Cultura

Agó Páez Vilaró: “Deseo continuar con todo el legado de mi padre”

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06/10/2014

Agó Páez Vilaró: “Deseo continuar con todo el legado de mi padre”

Desde chica experimentó la mezcla de técnicas y colores junto a su padre, el gran Carlos Páez Vilaró. Oriunda de Montevideo, no le teme a ninguna forma de expresión y elige la pintura, la cerámica, la escultura, la fotografía y la escritura como distintas formas de crear, destacándose por una carrera en la que combina el arte con la espiritualidad. Desde Uruguay, nos cuenta todo sobre su trabajo, sus mandalas, sus talleres y el recuerdo siempre presente de su padre.

Por Mariana Muryn | mmuryn@revistamagna.com.ar

¿Cómo se fue despertando tu vocación por el arte?

Yo siento que mi vocación por el arte nació conmigo, desde que recuerdo mi único interés era jugar con los colores y pinceles de mi padre, sin pensar que un día ese juego me llevaría a ser pintora.

¿Qué experiencias concretas recordás de chica en el atelier de tu padre?

Yo pasaba las horas observando a mi padre y aprendiendo en silencio todo lo que él me transmitía a través del hacer. Además, me permitía ayudarlo en su trabajo para que yo aprendiera diferentes técnicas. Absorbí de él muchas enseñanzas importantes como por ejemplo que cada cuadro debía de ser único y no debía repetirse, como a veces suele suceder con algunas pinturas que se repiten cambiando apenas algún detalle, él me incentivaba siempre a la creatividad.

Agó dice estar siempre enfocada en su espiritualidad: "Es lo que me permite tener la voluntad y la fuerza para hacer lo que hago", explica refiriéndose a su trabajo.

¿Cómo fue tu paso por Buenos Aires en tu etapa de formación?

En Buenos Aires vivía mi tío Miguel Páez Vilaró, un tío maravilloso que nos ayudó en nuestra formación al brindarnos  posibilidades de buenos estudios, allí fue que pude estudiar arte en Argentina.

Además de tu formación en Buenos Aires, nos has dejado muchas obras aquí, ¿verdad?

He podido dejar mis murales en muchas escuelas y colegios de Buenos Aires, que siempre realizo con la ayuda de los niños, algo que también recibí de la enseñanza de mi padre. Además, tengo la felicidad de ir allí muy seguido ya que mi hijo se formó de director de cine y en la actualidad está estudiando guitarra clásica con la maravillosa Irma Costanzo.

Como has dicho, los murales han sido una de las expresiones elegidas por tu padre, ¿qué otras cosas compartías con él, en al arte y en la vida cotidiana?

Con mi padre compartí 59 años de mi vida, siempre fuimos compañeros del alma, además de su legado artístico he recibido de él muchas enseñanzas espirituales. Desde niña lo ayudé a construir las paredes de Casapueblo con mis propias manos, aprendí a vivir a base de arroz en los momentos de dificultades económicas, aprendí la sencillez de la vida, a compartir la mesa con los pescadores y con los príncipes, aprendí que lo que verdaderamente importa es lo de adentro.

¿Cómo lo recordás hoy?

Lo recuerdo cuando pinto, cuando camino, cuando siento, quedó grabado para siempre dentro de mí, como también mi madre que se fue en su misma fecha tres años antes, dos seres maravillosos que elegí como mis guías en esta vida.

"Con mi padre compartí 59 años de mi vida, siempre fuimos compañeros del alma", cuenta Agó.

En tus obras se puede ver que tu gran maestra es la naturaleza, ¿te inspiró desde siempre?

La naturaleza nos enseña todo, en sus ciclos aprendemos la paciencia, recordamos el ir hacia adentro, luego florecer, dar los frutos y luego volcar las semillas para un nuevo renacer. Pienso que sólo hay que observarla con contemplación porque en ella está toda la sabiduría ancestral.

¿Cuándo comenzó tu trabajo con los mandalas?

Comencé con mi despertar espiritual a raíz del accidente de los Andes. Mi hermano fue uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes en 1972. Ahí mi vida comenzó un viaje hacia el interior buscando esa fe que todos buscamos en momentos de dificultades. Mi abuela muy creyente y mi madre intuitiva me llevaron a descubrir un mundo paralelo que no se puede ver con ojos físicos pero se puede sentir con el corazón, eso me llevó a un despertar espiritual que se fue transformando en un arte mágico y místico conectándome a través del silencio y la meditación con las formas de los mandalas, aun sin saber hace muchos años de que se trataba aquel trabajo.

Actualmente dictás talleres para niños. Además de ser un trabajo con el arte, ¿tiene que ver también con ofrecerles un modo de abrir su espiritualidad desde chicos?

Hice conocer la técnica en Uruguay y hoy, desde hace 11 años, trabajo en Argentina y Brasil haciendo giras anuales para compartir el arte con maestros y los niños para un mundo mejor. Sentí que los mandalas cambiaron mi vida y me llevaron a conectar el arte con el espíritu realizando así un arte para sentir con el corazón y dejar de lado el arte para pensar, comencé a descubrir mi misión: la de hacer llegar el arte del corazón a todas las personas más allá  de las técnicas, estructuras, países e idiomas descubriendo que el círculo nos vuelve a ser Uno con el universo y con Dios.

La artista realiza talleres de mandalas en Uruguay, Brasil y Argentina.

Has escrito un libro sobre el camino de Santiago de Compostela, ¿cómo fue ese proceso?

Tuve la bendición de caminar tres veces el camino de Compostela en España, y esa experiencia me regaló un libro: “Buscando mi estrella”, además de crear un camino que recorre el Uruguay a pie en el año 2003 que se llama Camino al interior y que termina en Argentina, en Córdoba en la casa de la astróloga Ludovica Squirru que es mi amiga del alma. Luego escribí un libro de mandalas que se llama “Mi regreso al centro” que es un libro educativo que se está editando por tercera vez. Me fui transformando en escritora sin pensarlo y siento que he podido trabajarlo como un canal para trasmitir estas maravillosas experiencias que la vida me regaló.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo muchos proyectos, entre ellos deseo ayudar en la educación y lo social porque me importa mucho como ser humano, además quiero terminar un libro en camino y deseo continuar con todo el legado de mi padre porque siento que no sólo es muy importante para mi vida sino también para mi país y es como un regalo a la cultura de la humanidad. Siempre enfocada en mi espiritualidad que es lo que me permite tener la voluntad y la fuerza para hacer lo que hago, porque soy consciente de que no soy yo, sé que hay algo que se manifiesta a través de mí que me permite poder realizar todo lo que siento desde mi alma.