Sociedad

Argentina finalista: una imagen vale más que mil palabras

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12/07/2014

Argentina finalista: una imagen vale más que mil palabras

24 años de espera para volver a vivir esta alegría y esta enorme emoción que es tan difícil de explicar con palabras y que hace que se vengan a la mente montones de imágenes de batallas pasadas, memorables, pero con un final amargo. Argentina otra vez finalista en un Mundial de fútbol.

Por Natalia Coderch

Antes de la definición por penales ante Holanda, 24 años en imágenes se nos vinieron encima. Que nos vengan a contar o a querer convencer que una imagen no vale más que 1000 palabras. Como si fuera la película que dicen que se te viene a la mente segundos antes de partir de esta vida, así cayeron estas imágenes. Una catarata de momentos mundialistas argentinos que todos los amantes del fútbol, de la Selección o tan sólo esos fanáticos que aparecen en los mundiales, deben tener, seguramente, marcados a fuego en la memoria, como todos los habitantes de este país.

Bocinazos, gritos, cacerolazos, la gente en los balcones, en la calle, el país se vistió de celeste y blanco. | Imagen: diariodecuyo.com.ar

Los nervios y el miedo de quedarse en la puerta de la final y no poder pasar a la siguiente instancia eran cada vez más grandes. Y cuando "Chiquito" Romero se acomodaba bajo los tres palos, dos décadas y cuatro años se nos avecinaron. Entonces vimos en nuestras mentes a Maradona en el Mundial de Estados Unidos de 1994, saliendo del campo de juego de la mano de la enfermera que lo llevaba a hacerse el examen antidoping. Momento único, lamentable e inolvidable. Parecía que hubiese sido ayer que "el Diego" se retiraba tan animado y sonriente. E inmediatamente seguido de esa imagen, una instantánea del Bati llorando la eliminación de ese Mundial tras perder en manos de Rumania.

Cuando el jugador holandés Ron Vlaar, el primero en ejecutar un penal, se paró frente a la pelota y pateó abajo a su derecha, y "Chiquito" se volvió más gigante que nunca y la atajó, fue inevitable que los ojos no se nos empezaran a empañar. Fue como si Romero nos hubiera dicho "A soñar" o "Quédense tranquilos que esto está en mis manos". Y millones de almas argentinas suspiraron de alivio.

Pero era el turno de Messi, quien debía convertir para empezar a delinear el camino hacia la victoria. Y otra vez el miedo se apoderaba de nuestros cuerpos, más allá de la fe o la confianza que uno tuviera en cada integrante de este equipo, más allá de saber que nuestro arquero había atajado el penal de Holanda, y a pesar de saber que Messi, el mejor jugador del mundo, estaba parado frente al balón a segundos de ejecutar su tiro, y que si bien es humano, fallar no suele estar dentro de lo que nos tiene acostumbrados.

Y otra vez los fantasmas de eliminaciones en mundiales pasados merodeaban entre nuestros recuerdos. Y la máquina del tiempo esta vez se detuvo en Francia 1998 y pudimos ver ante nuestros ojos, como si estuviera volviendo a ocurrir en ese preciso momento, al "burrito" Ortega meterle un cabezazo en el mentón a Van der Saar, el arquero holandés. Inentendible reacción que tuvo como consecuencia la expulsión del ídolo riverplatense. Si Argentina hubiera ganado o no con Ortega en cancha, eso ya jamás podremos saberlo. Lo cierto es que Argentina quedó eliminada ese mismísimo día en el mundial de Francia ´98.

Corea- Japón 2002 y la eliminación en primera ronda pasó fugazmente entre estos recuerdos también. Y la memoria se nos detuvo en el Mundial disputado en Alemania en el año 2006. Eran cuartos de final y después de los 90 minutos de juego, vino el alargue y después vinieron los penales. Abbondanzieri el arquero titular, nuestro experto en atajar penales, había salido lesionado ante una falta cometida por el jugador alemán Miroslav Klose no cobrada por el árbitro. Por lo tanto Leo Franco tuvo que calzarse los guantes y salir al ruedo reemplazando al “Pato". "El Ratón" Ayala y "el Cuchu" Cambiasso fallaron sus penales y Argentina nuevamente eliminada y cabizbaja, quedaba afuera del Mundial.

¿Si Abbondanzieri hubiera atajado esos penales si no se lesionaba? No tenemos manera de averiguarlo. El destino es así y así quiso que fueran las cosas.

Y cuatro años después de esa eliminación fue el turno de Sudáfrica 2010. Y en cuartos nos volvimos a topar con Alemania y creímos que era momento de tomar revancha, pero el destino otra vez nos dijo "hoy tampoco será", y un contundente 4 a 0 nos hizo sentir en carne propia la célebre frase que Maradona le dedicó al periodista deportivo "Toti" Passman: "La tenés adentro". No esperada y humillante derrota ante Alemania en Sudáfrica 2010 de la mano de Maradona como director técnico hizo que Argentina nuevamente tuviera que vivir un "go home" sin la copa en su poder.

Y de repente, después de esos amargos recuerdos mundialistas, reaccionamos y volvimos a la realidad, Brasil 2014, y la imagen nos mostraba al capitán argentino. Y "la Pulga" Messi frotó la lámpara y con esa zurda de otra galaxia mandó la pelota al fondo de la red para poner a Argentina 1 a 0 en la serie de penales. Y la razón empezó a ceder ante la pasión, y empezamos a creer, cada vez más que la ilusión podía, por qué no, hacerse realidad.

Y que digan lo que quieran, que los críticos sabelotodo que nunca se conforman con nada digan lo que quieran. Que digan que Holanda tuvo el 53% de dominio del balón durante todo el partido, y Argentina el 47% restante. Pero que no digan que Argentina no fue inteligente cuando planteó el encuentro, que no dominó de manera brillante los avances del letal Robben, o que no generó más situaciones de peligro que su rival, porque entonces, o no vieron el partido, o el resentimiento les cegó la objetividad.

Que alguien ose decir que este equipo no siente la camiseta o que no tiene sangre en las venas ni entrega, porque entonces no vio la sangre de Zabaleta en su rostro, el sudor de Mascherano después de jugar la enormidad de partido que jugó, ni tampoco vieron las lágrimas de felicidad en los ojos de este equipo y de este cuerpo técnico. Sangre, sudor y lágrimas, así es como se consiguen las cosas. Y el destino esta vez sí quiso. Y Romero le atajó un segundo penal a Holanda y fue imposible no escuchar en nuestras mentes la canción del mundial de Italia ´90 de fondo, y no ver al Goyco correr a abrazarse con sus compañeros después de atajar el penal, como  una suerte de déjà vu.

Y cuando la fiera Rodriguez, jugador con mística si los hay, le dobló las manos al arquero holandés para meter a Argentina en la final del mundial de Brasil 2014, sellando una victoria por 4 a 2 en penales ante Holanda, esos ojos empañados de cada uno de nosotros fueron nada más que llanto, desahogo y emoción pura.

Bocinazos, gritos, cacerolazos, la gente en los balcones, en la calle, el país se vistió de celeste y blanco, y como si fuera salido de una película hollywoodense, el marco perfecto, Argentina finalista un 9 de julio. Y aunque es triste que el sentimiento nacionalista aflore por un partido de futbol, ya nada importa, porque lo que se siente no se le puede preguntar a nadie. Y ya ni interesa preguntarle a Brasil qué se siente tener en casa a su papá, porque lo que importa es que llegamos a donde queríamos. Estamos más vivos que nunca, y Alemania allá vamos, por la revancha de la final del Mundial de Italia ´90.

Y después de rememorar todos los tragos amargos de estos últimos 24 años de mundiales sin alegrías, pase lo que pase el próximo domingo, lo que sin lugar a dudas va a quedar en nuestro recuerdo es que un 9 de julio todos fuimos Mascherano, y todos fuimos sus palabras previas a los penales hacia Romero: "Hoy te vas a convertir en un héroe", y todos fuimos sus ganas, su garra, su no desistir nunca, y por encima de todas las cosas, todos fuimos su alma de león. ¡Vamos Argentina, Carajo!

Eternas gracias totales.