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Cambiar el diseño de tu cocina puede ayudarte a perder peso

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10/04/2015

Cambiar el diseño de tu cocina puede ayudarte a perder peso

Si hacer dieta no es lo tuyo, probá comer bajo una luz azul, sacá la tele de tu cocina y escondé las galletitas, entre otros consejos útiles que tenemos para darte.

Por Xanthe Clay para telegraph.co.uk | Traducción: Revista Magna

Dejame adivinar: otra vez falló tu intento por hacer dieta. ¡Mantené la calma! Estudios realizados en Estados Unidos muestran que el 75% son abandonadas al cabo de un mes y, de acuerdo con el psicólogo Brian Wansink, no es culpa nuestra: son nuestras cocinas, lugares de trabajo, restaurantes favoritos y supermercados los que nos hacen gordos.

En su último libro Slim by Design, Wansink declara: "Hemos preparado gradualmente los hogares para que nuestras sabrosas comidas favoritas sean más fáciles de encontrar y comer. Los restaurantes han hecho que sea más fácil pedir comida sabrosa. Los supermercados han hecho que comprar sea más fácil. Los lugares de trabajo han hecho que sea más fácil comer en nuestros escritorios. Los comedores escolares han hecho que sea más fácil amontonar todo en una bandeja. Todo ha ayudado a hacer de nosotros unos ‘gordos gracias al diseño".

La premisa de Wansink es que la tendencia puede invertirse -junto con el indeseable aumento de peso- no comiendo menos o más sano a consciencia, pero sí haciendo cambios en nuestros ambientes y hábitos y presionando a restaurantes, negocios y oficinas a hacer lo mismo.

Una cocina ordenada como esta podría ayudarte a perder peso. ¡Y no olvides que el frutero DEBE contener fruta! | Imagen: hogarutil.com

Algunas recomendaciones del profesor Wansink para adelgazar sin necesidad de dietas:

  • Servir y comer siempre una ensalada y/o verduras antes de que el plato principal llegue a la mesa.
  • Que lo que haya en tu plato no mida más de 25 cm de ancho.
  • Mantené las alacenas de la cocina ordenadas: lo único que debe quedar a mano debe ser el frutero.
  • Tené las verduras precortadas en el estante del medio de la heladera, listas para cuando querés “picar”. Guardá las golosinas todas juntas en un lugar de difícil alcance.

Siguiendo la línea de Wansink, Jane McCartney de stopovereating.co.uk afirma que "ser capaz de cerrar la puerta a los alimentos es útil". Llamar a los albañiles probablemente no sea realista en el corto plazo, pero hay otras medidas más prácticas a tomar: "Cuando vas a la cocina para poner el agua a hervir, andate, no te quedes ahí esperando a que hierva. Ese es un momento peligroso".

Si trabajas en o desde tu casa, tampoco es recomendable hacerlo sobre la mesa de la cocina. "El momento de levantarte para estirar las piernas y despejar tu cabeza puede convertirse muy fácilmente en un paseo hacia el paquete de galletitas", dice McCartney. Otro de sus consejos se hace eco de los de Wansink: "Mantené la cocina ordenada. Te da una sensación de calma y control. Cuando todo es un caos es demasiado fácil simplemente agarrar algo y comerlo".

Una forma más sutil de hacer cambios puede ser a través del color. La comida sabe más dulce en platos blancos, por ejemplo. Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford y autor de The Perfect Meal, recuerda un experimento en el que el desayuno se sirvió bajo una luz azul: las mujeres comieron un 20% menos de lo que lo hicieron en condiciones normales, pero no sentían más hambre después. Otra recomendación es que saques ya mismo ese televisor de la zona del comedor. "Varios estudios demuestran que las personas que comen delante de la tele ingieren un 30% más de alimento", dice Spence. "Se llama comer distraído".

Otro dato interesante del libro de Wansink es que no conviene poner la fuente en la mesa, algo que a los que gustan de cocinar les resultará difícil. Si ese es tu caso, podés presentar la comida para que todos se sirvan y luego colocar la fuente en otro lugar. “El problema no es la porción inicial, sino la segunda, tercera y cuarta”, agrega.