Medio Ambiente

Cambio climático: pensar las consecuencias y actuar es tarea de todos

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23/03/2015

Cambio climático: pensar las consecuencias y actuar es tarea de todos

Diluvios, sequías, inundaciones e incendios son protagonistas de los titulares de los medios nacionales e internacionales. Analizamos las causas y proponemos empezar a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en tanto habitantes del planeta.

Por Gustavo Gerrtner | 23/03/15

El cambio climático dejó de ser una hipótesis sobre posibles consecuencias en un futuro lejano para transformarse en una realidad concreta que se manifiesta, por ejemplo, en los incendios que arrasaron con más de 4500 hectáreas en la Patagonia o en las recientes inundaciones en la provincia de Córdoba, que obligaron a miles de personas a evacuar sus casas. Es evidente que para evitar mayores tragedias, necesitamos modificar de alguna manera la forma en que nos relacionamos con nuestro propio medio. En este informe, vamos a pensar algunas de las causas que generaron los incendios e inundaciones y qué podemos hacer desde nuestro lugar de ciudadanos para evitarlo.

De la sequía al incendio

El aumento de las sequías genera una situación propicia para la aparición de incendios forestales, como los que actualmente sufre la provincia de Chubut. Las sequías se ven aceleradas por el aumento de la temperatura media en zonas que originalmente son frías. En este sentido, si la temperatura aumenta, es porque hay una falla en la regulación del clima en el planeta. Este defecto -por cierto, provocado por el hombre- es denominado aumento del “efecto invernadero”. El uso de combustibles fósiles, que generan dióxido de carbono que va directamente a la atmósfera, y la tala indiscriminada de árboles, que absorben gran parte de esos gases, son dos de los grandes motivos por los cuales la temperatura aumenta, los deshielos avanzan rápidamente y se resecan los bosques, lo que se refleja en un incremento de su inflamabilidad. Los habitantes de Cholila, Paraje el Turbio y cerro Radal (las poblaciones afectadas) sostienen que los terrenos fueron quemados intencionalmente para ser vendidos como superficie apta para cultivo. Una vez más, la mano del hombre atacó a la naturaleza.  En este sentido, una fogata mal apagada o la caída de una ceniza de cigarrillo al suelo lleno de hojas y ramas secas es altamente peligroso. En cuestión de segundos el fuego puede desatarse y las llamas avanzar a pasos agigantados, tal como sucede en el sur de nuestro país.

Días atrás, el incendio forestal en la provincia de Chubut afectó casi 25 mil hectáreas. | Imagen: diario26.com

Los incendios en el sur argentino son el resultado de la combinación de una serie de factores: quema de terrenos para cultivo, resequedad en la vegetación y aumento de la temperatura media a causa de la emisión de gases contaminantes. Si bien hay tratados internacionales que buscan poner freno al avance del aumento de los gases de efecto invernadero, lo cierto es que el mayor peso en la solución a este drama está en manos de las industrias, que diariamente queman toneladas de combustibles contaminantes que van a la atmósfera creando condiciones propicias para que la temperatura media aumente. También hay causas que escapan a nuestra voluntad: el aumento de la población humana, por ejemplo, implica un aumento proporcional en la cantidad de vehículos y medios de transporte que, en efecto, son contaminantes.

Desde nuestro lugar, debemos tener especial cuidado a la hora de prender fuego en zonas donde la vegetación está reseca, especialmente en verano, que es la época del año en la cual el fuego es más propenso a avanzar descontroladamente. La recomendación es utilizar zonas habilitadas y tener mucho cuidado a la hora de apagar las brasas, ya que una mínima chispa puede desatar un desastre.

Sembrar el diluvio

Un informe elaborado por la organización no gubernamental Greenpeace advirtió que las provincias afectadas por las inundaciones del mes de febrero habían perdido gran parte de sus bosques nativos originales. Los motivos que determinan esta situación tienen que ver con el avance de la frontera agropecuaria, que exige cada vez más superficies cultivables a cambio de la desaparición de bosques naturales. Otra causa tiene que ver con el aumento en la construcción de barrios cerrados, countries y clubes de campo, que normalmente son edificados en las afueras de las ciudades, lo que implica el desmonte de bosques nativos para poder construir los predios.

Unquillo después de las inundaciones. Los vecinos enfrentan ahora la difícil tarea de limpiar la basura y los restos orgánicos de las aceras, que amenazan con contaminar el agua potable que consumen. | Imagen: noqueremosinundarnos.blogspot.com.ar

La pérdida de bosques afecta directamente el nivel de lluvias, ya que una de las funciones más importantes de los árboles es su capacidad para absorber volúmenes importantes de agua a través de sus hojas. El agua se incorpora a la atmósfera en forma de nubes, que descargan como  lluvias, cerrando un importante ciclo. En este sentido, la ausencia de bosques rompe con el proceso, dando lugar a lluvias intensas que se traducen en inundaciones y anegamientos.

Según datos de Greenpeace, la provincia con mayor deforestación en el país en las últimas dos décadas y donde más se viola la Ley de Bosques (que protege áreas específicas de la tala) es Santiago del Estero. Según datos oficiales, desde 2007 a fines de 2013 se deforestaron 632.848 hectáreas, de las cuales casi la mitad eran bosques protegidos. En Córdoba apenas queda medio millón de hectáreas de bosques nativos; en Santa Fe, donde también se perdió gran parte de sus bosques, se deforestaron 58.736 hectáreas durante el mismo período. “Los científicos y ambientalistas lo venimos advirtiendo hace tiempo: los bosques son nuestra esponja natural, por lo tanto más desmontes es sinónimo de más inundaciones”, afirmó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

De momento, con el boom de la soja, resulta difícil esperar que los bosques no sean sacrificados en pos de mayores superficies cultivables. Por otro lado, parece complicado  detener el aumento de barrios cerrados y casas de campo. Sin embargo, así como con el caso del aumento de los gases de invernadero, desde nuestro lugar podemos hacer cosas para mejorar nuestro hábitat. Una buena idea es, por ejemplo, plantar árboles, ya que así no sólo respiraremos aire más limpio y puro, sino que estaremos contribuyendo a regular el clima. El titular del Foro Ambiental Córdoba, el biólogo Federico Kopta destacó, en una nota publicada por el diario cordobés La Voz del Interior, la necesidad de crear un plan de forestación basado en especies autóctonas. “Se puede forestar entre campo y campo o en las banquinas de las rutas, privilegiando especies autóctonas que consumen menos agua en época de sequía y regulan mejor el impacto de las lluvias, ya que los suelos las absorben de mejor manera”, expresó el biólogo.