Politica

Bailando por un sueño: la Ley Nacional de Danza

por Alan Laursen

23/05/2016

Desde 2008, un nutrido grupo de bailarines, docentes y referentes de la danza vienen bregando por una ley que los reconozca como trabajadores y fomente además la actividad de este arte escénico. Ahondamos en el tema con la palabra autorizada de Julieta Rodríguez Grumberg, bailarina, docente y referente de este movimiento.

Bailando por un sueño: la Ley Nacional de Danza

Si bien hay miles de personas en nuestro país que viven del arte (y por el arte y para el arte), en ocasiones ser artista no está considerado como un trabajo en el sentido tradicional. Y a veces, desde lo institucional, se refleja esa misma mirada. Al respecto, un grupo de profesionales de la danza se agruparon en una sociedad civil y colectiva llamada Movimiento por la Ley Nacional de Danza, que busca crear un entramado legal que los cobije y proteja ante determinados abusos y carencias institucionales que los afecta en tanto trabajadores.

Para hablar sobre la necesidad de esta Ley, nos comunicamos con la bailarina Julieta Rodríguez Grumberg, una de las referentes de este movimiento colectivo de profesionales de la danza. “Esta ley es de suma importancia en primera instancia porque sería la primera legislación a nivel nacional que contemple a los bailarines, coreógrafos, docentes e investigadores de la danza como trabajadores y porque contempla la creación del Instituto Federal de la Danza (IFDA) para el desarrollo de políticas públicas para la danza con el consecuente fomento y desarrollo de la actividad”, sostuvo en referencia a los fundamentos de esta legislación propuesta desde el sector. Todos los esfuerzos nacieron en el año 2008 con iniciativas y acciones surgidas de la preocupación de asociaciones y colectivos de bailarines de Argentina y también de otros sectores como el de los docentes, los coreógrafos y los productores -entre otros- como respuesta a la  falta de legislación, de fomento, precarización laboral y ausencia de políticas de Estado en beneficio de la danza y sus actores.

El día que el IFDA esté en funcionamiento será una gran herramienta para identificar las problemáticas de nuestra actividad. 

La estructura de esta Ley está pensada para ser federal, por lo que el Instituto que promueve crear tendrá presencia en todas las regiones del país facilitando programas, subsidios y herramientas de desarrollo de actividades de producción, investigación, reflexión, formación, capacitación, difusión y documentación respecto a la danza y sería un importante financiador de muchos espacios dedicados a la misma. Todo ello desde una mirada plural, participativa, democrática y diversa que pueda brindar el apoyo a los artistas y trabajadores relacionados al baile como arte escénica.

El primer intento

En septiembre del año 2012 el anteproyecto de Ley ingresó al Congreso por primera vez cuando se formalizó su presentación en la Cámara de Diputados de la Nación y dos años después, el 29 de abril de 2014 (Día Nacional de la Danza),  la comunidad de artistas del baile ingresó el Proyecto de Ley Nacional de Danza a la Cámara de Senadores, que entró a la Comisión de Cultura para su tratamiento. Sin embargo el tiempo corrió y no se avanzó. En 2015, por determinación de Teresa Parodi, en ese momento Ministro de Cultura de la Nación, el Proyecto dejó de ser tratado y perdió estado parlamentario.

Al respecto, Julieta sostiene una apreciación personal respecto a los motivos de ese hecho y manifiesta que hubo un poco de todo. Estas cuestiones que tienen que ver con políticas de Estado que van más allá del gobierno de turno necesitan para ver la luz que coincidan varios factores en los que la coyuntura política está a la orden del día. Un ejemplo muy claro es que el año pasado al ser un año electoral presidencial, la presencia de legisladores en el Congreso no era del todo regular y el lugar que se le daba en el congreso a proyectos de este tipo era más bien nulo. El tema estuvo en la agenda de la Comisión de Cultura de la Cámara de Senadores pero dicha comisión casi no tuvo actividad y por lo tanto no llegó a tener ni siquiera tratamiento en comisión, siendo este el primer paso que debe realizar un proyecto de ley en su largo camino hasta la sanción y posterior reglamentación”.

Pero ante esta situación, no bajaron los brazos y volvieron a presentar el Proyecto de Ley en el Congreso Nacional, siendo el 6 de mayo de este año la fecha en la que, una vez más, los referentes de este grupo -como voceros de un amplio colectivo de trabajadores- intentaron que se sancione esta Ley que traerá para el sector innumerables beneficios así como para el arte y la sociedad en general, una deuda pendiente del Estado con la cultura. 

Esta ley es de suma importancia en primera instancia porque sería la primera legislación a nivel nacional que contemple a los bailarines, coreógrafos, docentes e investigadores de la danza como trabajadores.

Cabe destacar que esta iniciativa fue y es apoyada por reconocidas figuras del ámbito como Julio Bocca, Hernán Piquín, Eleonora Cassano, Maximiliano Guerra, Laura Fidalgo, entre otras tantas, y también por colegas de otras ramas de las artes escénicas como Julio Chávez, Ricardo Darín, Norman Brisky, Isabel Macedo y más figuras reconocidas y también no tan masivas, no por ello menos prestigiosas en su ámbito. Desde el sector de la política, legisladores de varios partidos también dieron apoyo a este Proyecto, por ejemplo Fernando Pino Solanas, Nito Artaza, Norma Morandini, Cornelia Schmidt-Liermann, Adolfo Rodriguez Saa, Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Julio Cobos y una decena más de legisladores y referentes políticos.

“Esta ley, ¿es el broche de oro a esta lucha?”, pregunté a Julieta Rodriguez Grumberg. La respuesta fue contundente: la ley es tan solo el punto de partida, ya que hay un montón de otras problemáticas a las que hay que poner atención y que una única Ley no puede cubrir. “Nos debemos un debate amplio de nuestros derechos laborales, el año pasado se trabajó sobre las actas fundacionales de nuestro primer y único sindicato, hay mucho por recorrer en ese camino. El día que el IFDA esté en funcionamiento será una gran herramienta para identificar las problemáticas de nuestra actividad (muchas de ellas comunes a todas las disciplinas y regiones, pero muchas otras específicas de cada sector), y se podrá implementar las políticas públicas necesarias para el fomento y desarrollo de nuestro arte de la danza en particular y por lo tanto será un aporte a la cultura en general”, manifestó.

Ahora todo está en manos -una vez más- del Congreso. Será el trabajo de los legisladores y el seguimiento de los profesionales de este arte los que determinarán la suerte del segundo intento de proclamar una Ley Nacional para la danza.

Para más información sobre el tema y la historia de esta iniciativa recomendamos visitar el sitio web www.leynacionaldedanza.com.

SOBRE JULIETA RODRÍGUEZ GRUMBERG: Egresó del Taller de Danza Contemporánea del teatro San Martín en Capital Federal y se licenció en Composición Coreográfica del IUNA, desempeñándose en prestigiosas compañías de baile y grupos independientes, trabajando con destacados colegas del ámbito de la danza nacional e internacional, tanto dirigiendo como interpretando. También con su trabajo ha participado en reiteradas oportunidades de festivales y workshops en Argentina, Latinoamérica y Europa. A su rol de intérprete y directora, también suma la docencia de Danzas Contemporáneas en diversos espacios.