Sociedad

Amiguémonos con el tiempo libre en soledad

por Ana Virginia Lona

03/08/2016

Está muy bien visitar a nuestros amigos y parientes pero también está muy bien disfrutar a solas de alguna actividad placentera.

Amiguémonos con el tiempo libre en soledad
Leer, pintar o mirar una flor mientras tomamos un mate es inspiración, es motivación y… es tiempo libre | Ilustracion: Idalia Candelas

En otra oportunidad me preguntaba y les preguntaba, ¿qué nos pasa con los libros? que no los agarramos para nada porque la nueva tecnología nos atrapó y parece no querer soltarnos. Ahora me pregunto, ¿por qué nos llevamos mal con el tiempo libre y especialmente con las actividades solitarias? Quizás sea porque nos la pasamos pegados al celular y nos sentimos aislados, tenemos la necesidad de dedicar el tiempo libre al otro: visitar amigos, parientes, novios, amantes… bueno, visitar gente de carne y hueso. Sí, claro que desconectarnos de la tecnología está muy bien cuando ésta se transformó en un elemento esclavizante pero no nos confundamos: el tiempo libre dedicado a la soledad o a las actividades que no necesariamente involucren juntarse a comer y charlar no es nuestro enemigo.

Sí, el arte de nuevo

Admiramos a los artistas, sí, los amamos, nos fascinan y hasta nos convertimos en sus fans. ¿Alguna vez pensaron que esos artistas escucharon varias veces que perdían el tiempo o se “cortaban solos” cuando buscaban inspiración en alguna canción, algún paisaje, alguna película, obra de teatro, libro o simplemente pasando el tiempo en soledad? Por supuesto que sí… pero, por suerte, otros los incentivaron a seguir haciéndolo porque sabían lo que estas actividades aportan al espíritu.

Leer, pintar, mirar una flor mientras tomamos un mate, escuchar ese disco favorito una y otra vez, ver con detalle y por enésima vez cómo aquel director de cine logró esa toma perfecta es inspiración, es motivación y… es tiempo libre. Uno que ha alimentado el alma.

¿Alguna vez se detuvieron a pensar qué motivó a esa profe de literatura a enseñarles con pasión su materia? ¿y qué me dicen del profesor de música que incentiva a sus alumnos que, años después, encuentran su vocación y hasta llegan a vivir de la música? Che, ¿y esa obra sinfónica tan maravillosa que fueron a ver la semana pasada?

Bueno, todo eso que los maravilla es fruto de dedicación al estudio de un oficio pero también del ocio. El tiempo libre para un adulto es también un momento propicio para aprender sin que nos demos cuenta.

No todo es arte lo que florece del tiempo libre

Hay gente a la que le fascina el cuerpo humano. A otra la astronomía, por ejemplo. Hay científicos y aficionados a la ciencia que escriben libros de ficción. Incluso surgió un nuevo género literario, la ciencia en ficción, en el que literatura y ciencia se nutren para ofrecer otra mirada diferente de la ciencia, a propios y a extraños. Y esto no surgió porque alguien estudió muchos manuales científicos sino que lo hizo a partir de la pasión por la lectura. Muchos grandes científicos encontraron inspiración en la lectura para dedicarse a la ciencia, y esto ocurrió en sus momentos de ocio. También, muchos otros que trabajan diariamente para aportar su conocimiento encuentran su momento para dedicarle a la lectura, como estos investigadores que el sitio SINC, la ciencia es noticia reúne en Los libros preferidos de los científicos.

No hay incompatibilidad real entre lo que se produce durante el tiempo capitalizado por el trabajo y lo que se produce en los momentos de ocio. Puede haberla, claro, pero tampoco significa, si no la hubiere, que el tiempo está perdido y que hay que pensar sólo en el trabajo.

Conceptos, queridos conceptos

Elsie Mc. Phail Fanger1 reflexiona y recorre los diversos conceptos de tiempo libre y de ocio en la historia. Explica que la mayoría de las definiciones de tiempo libre están asociadas con una actividad residual del tiempo laboral, que está imbuido de la misma lógica que éste, es decir, supondría una actividad reglada, ligada a los parámetros institucionales: un tiempo, un espacio y un lugar para cada cosa y persona. El ocio, en cambio, no se subordinaría al tiempo laboral y constituiría una forma de vida, pertenecería a la vida privada y no está sometido al tiempo regulado. Otros autores citados por la comunicadora social plantean que el tiempo libre también se incluiría en la esfera de la vida privada, no habría diferencia con el tiempo de ocio.

Para Phail Fanger, el tiempo libre podría contribuir a la búsqueda de autonomía de la persona. En este sentido, cobra importancia la acción individual, que no necesariamente se opondría a la acción social ya que durante el tiempo libre se realizan actividades tanto en soledad como colectivas. Esta acción individual está íntimamente relacionada al placer y al bienestar, no sin tensiones. Éstas son negativas cuando se experimentan durante los momentos dedicados al trabajo, y son positivas durante el tiempo libre, como por ejemplo, durante la definición de un partido de fútbol.

Esta investigadora propone estudiar el tiempo libre también en función del género. El tiempo que puede destinar una mujer a actividades de satisfacción personal difieren bastante de las que el hombre puede realizar.

En fin, su propuesta es bastante interesante y ve en el estudio del tiempo libre terreno fértil y poco abordado a raíz de la complejidad de la experiencia.

A aprovechar el tiempo libre sin culpas…

En un seminario realizado en 1995 sobre el tiempo libre en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) -cuyo enlace a la publicación en Google Libros podrán encontrar debajo del artículo- plantean que el tiempo libre, sea provechoso para reforzar las relaciones sociales o productivo para ampliar o adquirir conocimiento sobre algo de interés, es clave para la formación de las personas. En este sentido, constituye una “educación informal”. Moldea nuestra sensibilidad y los valores con los que le damos sentido a nuestras vidas y a la realidad en la que estamos inmersos.

El tiempo libre es el momento en que liberamos tensiones negativas y relajamos la mente mientras disfrutamos de aquello que nos da placer. Durante esos momentos también surge la reflexión sobre nuestra realidad interior y social. Está muy bien visitar a nuestros amigos y parientes pero también está muy bien disfrutar a solas de alguna actividad placentera. Que la culpa no nos confunda.


1. El tiempo libre y la autonomía: una propuesta de Elsie Mc. Phail Fanger.

2. Seminario: importancia del uso del tiempo libre. Comp. José Luis Victoria. UNAM, 1995.