Sexo

50 sombras de Grey: ¿De qué manera recibimos esta historia como sociedad?

por Gustavo Gerrtner

02/03/2015

Nadie puede negar que esta trilogía es un verdadero éxito. Fue traducida a 52 lenguas y fueron vendidos más de 100 millones de ejemplares en todo el mundo. La película, recientemente puesta en cartelera, recaudó más de 248 millones de dólares. Pero quedarse solamente con los números es echar por la borda algunas cuestiones que tanto el libro como la película traen aparejadas. ¿A qué se debe su éxito? ¿cuál es el límite entre el placer y el dolor? ¿cuáles son los aspectos que como sociedad le criticamos a esta historia?

50 sombras de Grey: ¿De qué manera recibimos esta historia como sociedad?

No hay mejor historia que aquella que nos sorprende, que nos saca de la comodidad y nos lleva hacia lugares ocultos pero agradables. Muchas veces, esa historia puede estar en nuestras mentes, y es muy normal que haya una comunidad que desea lo mismo. En este sentido, una forma de creación literaria es aquella que progresa a partir del pedido de los propios lectores, que dejan sus deseos e ideas. De ese modo fue que E. L. James, autora de la trilogía 50 sombras de Grey, fue dando forma a la misma, un poco con lo que ella tenía en su cabeza y otro poco con lo que las lectoras deseaban leer, quienes escribían en el blog donde la historia era parcialmente publicada y participaban activamente. Este fenómeno, que sigue el bien conocido sistema “elige tu propia aventura”, permitió encontrar dentro del libro aquello que las lectoras estaban buscando, que es lo que se indagará a continuación.

Pegame pero no tanto

Si hay algo que cautivó a las lectoras, tal como señalamos antes, es el haber encontrado una lectura que se ajustaba a sus propias expectativas. La trilogía, pese a que sufre cambios con el avance de la historia, mantiene una constante. La periodista Marina Mariasch, quien escribe para el suplemento Las 12 del diario Página12, opina que la relación entre los protagonistas (Anastasia y el Sr. Grey) goza de la medida justa de afecto y romance, pero a su vez, tiene un “riesgo medido” que la vuelve mucho más atractiva. “Es una relación sadomasoquista, pero justamente implica una práctica donde los límites están extremadamente marcados. Entonces el riesgo está medido”, señala Mariasch. En este sentido, la periodista critica los discursos que acusan a la obra de contener violencia de género, ya que se trata de prácticas totalmente pactadas. “Los protagonistas firman un pacto que se respeta a ultranza. Hay un contrato detallado con lo que está permitido y con lo que queda excluido. Dicho pacto le da tranquilidad a Anastasia. Entonces, lo que existe es una relación con pimienta pero con los límites necesarios para que ella se sienta segura”, dice Mariasch.

A propósito del estreno de la primera película, muchos opinaron que la historia disfraza de romanticismo lo que en realidad es violencia doméstica y agresión sexual. | Imagen: wmagazine.com

Violencia no es sólo pegar

Pese a que 50 sombras de Grey tiene antecedentes, queda claro que no podría haber sido ideado y publicado en otra época que no fuese la nuestra, que pese a algunas excepciones, permite que la lectura de este tipo de obras no sea a escondidas. No obstante, no podemos afirmar que estamos en un momento maduro como sociedad, ya que no hay que ahondar mucho para dar cuenta de los violentos discursos que circulan alrededor de las lectoras de la trilogía. Mariasch se pregunta acerca de la razón por la cual causa tanto revuelo el consumo de este tipo de material erótico por grupos femeninos. “No se entiende, porque el hombre -como género o grupo humano en general- consume permanentemente pornografía de todo tipo y factor, y no se arma ningún debate por eso”, cuestiona la periodista. Algunos de los discursos que empezaron a aparecer para juzgar a la obra y a sus lectoras tienen como raíz el hecho de que no gozan de una vida sexual satisfactoria o de que se trata de porno para mamás, amén de los que cuestionan la obra por su discutible expresión literaria. “De hecho, que estemos conversando sobre 'el efecto sorpresa' o novedad que genera en la gente 50 sombras de Grey, marca un poco que la sociedad no puede asimilar del todo lo que pasa en torno a la obra”, afirma Mariasch, quien da cuenta de que no es necesario pegar para ser violento.

Sombras que iluminan

Sin embargo, pese al calibre de las acusaciones, muchas lectoras confesaron que cuando de alguna manera empezaron a combinar el contenido de la obra con su vida sexual en pareja, las cosas mejoraron marcadamente. Esto comprueba, tal como señala Mariasch, que para mucha gente funciona la receta que mezcla los placeres asociados al sadomasoquismo controlado (esto incluye todas las intensidades posibles, desde la menor a la máxima) y al romanticismo, los cuales se equilibran mutuamente. En conclusión, lejos de acusar a las lectoras (y lectores, pese a que el mayor flujo de consumidores de la obra son mujeres) por acercarse a 50 sombras, deberíamos celebrar la libre elección de su público y dejar de lado las miradas de costado que como sociedad tanto nos caracterizan. Si la satisfacción se encuentra tras las páginas de un libro o en los fotogramas de una película, vayamos tras ella. Después de todo, es todo lo que necesitamos y tanto nos cuesta encontrar.