Cultura

Cannabis: una historia de confusiones para una excelente materia prima

por Ana Virginia Lona

28/02/2013

Así es, una de las variedades de la famosa planta "Cannabis Sativa" fue la materia prima por excelencia durante miles de años de varias culturas hasta la década del '30 y ahora solo pocos países han recuperado su producción para elaborar una amplia variedad de objetos para la vida cotidiana. Una historia totalmente desconocida sobre esta planta, generalmente asociada solo con el famoso “porro” o cigarrillo de marihuana.

Cannabis: una historia de confusiones para una excelente materia prima
Hilo de cannabis.

Hubo en un tiempo no muy remoto una industria de las cosas -sí, de las cosas, y ya verán por qué- que utilizaba para su producción una materia prima que crece en cualquier suelo fértil, que tiene bajos costos de mantenimiento y que no daña el medio ambiente: la Cannabis Sativa. Se rastrea este cultivo en Asia y en Europa del Este desde hace más de 10.000 por su versatilidad y conveniencia, cultivar esta planta fue obligatorio en Estados Unidos hasta la década del '30. A partir del siglo XVI, Inglaterra comenzó a cultivarlo y más tarde se hizo extensivo a otros países europeos a partir del siglo XVIII. Incluso llegó hasta Colombia, Perú, Chile y México durante la conquista española en el siglo XVI. Sin embargo, únicamente Chile y México han continuado su producción hasta la actualidad, aunque entre los dos, el mayor productor en Sudamérica es Chile.

A estos dos países se les suman algunos ya industrializados como Rusia, Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos, China o Japón -entre otros- que elaboran productos de muy buena calidad, a un bajo costo de producción y de mantenimiento hasta el día de hoy.

El boom industrial le debía mucho al cáñamo

Cómo será la versatilidad y la conveniencia de cultivar esta planta, que en Estados Unidos fue obligatorio sembrarla hasta la década del '30 y no solo eso, el primer automóvil se movilizó con combustible basado en la Cannabis Sativa. Sin embargo, esta industria tan prolífica no iba a durar demasiado y esta historia tiene una parte muy desagradable e incomprensible.

La parte linda de la historia es que muchos países están retomando la producción del cáñamo industrial para paliar los elevados gastos que resultan de la economía y la industria basados en los derivados de petróleo y sustancias artificiales que imitan la calidad del cáñamo. Pero, ¿qué ocurrió para llegar a esa instancia en una economía que debía mucho a esta planta?

La parte oscura de la historia

La historia de esta súper planta cuenta que a partir de los años '30 se inició en Estados Unidos una campaña mediática y política contra el cultivo del cáñamo asociándolo sin ninguna consistencia científica, ni lógica, con una de las variedades de la Cannabis Sativa que tiene altos niveles de la sustancia psicoactiva conocida como THC, es decir, la tetrahidrocannabinol delta. Esta no es la misma variedad que se utiliza para la industria.

La parte fea de la historia es la que nos ocultaron por conveniencia de unos pocos, la de la industria del petróleo, principalmente, junto con otros productores de sustancias químicas artificiales que no veían con buenos ojos el cultivo de la Cannabis Sativa y su éxito.

El impuesto a la venta del cáñamo

La historia cuenta que Harry Anslinger, jefe de la Oficina Federal de Narcóticos (cuyas siglas en inglés son FBN) de Estados Unidos; y  Robert L. Doughton, un político republicano estadounidense, impulsaron un impuesto a la venta del cáñamo con el argumento de que era imperativo frenar el creciente consumo de marihuana como sustancia psicotrópica.

Incluso, Anslinger publicó en la revista de la época "The American Magazine", una gran variedad de acusaciones xenófobas y clasistas contra los grupos étnicos que eran minoría en Estados Unidos, y también contra las clases bajas estadounidenses quienes fueron blanco de acusaciones injustas cuyo punto central era la peligrosidad de la cannabis sin sustento científico. Estas asociaban la delincuencia, las perversiones, la violencia y el consumo de la marihuana con una postura política y cultural. Este tipo de afirmaciones hechas por Anslinger provocaron fuertes polémicas y pusieron en duda su argumento ya que los datos científicos sobre la planta ahora estigmatizada no lo avalaron.

Esto tuvo como consecuencia indirecta que, en el país donde era obligatorio sembrar cáñamo, se lo prohibiera de manera sutil con un impuesto al cultivo imposible de pagar para los campesinos, llamado Marihuana Tax Act of 1937. Incluso elaboraron una película para “demostrar” que el cultivo del cáñamo tenía como consecuencia problemas sociales graves a raíz del consumo personal. De tal manera comenzó la construcción de una falacia que hasta la actualidad tiene el peso de una verdad casi irrefutable y llena de tabúes.

La injusta historia de las confusiones

Lo cierto es que lo que durante casi cinco décadas se confundió con la Cannabis Sativa destinada a la industria, es otra variedad de la misma familia de plantas, la Cannabaceae, que tiene alto índice de THC y que se la conoce con el nombre de marihuana o como cannabis, sin mayúscula y sin la designación que indica su variedad.

Hacia finales de la década del '30, la asociación entre marihuana, delincuencia, pobreza, minoría étnica e ilegalidad fue dejando una huella casi indeleble en las sociedades de casi todo el mundo.

Paradójicamente, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impulsó el cultivo del cáñamo que había disminuido por el impuesto a su venta. También en esta oportunidad, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos produjo en 1942 otra película pero para promover el cultivo del cáñamo para las tropas llamada “Hemp for Victory” ("Cáñamo para la Victoria"). Al finalizar la guerra, la producción de la planta Cannabis Sativa prácticamente desapareció en dicho país.

El último cultivo de cáñamo en Estados Unidos fue en el año 1957. Sin embargo, el impuesto a la marihuana de 1937 tuvo sus opositores y una fuerte batalla tanto legal como mediática, aunque la lucha contra la marihuana todavía sigue generando largas discusiones sobre la ilegalidad de la posesión según varios factores políticos, culturales y sociales.

En los demás países donde todavía no había sido prohibido el cáñamo se seguía produciendo pero en menor cantidad. La asociación entre el consumo de la variedad de cannabis psicoactiva, la marihuana, y la Cannabis Sativa, destinada a la industria, se convirtió en una cuestión de política internacional en el momento en que uno de los países que integra el grupo de naciones con más poder en el mundo tomó esta iniciativa.

En 1961, la Convención Única sobre Estupefacientes realizada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) incluyó a la marihuana -a recordar: la variedad de cannabis con THC elevado, no la industrial- en la lista de drogas peligrosas. Aunque quedó rectificado que el cultivo industrial del cáñamo se permitía siempre y cuando fuera la variedad indicada, esto no aclaró la confusa relación entre dos variedades de plantas, mediáticamente hablando.

Aplicaciones del cáñamo industrial

El cáñamo, Cannabis Sativa, es mundialmente conocido por su aplicación recreacional y tomamos su propiedad medicinal como una consecuencia secundaria, sin embargo, la variedad utilizada históricamente para uso medicinal no es necesariamente la que contiene una elevada cantidad de THC, la sustancia psicoactiva. Hay estudios que todavía intentan encontrar en documentos antiguos de qué manera utilizaban el cáñamo para uso medicinal. La estigmatización y la política anti-cannabis que impera en el mundo hace que la investigación en este ámbito no pueda tener el apoyo necesario para poder realizar estudios sobre las propiedades de la planta. Esta tiene la particularidad de ser la materia prima de todo tipo de objetos que van desde combustible, pasando por hilos para elaborar vestimenta, hasta pintura para la vivienda.

El alto contenido de fibra, sus semillas muy nutritivas, sus aceites, entre otras propiedades, son la materia prima de una larga lista de productos como por ejemplo:

Alimentos: sus semillas tienen el 80% de ácidos grasos esenciales y un 33% de proteínas. De esta semilla derivan productos tales como aceites, harinas, leches vegetales, margarinas, entre otros.

Papel: la historia antigua de Asia tiene al cáñamo como la principal materia prima para la elaboración del papel. La producción del mismo basado en el cáñamo evitaría muchos de los problemas ambientales que aquejan a varios países que sufren las consecuencias de la deforestación indiscriminada.

Medicina: su uso no implica necesariamente fumar las hojas de la variedad conocida como marihuana. Otras variedades de la Cannabis Sativa fueron utilizadas para diversos usos terapéuticos. Actualmente se utiliza para tratar algunas consecuencias de los tratamientos de ciertos cánceres, glaucoma, SIDA, Alzheimer y su uso en occidente es ilegal en la mayoría de los países, aun el medicinal. Sin embargo, en China se utilizó por más de 4000 años como antiemético (para contener el vómito), analgésico y antiespasmódico.

Textil: la tela de cáñamo es mucho más resistente, duradera y contiene el calor mucho más que el algodón u otra tela artificial. Las sogas utilizadas por cientos, sino miles de años en los navíos, han sido fabricadas de cáñamo por su gran resistencia. Un dato para tener en cuenta: la lona fue elaborada históricamente con cannabis. De hecho la palabra canvas, que en inglés significa lona, deriva precisamente de la palabra cannabis.

Construcción edilicia: se fabrican ladrillos de concreto que, por su capacidad para retener el calor, son utilizados para revestir interiores de habitaciones termales. También se elaboran pinturas para la industria constructora.

Combustible: ya en desuso, el biocombustible basado en el cáñamo fue el que movilizó al primer automóvil. Podría ser una opción ecológica y económica para afrontar este uso.

En el rubro automotor se utiliza actualmente, en algunas industrias, como aislante en los plásticos que se usan para fabricar automóviles.

El cáñamo es también un buen elemento natural de control de las malezas por su estructura, su altura y la densidad de su follaje. No solo impide que crezcan las malas hierbas sino que también mantiene el suelo fértil en época de descanso. En este momento, en que los herbicidas y pesticidas están en la mira, podríamos aprender de nuestros antepasados y de la manera en que solucionaban sus problemas sin recurrir a sustancias artificiales tóxicas. Apelar a elementos naturales, que estén al alcance de todos y con un costo mucho menor, solucionaría parte de muchos problemas político-económicos, pero también sociales.

Como purificador del agua: investigadores de la Universidad de Southern Cross de Lismore, Australia, han descubierto que el cáñamo puede ser utilizado para estos fines sin comprometer la salud ni el medio ambiente.

Otra mirada sobre la "Cannabis Sativa"

Para los que no estamos familiarizados con el tema, esto lleva a una confusión que no es beneficiosa para la mayoría, ya que a raíz del ocultamiento de este tipo de información es que apoyamos, sin saberlo, políticas estatales y privadas con las que no estaríamos de acuerdo si conociéramos cuál es la realidad que se esconde detrás del asunto.

El interés político-económico de mantener un cierto tipo de consumo, un tipo de industria y una estructura económica basados en cierto tipo de materia prima, como el petróleo y los químicos artificiales industriales, pone en riesgo cualquier avance en la aplicación del cáñamo en áreas que pueden ser arrebatadas por este a la coyuntura industrial actual.

En Latinoamérica, la mayoría de los países no tienen ni siquiera contemplada la posibilidad de producir cáñamo industrial excepto Chile, que ha desarrollado este tipo de cultivo desde el siglo XVI y Uruguay, que ha comenzado a implementar su producción a partir del año 2010.

Aunque parezca increíble, la asociación entre la marihuana, la delincuencia, el cáñamo industrial y la ilegalidad están muy arraigadas en casi cualquier parte del mundo. La razón de esta confusión también se debe a la poca información que tenemos sobre lo que ocurrió realmente y del producto del cual hablamos.

Hay muchos intereses políticos y económicos en torno a este tema y es imperativo que como ciudadanos accedamos a la información necesaria para poder reflexionar sobre los argumentos que escuchamos de los políticos y las industrias para convencernos de cualquier postura.