Sociedad

Ana Isabel, Yo y mi otro Yo: Sí, quiero!

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23/04/2013

Ana Isabel, Yo y mi otro Yo: Sí, quiero!
En su columna quincenal, nuestra redactora se pone en la piel de l@s futur@s espos@s y analiza todo lo que se les viene a la cabeza antes de pronunciar estas dos palabras tan definitorias. Por Anabel Spina | anabelspina@revistamagna.com.ar

"Sí, quiero" no es una simple afirmación. Caminar hacia el altar vestida de blanco es el sueño de cualquier mujer. Que el amor de tu vida te esté esperando en el altar, también. Sin embargo, siempre hay un pero. Y a la hora del dar el Sí, un par de cuestiones salen a la luz.

Sí, quiero

-"Mi vida... ¿y si nos casamos?"

Silencio

1, 2, 3 segundos. Te invaden un millón de preguntas. Pero ya estás en el baile, y ahora hay que bailar.

-"Más vale que SI".

Amor-de-juventud

Tal como en la redacción de un decreto, vienen a continuación los considerandos:

Tanto en la salud como en la enfermedad

Siempre le pregunto a mi novio si me va a seguir queriendo cuando sea viejita. "Hasta el infinito punto rojo", responde. Sin embargo, mis preguntas no son infundadas: cuando me pille encima, ¿me vas a seguir queriendo? ¿Y si me olvido de las cosas? ¿Aunque no pueda ni caminar? ¿Y cuando esté sorda? "Hasta el infinito punto rojo", repite.

En la prosperidad y en la adversidad

Este considerando es duro. Porque en las buenas estamos todos, pero en las malas... agarrate Catalina. El camino está lleno de espinas, dijo no se quién. No todo es color de rosa. No seamos pesimistas. Cuando uno se casa no piensa en la adversidad. Diosito: danos cintura para esquivar, y fuerza para soportar. Amén.

Hasta que la muerte los separe

¡Qué fuerte! Desde hoy y hasta tus últimos días. ¡¿Estás segura?! Y claro que sí. Cuando uno da el sí, cree y confía en que va a ser para toda la vida. ¿Y si no lo es? Y si no lo es, Shit Happens. Un tropezón no es caída y a seguir para adelante.

¿Y el deber de fidelidad?

Todo va de la mano.

Relax, take it easy

Imposible. Es un dato de la realidad que todas las novias adelgazan unos 18 kilos antes del día D. Por esa razón, las modistas no dan la última puntada sino un par de días antes. Querida novia, va un consejo de amiga: tomate un vino y olvidate.

Y desde mi humilde punto de vista, las ventajas exceden a las desventajas. Y el amor, siempre es más fuerte. Claro que sí.