Sexo

Amor escurridizo

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28/02/2013

Amor escurridizo

Según la lógica del amor líquido, hay hombres que saltan de cama en cama hasta que un buen día encuentran a esa persona que les cambia su estructura.

Por Sol Chipian | Lic. en Psicología UBA

Demos un recorrido por el concepto que da el sociólogo, filósofo y ensayista polaco Zygmunt Bauman sobre cómo la tendencia al individualismo hace ver peligrosas las relaciones fuertes para los valores de autonomía personal. Cómo las redes sociales se nutren de este “amor liquido” y son las musas para nuestras futuras relaciones.

"El beso" de Gustav Klimt. Imagen: serininterrumpidamente.blogspot.com

M: El otro día cumplió años el cabezón, lo saludé por Facebook. Vos podes creer que me puso un miserable “Me Gusta”. Dejate de joder… ¿Sabes qué hice? A partir de ahora oculto a través de una aplicación todo lo que no tengo ganas de ver…

Alguien podría haberle sugerido a M: “¿Y por qué no lo llamaste en vez de saludarlo por Facebook si esperabas una respuesta?” Porque ¿acaso no es ese el fin de las redes sociales? Relaciones tibias que más que relaciones son conexiones, donde no existe la profundidad ni el compromiso.

Hoy conectarse y desconectarse es una decisión tan legítima como la elección de una pareja.  Y si no te gusta lo que ves, lo eliminas.

Ahora, ¿qué pasa con los hombres solteros de nuestra ciudad? Me remito a Buenos Aires porque es el territorio que conozco. Siguiendo la lógica del amor líquido, estos hombres van saltando de mujer en mujer, mientras esto se mantiene se los ve rozagantes, la vida les sonríe, ellos todo lo pueden. No existe lugar para el compromiso. ¿Por qué? Porque el compromiso implica trabas para este tipo de amor.

Como dijo nuestro ex Ministro de Economía: “El hombre debería ir fertilizando mujeres indiscriminadamente”. O algo por el estilo. Y yo digo: cinismo posmoderno, donde no hay lugar para el compromiso, sólo hay lugar para lograr el propio placer. La única certeza es el beneficio del propio goce.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el amor irrumpe de manera feroz, desmedida? Con él irrumpen y se despiertan todas las inhibiciones, esos seres que al parecer todo lo podían, invencibles, ahora se han vuelto dubitativos y melancólicos. Muchas veces, esto es motivo de consulta con un analista.

Todas nos hemos cruzado en algún momento con el “pistola” del grupo, ese que va caminando y dejando una estela de feromonas que nos resulta imposible resistir. Hasta que llega un momento en que ya no se huelen las feromonas, entonces es cuando nos enteramos de que el pistola está profunda y desgarradoramente enamorado. No sólo eso sino que además se ha transformado en un caniche miedoso, que ya no sale con sus amigos y que lejos de esa presencia avasallante ahora se presenta insegura y sumisa. Entonces es cuando me pregunto ¿de qué manera tan particular le ha pegado el amor a este repartidor de feromonas?

Podríamos pensar que este muchacho navega como tantos otros por este mar de amores líquidos sin hacerse demasiadas preguntas porque como ya sabemos esa es la normalidad de la época: gozo yo y nadie más que yo. Ahora bien, ¿qué pasa cuando se topa con una muchacha que al parecer ha probado zambullirse en el mar o no, pero aun así prefiere el suelo firme? Y que encuentra el disfrute de a dos, juntos, de la mano, mutuo, together. Y probablemente este sea el momento en que esa estructura al parecer tan firme comienza a resquebrajarse.

Esta mujer lo saca de la supuesta normalidad en la que él ha vivido y le propone algo distinto, que no conoce, que no sabe, y el “pistola” se encuentra por primera vez en un terreno que no le es familiar. Y a veces suele aparecer esta otra mujer que no es del agrado de nadie pero sí es necesaria: la angustia.

Estos son los nuevos vínculos que este mundo posmoderno plantea. No seamos necios o permanezcamos incólumes a estas nuevas relaciones, más bien seamos conscientes porque en el desconocimiento habita la violencia, violencia simbólica.

Sepamos que siempre podemos elegir, desde tener o no tener Twitter, hasta los tipos de relaciones que entablamos, y cómo queremos que estas sean.

Tomar decisiones muchas veces es angustiante, pero ¿dónde habita la autonomía si no es en la capacidad de elegir y no dar las cosas por sentado? Porque de esta otra forma seguiremos viviendo en las sombras del desconocimiento y dejaremos que algún otro elija por nosotros.