Sexo

Caballeros eran los de antes y machos ya no quedan

por Natalia Coderch

23/04/2013

La mujer se enamora del Che Guevara y después quiere afeitarlo, se enamora de un gentil caballero y después le pide que no sea tan correcto porque aburre. No hay nada que satisfaga los deseos de las mujeres que cada vez son más “gatas floras”.

Caballeros eran los de antes y machos ya no quedan

Nos quejamos y repetimos hasta el hartazgo que queremos ser tratadas como princesas, pero si nos tratan tan suavemente nos aburrimos fácil y buscamos al “reo”, al que no nos da bola, o, al que nos da bola como con un cuentagotas, de a ratos, y casi en cuotas.“¿What Pass mamita?”. ¿Acaso alguien tiene una respuesta a esa compleja pregunta?

Caballeros eran los de antes, que cedían el asiento, se levantaban cuando una dama entraba a la sala, te acomodaban la silla para que te sentaras, y hasta se bajaban del auto para abrirte la puerta. Todo eso murió, e incluso si conoces algún hombre que haya tenido algún gesto tan gentil, dirías: “Demasiado educado, si no es gay le pega en el palo”. Lo cierto es que la mujer cada día es más “gata flora”, no hay nada que le venga bien. Si es caballero porque es caballero y si no, porque no lo es.

Hoy en día las mujeres no saben muy bien qué buscan en un hombre, pero sí saben que quieren tener uno a su lado. El problema está en que tanto hemos buscado ser tratadas como un igual, que pareciera que ellos, hasta se olvidaron de que algunas veces, tratarnos como señoritas y no como un amigo más, no estaría nada mal.

Pero a no quejarse, ¿qué se puede esperar de un homo sapiens que prefiere estar tirado en el sillón buzarda arriba rascándose el higo, antes de emplear ese preciado tiempo de ocio haciendo algo productivo?

Los hombres han evolucionado en algunas materias de la vida, pero también podría decirse que han involucionado. Y en esto de la caballerosidad podemos afirmar con total certeza que es un retroceso para la humanidad, o al menos para el universo femenino así lo es.

Qué expectativas se pueden tener si cada vez que quieren referirse a una mina que está buena solo pueden relacionarla con el rubro automotriz, mecánico o del transporte. “Es un camión”, “es una nave”, “es un camión con acoplado”, “es un avión a chorro”, “es un fórmula uno”, son algunas de las clásicas formas de describir a una chica.

Ojo, tampoco hay que ser tan drásticos y creer que su acotada variedad para clasificar mujeres se reduce a esos rubros, porque hay más, y tienen relación con algo que consideran un deporte más: comer. ¿Quién no habrá escuchado infinitas veces en su vida: “mirá el lomo que tiene esa mina”, “qué pedazo de pechugas”, “la parto como a un queso”, o “está más buena que comer con la mano”?

¿Limitaciones o léxico propio compartido en el universo masculino? Puede que sea un poco de cada cosa, pero lejos está de ser vocabulario digno de caballeros.

Pero no pasemos por alto otra forma muy particular de catalogar mujeres, y que tiene que ver con el mundo animal. “Es una yegua”, “que pedazo de perra” “es una tigresa” “es una loba”, etc. Cuánta profundidad y que increíble sensibilidad resultó que tienen los hombres, sobre todo al momento de hablar de mujeres.

A llorar a la iglesia y a no ser gatas floras. Si son muy caballeros, lo tomamos como síntoma de afeminado, si son desatentos porque solo piensan en ellos y empezamos con las frases hechas: “hombres eran los de antes”,“ya no quedan hombres”, “son todos iguales”.

Si nos tratan como a un amigo o como a un igual, cosa por la que las mujeres del mundo venimos luchando hace añares, es porque no les atraemos. No hay nada que nos venga bien. Decimos que queremos algo, pero en definitiva no hay ser en el planeta que pueda descifrar nuestra psiquis. Nuestras abuelas nos enseñaron que el hombre tiene que ser machista, pero caballero a la vez, y aunque jamás estuvimos de acuerdo con esa premisa, sigue estando instalada en nuestra conciencia, muy a nuestro pesar. ¿Lo único que resta por decir es que caballeros eran los de antes y machos también?

¿Encremarse, depilarse e ingerir alimentos dietéticos? ¿De qué estamos hablando? Eso de macho cabrío no es. Los hombres en la actualidad no solo dedican muchísimo tiempo al cuidado de su estética personal, sino que en algunos casos combinan mejor la ropa, saben de moda más que una mujer y escuchan música melódica hasta emocionarse.

Quizás sea la venganza del hombre, que se vio invadido en su terreno cuando la mujer decidió que estaba para más que limpiar y cuidar de los hijos y salió del hogar, decidida a ponerse palmo a palmo con el hombre. ¿Nos están queriendo invadir o así como nosotras tanto quisimos ser igual a “ellos”, entonces “ellos” ahora quieren igualarse a nosotras? Ajo y agua mis queridas, si se enamoraron de un espécimen similar al Che Guevara y después lo mandaron a un spa a acicalarse, entonces no pretendan que vuelva a ser un reo. El afrancesamiento parece ser un camino de ida sin pasaje de vuelta.

Y si se enamoraron de un señor caballero que conocía todas las formalidades de etiqueta y le dijeron ¡“dejá de romper los quinotos con tanta gentileza que aburrís”, entonces a no quejarse si cuando volvés del supermercado con pesadas bolsas colgadas hasta de tu cuello, tu enamorado ni se mosquea en ir a ayudarte, vos así lo “amaestraste”. A tener más cuidado chicas con lo que desean, porque puede hacerse realidad.