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Bono demográfico y crecimiento económico

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13/03/2013

Bono demográfico y crecimiento económico

Argentina se enfrenta a un dilema en las próximas décadas: aprovechar el bono demográfico para poder pasar de un PBI per cápita de nivel medio a alto, superando así la “trampa de pobreza” en la cual se encuentra desde hace 100 años. Tal cual señalan varios especialistas, necesita hacerse “rica antes que vieja”.

Maximiliano Albornoz | Licenciado en Economía | cmalbornoz@yahoo.com.ar

Argentina se enfrenta en las próximas décadas a un desafío que tendrá un gran impacto en el bienestar futuro de su población. El denominado “bono demográfico” significa que el país registra una población joven, lo cual incrementa su Población Económicamente Activa (PEA) y ésta en edad de estudio y formación. Además esto viene acompañado con un crecimiento del ahorro.

Como señala el economista José Fanelli, Argentina tiene que hacerse “rica antes que se haga vieja”. Se estima que la ventana demográfica se abrió en 1995 y se cerraría en 2050 aproximadamente.

Se lo llama “bono” porque es un plus que tiene el país, donde la población joven es mayoritaria con respecto a la pasiva (más de 65 años). Esto determina que los patrones de ahorro y consumo son diferentes en cada etapa de la vida. En la juventud se ahorra, se capacita, se acumula capital humano y social, lo cual es beneficioso para el país en su conjunto. En cambio, de acuerdo con la “teoría del ciclo vital”, las personas mayores consumen los activos generados en su edad activa, desahorran y tienen mayores gastos médicos, que financia la clase activa con impuestos.

Hoy, Argentina se encuentra presa de la llamada “trampa del ingreso medio”, la cual señala que los países pueden pasar rápidamente de un PBI per cápita bajo a medio con relativa rapidez, siempre y cuando haya buenas políticas económicas, educativas y sociales. Pero luego poder convertirse en un país desarrollado con un PBI per cápita alto es realmente difícil y pocos países lo han logrado.

Nuestro país registraba en 1910 un PBI per cápita que representaba el 80% del que tenía Estados Unidos en esa época. Con el paso de las décadas, los golpes de Estado, las crisis económicas y cambiarias, etc. se retrocedió hasta el 28% en el 2004. Actualmente la brecha viene disminuyendo, donde el factor demográfico juega un rol trascendental.

El bono demográfico se agota hacia 2050, lo cual indica que si el país no se hizo rico hasta ese momento, con una población joven que trabaja y estudia, con un alto nivel de ahorro, es muy poco probable que lo logre con una población envejecida, que desahorra y consume grandes porciones del gasto social en atención médica (medicamentos, internaciones, estudios, etc.).

Este problema no es sólo de Argentina, sino de los principales países del mundo. Por ejemplo, recientemente China ha flexibilizado la ley del hijo único para fomentar los nacimientos y poder retrasar el envejecimiento poblacional.

Este escenario plantea un gran desafío para los hacedores de política, que tienen que lograr que el país logre dar el salto pendiente y alcanzar el desarrollo pleno.