Politica

Argentina psicoadaptada: la delgada línea entre la resignación y la esperanza

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04/03/2015

Argentina psicoadaptada: la delgada línea entre la resignación y la esperanza

La tristeza en la que caen muchos argentinos al ver los graves casos que tienen lugar en nuestro país (corrupción, inseguridad, pobreza…) puede torcer el rumbo de sus conductas y llevarlos a aceptar resignadamente las cosas que suceden alrededor, así como a sentirse impotentes y frustrados. Una mirada desde la mente humana sobre la realidad argentina -respetando otras miradas sin negar la de esta nota- es el aporte del autor esta semana, para reflexionar sobre la realidad sin resignar el entretenimiento ni el aprendizaje.

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Ha sido un verano cargado en la realidad argentina, a diferencia de otros. Los móviles televisivos en la costa y las sierras tuvieron que hacer lugar al escalofriante caso Nisman, suceso sensible, grave y polémico si los hay. Una historia de terror que desnudó otras historias. Discursos y acusaciones cruzadas, anuncios rimbombantes de cosas que deberían haberse hecho hace tiempo, teorías polémicas y la siempre tentadora idea de buscar enemigos abstractos y/o imperceptibles, que pueden ser o no parte de todo esto. Sólo sabemos que hay datos irrefutables que comprometen a políticos y su entorno, y un interés desmedido y poco disimulado de crear confusión, embarrar la cancha y salir airosos entre el cúmulo infinito de ideas e hipótesis fogoneadas con toda intención de desligar responsabilidades. Un caso tan complejo que le quedó grande al periodismo, al Gobierno y a la política toda. Uno más para la lista de esos misterios argentinos que como muchos, es probable que nunca se resuelva.

Un país en donde investigar la corrupción significa desestabilización, en donde los medios de cualquier índole terminan siempre desvirtuando las cosas para beneficiar alguna figura, un ansia terrible de algunos de buscar ganancia electoral en la tragedia, o peor aún, de posicionarse en víctima ante la tragedia de otros: todo eso nos sopapeó en un verano que de caliente tuvo mucho, excediendo lo climatológico. El caso de Lola Chomnalez en Uruguay fue el primer golpe de una serie de días negros, descontando los clásicos accidentes viales de cada año que dejan en evidencia la irresponsabilidad al volante y la falta de infraestructura, los cortes de luz, la falta de agua, la inseguridad cruel y negada por muchos que se lleva víctimas a montones, y otras tantas necesidades que aquejan a muchos ciudadanos.  Es mucho, ¿no?

Aunque fue ninguneada y demonizada, la marcha del #18F se llevó a cabo sin incidentes. | Imagen: diagonales.com

La historia sin fin

Las historias mafiosas, las tramas secretas, los intereses económicos vinculados a la política, las drogas, los delitos, entre otras cosas, no son nada nuevo. Sería mentir si acusáramos al Gobierno de ser el exclusivo culpable de todo ello, aunque por omisión, tiene tanta responsabilidad como otros anteriormente, tanto desde la negación como de la inacción.

Y como ya estamos en marzo y es época de arrancar las clases, no faltan los paros. Con menos intensidad que otros años por ser el 2015 un año electoral y un poco corrido de agenda por el tema antes citado, cada comienzo de clases está marcado por la puja salarial de los docentes. Un reclamo que siempre es válido pero que también visibiliza la puja política entre el Gobierno y los sindicalistas. Mientras tanto la escuela pública decae en calidad y en infraestructura, y el presupuesto -si bien más alto- está lejos de ser eficaz y eficientemente utilizado. Todo esto es un combo explosivo cuando se suma al sistema educativo actual con sus métodos y paradigmas en crisis total.

Y como es año electoral seguramente muchos van a tener suerte. Tal vez te asfalten esa calle por la que venís peleando hace tiempo, te hagan las cloacas o seas beneficiado con un centro cultural, un polideportivo para tus hijos o un nuevo edificio para la escuela secundaria en la que trabajas. Eso si tenés la fortuna de vivir en un partido en donde el intendente esté en consonancia -convencido o no-  con el Gobierno nacional, lo que logrará que lleguen muchas obras. Suerte que muchos intendentes “rebeldes” no tienen y menos si su distrito no cuenta con los recursos de sobra para grandes obras. El federalismo no tiene lugar en las visiones clientelares, de eso no se puede dudar. Claro que, como ya dijimos, no es tan nueva la cosa. Y en parte es culpa compartida por mirar para otro lado.

Y si de mirar para otro lado se trata, la famosa marcha “opositora” #18F del 18 de febrero pasado fue el eje de discusión de dos posturas, en la que se criticaba el reclamo de justicia por Nisman por parte de la sociedad, y la no participación en otros casos como muertes por abuso de autoridad y violencia de género. Estoy de acuerdo en parte con esa crítica, sin dejar de mencionar dos cosas fundamentales que hacen de esta marcha algo mucho más relevante: a) La misteriosa muerte de Nisman, fiscal de la causa AMIA con una denuncia a la Presidente un día antes de explicarse ante el Congreso de la Nación, es un hecho político grave, institucionalmente trascendental, b) Mucha gente no se animó siquiera a asistir a esta marcha, principalmente en ciudades chicas. Muchas han vivido situaciones críticas con este tipo de reclamos, en los que un grupo de personas -casi siempre infiltrados- convierten una marcha sincera y pacífica en caos de violencia y destrucción. Pero sin dudas todos los hechos son graves en cuanto se comete una injusticia. Y es cierto también que ante la sordera de las autoridades mucha gente cree -comprensiblemente- que una marcha es una pérdida de tiempo sin efecto alguno. Sea como sea, la marcha del #18F fue ninguneada y demonizada por un mismo sector, vista a la vez como un hecho golpista e intrascendente. Esquizofrénico sin dudas. Afortunadamente fue lo que debía ser: un reclamo pacífico sin incidentes.

Los argentinos psicoadaptados

El médico psiquiatra brasileño Augusto Cury es autor de un concepto que me resultó muy interesante desde la primera vez que leí su libro Nunca renuncies a tus sueños, una obra con título de autoayuda pero que en realidad es un paseo por la complejidad de la mente humana a través de su teoría.

Para Cury, el concepto psicoadaptación es la incapacidad de las emociones de los seres humanos para poder reaccionar frente a una exposición constante frente a un mismo estímulo, lo cual permite en las personas la pérdida de sensibilidad e incapacidad de reaccionar ante los flagelos más graves. Para el autor, los homo sapiens se pueden psicoadaptar inconscientemente al terrorismo, la violencia, la discriminación -entre otras cosas- llegando a una resignación enferma que debe ser trabajada desde lo psicológico.

En parte, el disparador de lo expuesto por este difundido psiquiatra fue el intento de comprender cómo una nación como Alemania, la mayor ganadora de premios Nobel hasta los años ‘30, había llegado a no reaccionar ante la matanza de niños judíos en los campos de concentración en manos de los soldados nazis. Un video que vi hace poco sobre Corea del Norte y su sanguinaria dictadura me dejó un poco esa misma impresión. Por el testimonio de una disidente refugiada sabemos que la gente allí teme hasta susurrar o pensar algo negativo contra el líder, llegando a creer fehacientemente que son capaces de escucharlos a través de los pájaros o leer sus pensamientos.

Sin esos extremos, la realidad argentina perturba de igual modo. ¿Cómo un país con una cultura tan amplia, tan rico, creativo e innovador puede llegar a tolerar un acto de corrupción gravísimo de su Gobierno arguyendo alguna medida acertada por parte del mismo? ¿Es ese el precio que hay que pagar por alguna ley necesaria? ¿Cómo aguantamos a veces la inseguridad imparable, rezongando entre nosotros, en la cola del supermercado, para luego dejar en banda a los familiares de las víctimas de homicidio en ocasión de robo? O peor aún, recordemos el argumento del caso Píparo: para muchos era más importante buscar excusas para no decir que fue doble homicidio, sin pensar en el dolor de quien pierde un bebé arrancado de su vientre por un proyectil en ocasión de robo en manos de gente cuyo nivel de maldad y perversión es de ningún modo justificable.

Así como las fábulas de Esopo intentaban explicar conductas humanas a través de historias protagonizadas por animales humanizados, se me viene a la mente una historia que debo haber leído alguna vez por Internet: la de aquellas ranas que eran arrojadas vivas a la olla hirviendo por el cocinero, que saltaban al caer en el agua y se escapaban. Un día el cocinero decidió cambiar de táctica y eligió ponerlas en la olla sobre la hornalla pero con el agua aún fría. Las ranas se sentían tan a gusto en el agua que no se percataban cómo poco a poco se iba calentando, hasta llegar a bullir y darse cuenta tarde de que ya estaban perdidas. Creo que la psicoadaptación es el concepto intelectual para esa historia, la resignación triste y el umbral de dolor cada vez más corrido es la contracara de la esperanza, que va de la mano de la toma de conciencia y de la educación. Muchas sociedades lograron revertir en peores condiciones su destino y convertirse en más conscientes, educadas y sensibles. El potencial de nuestro país es tan grande que esperar a que el agua hierva es una ingratitud.