Medio Ambiente

Basura electrónica: de qué se trata y cómo afecta al medio ambiente

por María Soledad Chiramberro

08/05/2013

Continuamente estamos produciendo residuos, desde bolsas de supermercado, envoltorios y botellas hasta pilas. Pero sin dudas, uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es la chatarra electrónica.

Basura electrónica: de qué se trata y cómo afecta al medio ambiente
Algunos estudios afirman que en Argentina cada habitante produce alrededor de 2,5 kilos de basura tecnológica al año. | Imagen: psicrono.com

Algunos estudios afirman que en Argentina cada habitante produce alrededor de 2,5 kilos de basura tecnológica al año, mientras que las cifras de Estados Unidos y Europa son todavía más alarmantes, entre 15 y 20 kilos anuales. En nuestro país sólo el 5% de esa basura se recicla.

Como es sabido, estos residuos contienen elementos contaminantes y requieren un tratamiento especial para evitar que esos componentes se propaguen en el suelo. Mientras los aparatos están en funcionamiento no presentan ningún tipo de riesgo, pues bien al ser desechados en basurales comunes, estos artefactos reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de aguas subterráneas.

Los artefactos más contaminantes son: las pilas, las baterías, los tubos fluorescentes y las lámparas de bajo consumo, los cuales por su contenido tóxico atentan contra el ambiente y la salud.

Por otra parte, el boom tecnológico tanto en los hogares como en las empresas incrementa el uso de computadoras, televisores y sobre todo celulares. Quizás el elemento más preocupante para los ambientalistas sean los teléfonos móviles, los cuales contienen en sus baterías componentes altamente tóxicos como el litio, el níquel o el cadmio.

Se estima que en el último año se dejaron de usar 10 millones de móviles, de los cuales cerca del 40% terminó siendo desechado en los basurales. A esto debemos sumarle otro millón de computadoras, impresoras, monitores, etc.

Además de la contaminación que producen estos residuos, otro de los problemas en torno al desecho de estos artefactos es la pérdida de recursos no renovables como el hierro, el aluminio, el bronce, el silicio, el oro y el cobre. También, el litio que contienen las baterías sería de mucha utilidad si las mismas pudieran reciclarse. Se sabe que un aparato celular contiene alrededor de 50 materias diferentes, de las cuales un gran porcentaje podría aprovecharse.

En nuestro país existen alrededor de cinco empresas orientadas al reciclado de este tipo de desecho. Una de ellas es Escrap, la cual según lo anuncia en su sitio web tiene por misión “promover el uso sustentable de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) a lo largo del ciclo de vida de estos productos, desde su producción a su disposición final”.

El trabajo realizado por esta empresa trata de la vinculación “entre quienes tengan la intención y/u obligación de desprenderse del scrap electrónico y aquellas personas, empresas, gobiernos u ONGs que pueden valorizar el residuo mediante su reutilización, reciclado o recupero de materias primas presentes en el e-scrap”, según lo exponen en su sitio.

Otra empresa de características similares es Rezagos, la cual tiene por objetivo ocuparse del equipamiento y lograr a partir de formas sustentables tratar los materiales y reincorporarlos en el ciclo de producción. Algunos de los aparatos que esta empresa recibe son: procesadores de datos centralizados, impresoras, computadoras personales, computadoras portátiles, radios, relojes, reproductores de DVD, entre muchos otros.

Del total de componentes de estos aparatos, el 80 % se recicla en el país, un 10% debe enviarse al exterior -Europa o China- para su procesamiento. Mientras que el 10% restante son los elementos que no pueden recuperarse y son considerados residuos peligrosos.

Todos los encargados de llevar adelante este tipo de empresas sostienen que en la actualidad lo que hace falta es un una ley nacional que regule esta actividad para generar una industria local que podría funcionar como una gran fuente de trabajo. Además esta normativa debería promover la disposición ordenada de la basura electrónica por parte de los usuarios finales y su recolección y posterior procesamiento.

A pesar de la insistencia de empresarios, ONGs -como Greenpeace- y demás organismos vinculados, el 16 de noviembre de 2012, según informó Greenpeace Argentina, los integrantes de la Comisión de Presupuesto del Congreso de la Nación no asistieron a la reunión plenaria convocada por las Comisiones de Recursos Naturales, Industria y Presupuesto y Hacienda, donde se iba a avanzar con el dictamen del Proyecto de Ley de basura electrónica.

La ausencia y falta de interés por parte de los Diputados genera que los fabricantes de productos eléctricos y electrónicos no asuman su responsabilidad, como sí lo hacen en los países donde tienen sus casas matrices, con lo cual las empresas seguirán transfiriendo los costos de la gestión de su basura a los municipios.

Para tener en cuenta:

La Ley de Basura Electrónica plantea la Responsabilidad Individual del Productor, es decir, los fabricantes, importadores o comercializadores son los responsables legales y financieros del ciclo completo de sus productos.

En este sentido es de suma importancia que una ley de este tipo resulte aprobada cuanto antes.

Este es el momento de hacer algo, porque cuando el suelo y el agua estén contaminadas y no nos queden más recursos, comprender que ya es tarde será más difícil.