Cultura

"Blade Runner 2049": todavía se puede hacer cine

por José Rey

10/10/2017

¿Por qué hacer una segunda parte de una película que es considerada una obra maestra? ¿Es justificable esta entrega? La respuesta es sí y mil veces sí.

La cinta marca el regreso de Harrison Ford, quien la protagoniza junto a Ryan Gosling.

"Blade Runner 2049" llegó a los cines para hacer lo mismo que su antecesora: tomar a un público acostumbrado a la comercialidad de las explosiones y a los grandes efectos especiales para hacerlo pensar sobre la complejidad humana mientras se deleita con los cuadros y planos visualmente perfectos que van pasando. Esto demuestra que todavía se pueden hacer películas complejas, intensas, estéticas e intelectuales.

El reparto presenta a Ryan Gosling en el papel principal y a actores de peso como Jared Leto, Robin Wright, Dave Bautista y Ana de Armas. Además, cuenta con el regreso de Harrison Ford. La película fue dirigida por el recién nominado al Óscar por su trabajo en "Arrival", Denis Villeneuve, y contó con la participación en la producción de Ridley Scott (director del primer film). Hampton Fancher y Michael Green estuvieron a cargo del guión. Todos ellos nos traen la secuela de “Blade Runner” (1982), película de culto considerada uno de los grandes clásicos del cine.

Para poder analizar el largometraje hay que entender el contexto que se nos presenta: "Blade Runner" de 1982 es una película de ciencia ficción basada en la novela de 1968 titulada “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. Ambientada en el 2019 en una sociedad distópica influenciada por el ciberpunk, la historia gira en torno a Rick Deckard (Harrison Ford), un investigador que se encarga de neutralizar a los replicantes (seres biotecnológicos avanzados). Sin embargo, un grupo empieza a tomar una conciencia peligrosa y deben ser eliminados. Ellos tienen una fecha de caducidad, y lo único que quieren es vivir y hacer lo que les plazca. Mientras Deckard investiga el caso se hace preguntas existenciales, a tal punto que comienza a cuestionarse su propia humanidad. Para colmo se enamora de Rachael (Sean Young), una mujer que no sabe que es replicante, y al final terminan escapando juntos.

Sin señalar las grandes actuaciones, los increíbles montajes que se muestran escena por escena, el improvisado monólogo del replicante Roy (Rutger Hauer) y la pregunta que nos queda al final del film -¿Deckard es un replicante?- se la puede apreciar como una película profunda, en la que todo los diálogos dejan en evidencia a una sociedad clasista, racista y peligrosa para el planeta.

Revista Magna

Las primeras críticas del film previas a su estreno oficial coincidieron en que era "una obra maestra".

 

30 años después, más precisamente en el 2049, se sitúa esta secuela donde el Agente K (Gosling) descubrirá durante una misión un secreto que estaba enterrado y podría llevar al caos a la poca sociedad que queda. Esto hará que se cuestione todo en lo que creía y termine buscando a Rick Deckard, que lleva 30 años desaparecido. Con esta sinopsis se presenta el film. Ahora, ¿por qué hacer una segunda parte de una película que es considerada una obra maestra? O peor, ¿es justificable esta entrega?

La respuesta es sí y mil veces sí. Se muestra una secuela grandiosa que no se siente para nada forzada, manteniendo la filosofía, la esencia y la atmosfera de la original. Su trama es totalmente justificable, y refuerza la idea de humanidad presentada en la primera. Expande el mundo de una manera que, aun al vivir en los tiempos modernos, sigue sorprendiendo a las audiencias con los temas futuristas, como por ejemplo, la innovación en las relaciones interpersonales. Todo eso sin que se sienta como una copia.

En cuanto a los aspectos técnicos y visuales, son sublimes. La fotografía que se genera en cada encuadre, la paleta de colores utilizada y la iluminación hacen que cada toma sea una verdadera obra maestra, incluyendo la mezcla de sonidos y la banda sonora, que no es una copia de la primera de Vangelis sino que Hans Zimmer hace algo nuevo respetando su aura. Todo esto y más hace que el resultado sea una de las mejores películas retratadas de la historia.

Uno de los grandes responsables de esto es el director de fotografía Roger Deakins, quien tras esta película y 13 nominaciones al Óscar (por "The Shawshank Redemption", "Fargo", "Skyfall", entre otras) debería por fin llevarse la estatuilla. Y cuidado, porque "Blade Runner 2049" ha obligado a comenzar las apuestas a los premios de la Academia. El largometraje es serio candidato en las categorías Mejor diseño de producción, Vestuario, Efectos especiales, Edición de sonido y Efectos sonoros, Banda sonora, Actriz de reparto (Ana de Armas), Actor de reparto (Harrison Ford), Mejor actor (Ryan Gosling), Director (Denis Villeneuve) y, finalmente, Mejor película.

Al mismo tiempo, la dirección de Villeneuve amerita que nos quitemos el sombrero. Lo cierto es que el paquete de "Blade Runner" se veía muy pesado, pero el canadiense no le dio oportunidad a los errores. La cinta se ve filmada en el 2017, pero las ambientaciones y las sensaciones que transmiten los lugares hacen que te sientas en la misma atmosfera de la del 82. Lo más importante es que el director supo entender qué necesitaba y qué debía ignorar. El espectador pudo haber esperado una película llena de Fan Service, a lo "Star Wars VII", con música de Vangelis y con un monologo épico al final, pero Denis logra evadir todos esos clichés y, más importante aun, no permite los clichés de Hollywood. El film no avanza de golpe, ni quiere llegar rápido al grano. No hay escenas absurdas y forzadas para dar risa. Se toma un respiro en cada momento para que el espectador no se pierda nada, con actuaciones que fluyen a través de diálogos que llevan su tiempo. ¿El resultado? Una película de casi tres horas que se niega a reducir su tiempo para volverse más sencilla o comercialmente más accesible.

El film no se encarga de vender, sino de reunir a un montón de extraños y contar una historia, dejar un mensaje. La primera película nos deja pensando que los replicantes pueden ser humanos. Aquí el mensaje se extiende, habla de la esperanza en la humanidad que transciende al mismo humano.

Considerar a una máquina un humano trae muchos conflictos pero, ¿qué es pensar? Al igual que las máquinas, los humanos tenemos conexiones eléctricas que hilan nuestros pensamientos. Entonces, ¿qué separa a los humanos de las máquinas? "Blade Runner 2049" evade estas cuestiones y se pregunta, ¿qué nos hace humanos? La carne, los huesos, o eso inexplicable que llamamos alma.

Y no, ya no se hacen películas así.