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Andy Freire: “La sociedad en su conjunto debe valorar el rol del emprendedor”

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05/10/2015

Andy Freire: “La sociedad en su conjunto debe valorar el rol del emprendedor”

En plena presentación de “Argentina Emprendedora”, su quinto libro, el economista y emprendedor social nos cuenta cómo se encamina la senda económica de un país de la mano de la innovación que aportan los emprendedores.

Por Mariana Muryn | mmuryn@revistamagna.com.ar

Apasionado del mundo empresarial y social, Andy comenzó su camino de emprendedor desde temprano: a los 18 años creó junto a varios amigos la Fundación Iniciativa, una ONG que estuvo enfocada en promover el liderazgo en los jóvenes del país y en la que más de 10 mil personas se formaron es sus diferentes programas.

Años después, junto a su amigo Santiago Bilinkis fundó Officenet, una compañía dedicada a la distribución de materiales de oficina que en poco tiempo contó con más de 1.000 personas que fueron parte de un proyecto que se expandió a toda Latinoamérica. También co-fundó los sitios Avenida, Restorando y Quasar, de e-commerce, reservas on line en restaurantes, y de búsqueda y financión de emprendedores respectivamente.

En la actualidad, dedica parte de su tiempo a promover el emprendedurismo desde los programas Baires Directo y AM de Telefe. También impulsa proyectos de emprendedurismo e innovación social a través de la Fundación Argentina Emprendedora, la cual preside desde principios de 2014.

Autor de exitosos libros basados en su experiencia y en la de algunos de sus amigos, hoy nos presenta “Argentina Emprendedora”, el último de ellos.

Andy encabezó el jurado de especialistas del programa televisivo “El emprendedor del millón”.

¿Cómo surge la idea de “Argentina Emprendedora”?

Argentina Emprendedora” surge con la vocación de aportar a la discusión del país que queremos construir. En un año en el que debemos definir y delinear las estrategias que se implementarán durante los próximos cuatro años, me pareció que era importante que los emprendedores tengamos voz y una propuesta. Pero no solo eso, también surge de la convicción de que en los emprendedores está el secreto de las economías del siglo XXI: dinámicos, innovadores, generadores de empleo y permeables al cambio. Muchos países del mundo y gobernantes de todos los colores ideológicos ya lo han entendido y están promoviendo ecosistemas emprendedores cada vez más competitivos. Argentina tiene un gran potencial en esa materia aunque todavía faltan grandes políticas que promuevan una explosión en esa línea. Este libro busca iluminar todo lo que hace falta para que eso ocurra.

Hay un cambio de paradigma con respecto al concepto de trabajo en el que la gente prioriza hacer lo que la haga feliz. ¿Cómo influye esto en el destino de un país?

Sí, y eso estimula a que cada vez haya más gente que quiera emprender. Es que la sociedad cambió, al menos en dos sentidos. En primer lugar, porque hubo un cambio de mentalidad respecto a la educación y objetivos de las personas: la generación de los millennials, la generación que nació a partir de los 80´s, fue educada por sus padres ya no con una mentalidad de "escasez" que había sido producto de las posguerras que atravesaron la mayoría de nuestros abuelos o bisabuelos en la que conseguir el techo y la comida era lo fundamental a cualquier costo. Los millennials fueron educados para seguir sus sueños, para dedicar tiempo a lo que los haga feliz y a lo que les de plenitud. Ese tipo de mentalidad favorece a la iniciativa emprendedora porque ellos tienen ambición por perseguir sus sueños de una manera mucho más intensa que generaciones anteriores. En ese contexto, ser empleado muchas veces no es la mejor opción.  Emprender es una opción mucho más razonable. Pero también existe otro fenómeno adicional, y es que el ciclo de vida de las empresas se ha reducido porque la tecnología y los cambios dinámicos han hecho que el mundo empresarial sea mucho más inestable. Nacen y mueren empresas muy velozmente y esto hace que ya casi nadie tenga la vocación de trabajar toda su vida en una misma multinacional porque ni siquiera sabe si ella va a seguir existiendo dentro de 20 años. El cambio es el denominador común de la sociedad en el siglo 21 y eso favorece también a la cultura emprendedora ya que da pie a que nuevas ideas y nuevos negocios surjan constantemente.

Según tu opinión y pensando en la gente que tiene ganas de empezar un proyecto propio pero no sabe cuándo, ¿hay un momento ideal para emprender? 

Creo que los momentos ideales tienen más que ver con circunstancias internas que externas. Si bien es verdad que hay que tener en cuenta los contextos, ellos nunca son determinantes si tu proyecto es bueno. En ese sentido, diría que un negocio se debe elegir teniendo en cuenta dos factores clave: que exista una oportunidad real y que vos estés lo suficientemente capacitado para llevarla adelante.

¿Qué sería una oportunidad real?

La oportunidad real es aquello que descubriste que no está explotado, que soluciona un problema o necesidad y por lo que hay gente que está dispuesta a pagar. Sea en el área que sea. Y como mencioné anteriormente, que seas una persona capacitada para aprovecharla implica que alcances el mínimo nivel de preparación, investigación y contactos como para sentir que tenés certezas de que vas a poder aprovechar esa situación u oportunidad. Por eso, no existe un rubro ni un momento en el que se pueda decir "en este momento todo el mundo tiene que emprender ahí". Eso depende mucho de las capacidades y conocimientos de cada uno. De hecho, casos extremadamente exitosos en el mundo emprendedor, como por ejemplo Mercado Libre, surgieron en el año 2000. A priori, ¿dirías que ese era un buen año para arrancar un proyecto? Seguramente no.

En la charla que ofreció en TEDxRiodelaPlata, titulada "Cinco por ciento".

¿Por dónde empezar entonces?

Generalmente se suele decir que todo comienza con una idea, sin embargo yo digo que la idea debería ir en segundo lugar. Todo emprendedor debe comenzar su proceso cuando ha detectado una oportunidad. Emprender no es tener la capacidad de generar ideas brillantes. Es tener la capacidad de percibir cuáles son las oportunidades en los mercados, desarrollar ideas que puedan satisfacerlas y, sobre todo, tener la capacidad de llevarlas adelante, de implementarlas. Por ende, todo emprendedor debería comenzar por comprobar a través de una investigación si realmente existe una oportunidad en aquello que quiere hacer. Esa debe ser su obsesión inicial.

¿Qué cualidades hay que tener para emprender?

Suelo decir que hay cinco condiciones que tendrían que darse en un emprendedor, en primer lugar ser emprendedor por convicción: Argentina es un país con una tasa alta de generación de nuevos emprendimientos. No obstante, al medir qué porcentaje de los proyectos fracasan, Argentina también se encuentra en los primeros lugares. Esto se debe en gran medida a que muchos proyectos no nacen del convencimiento, sino como un salvoconducto para "llegar a fin de mes". Lo que parece un atajo, si no se lo hace bien, puede convertirse en una trampa. En segundo lugar moverse con determinación: compromiso, perseverancia y dedicación total hacia el éxito son indispensables para triunfar. El emprendedor debe desarrollar una capacidad de determinación superior a los demás. Debe visualizar el éxito y trazar caminos para lograrlo sin estar (demasiado) afectado por el negativismo que lo puede llegar a rodear. En tercer lugar, pensar en la escalabilidad: uno de los puntos más importantes que todo inversor analiza a la hora de apostar a un proyecto es lo que se llama su "escalabilidad". O sea, la capacidad o no que tiene un proyecto de expandirse rápidamente. En cuarto lugar, el emprendedor debe responderse la pregunta ¿por qué voy a tener éxito? Antes de lanzarse a emprender es conveniente responderse esta pregunta fundamental, y hacerlo con sinceridad. Si tenés 10 razones que surgen sin titubeos, significa que estás bien encaminado. Por último, convertirse en experto: la llave para el éxito emprendedor es convertirte en la persona que más sabe sobre el tema en el que te estás involucrando.

Tradicionalmente se asocia al emprendedor con la cualidad de liderazgo. Líder, ¿se hace o se nace?

El tema de las condiciones innatas es un tema bastante debatido dentro del mundo emprendedor. Hay quienes consideran imposible modificar ciertas características innatas y afirman que eso es lo determinante a la hora de emprender. En cambio, otros aseguran que todo se hace, nada es innato, es decir, todo se puede desarrollar. Mi visión es intermedia porque creo que hay una capa de hábitos fácilmente modificables y adquiribles. Estos tienen que ver con la formación, el aprendizaje educativo y la experiencia de cada uno. En el otro extremo, en lo más profundo del emprendedor, hay una capa neuronal de talentos inmodificables, que sencillamente se tienen o no se tienen. Sobre este punto es muy útil el trabajo de Martin Seligman, “What you can Change... and what you can't” (“Qué puedes cambiar... y qué no”), donde se muestra que hay patrones recurrentes de pensamiento y comportamiento que pertenecen a la fisiología de cada uno, producto de la genética y las influencias anteriores a la pubertad que determinan el sistema neurológico. Dados estos condicionamientos, es muy probable que, por ejemplo, yo nunca logre tener el carisma de Bill Clinton o la visión de Bill Gates; pero la pregunta que hay que hacerse es si eso es lo único que importa o si lo relevante es que haga lo mejor dentro de mis posibilidades. Yo me inclino por la segundo opción.

Hablando de la situación del país, ¿cómo influye económicamente y socialmente el hecho de que la gente emprenda y funde nuevas instituciones? 

Influye en todo, de hecho los países con mayores niveles de PBI y PBI per cápita son los que tienen mayor cantidad de grandes emprendedores. Pero no basta con que la gente emprenda, para que haya un impacto verdadero se debe poder emprender bien y para eso la sociedad en su conjunto debe valorar el rol del emprendedor. Se debe generar un proceso que impulse una cultura favorable que permita políticas que faciliten la disponibilidad de financiación, el desarrollo de capital humano de calidad, mercados de capitales dispuestos a apoyar y soportes institucionales y de infraestructura adecuados. Pero implica, sobre todo, liderazgos comprometidos. ¿Por qué digo esto? Porque los emprendedores son grandes generadores de empleo y vectores de innovación. Y la innovación implica riqueza para las naciones que la promueven. Si bien a veces es difícil determinar el valor de la innovación hay algunos ejemplos en los que se ve muy concreto. A mí me gusta mucho el caso del café. Si te preguntaran cuál es el país cafetero por excelencia, seguramente la respuesta sería Colombia o Brasil. En un punto tendrías razón, ellos son los mayores productores de grano de café a nivel mundial. Sin embargo, si yo tuviese que responder esa pregunta te diría Suiza. ¿Por qué? Porque es el país que más rentabilidad genera con el café. La pregunta que seguiría sería: ¿cómo puede ser posible si en Suiza no hay un solo arbusto de café? La respuesta está en la innovación. En este país se desarrolló el mercado de las cápsulas y del café instantáneo. O sea, se le agregó valor a través de un proceso de innovación, ¿Cuánto valor? Pongámoslo así: el gramo de café suizo es 570% más rentable que el café procesado alemán.

Y luego de la decisión de emprender, ¿cómo debemos sostener y defender nuestro negocio?

Emprender es todo el proceso, no solo el comienzo. Por ende, implica también la sostenibilidad del proyecto en el tiempo. Para eso no hay recetas universales. Podría haber tantas respuestas como emprendimientos existentes. Sin embargo, como filosofía general se podría decir que para sobrevivir a lo largo del tiempo es importante aprender a cambiar de forma constante. El CEO de American Express tiene una frase muy buena en este sentido: "Quiero que mi empresa sea en un año la que funda a la empresa que somos hoy".


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