Turismo

Colliure, secreto francés

por Julieta Mazzeo

09/05/2014

A medio camino entre "El centro del Mundo de Dalí" -la estación de Perpignan- y "La Barcelona de Gaudí"; este pequeño puerto francés, escondido entre medio de los Pirineos Orientales y el mar Mediterráneo, en la localidad de Rosellón, invita a descubrir una Francia distinta, bohemia, y excéntricamente colorida.

Colliure, secreto francés

En su libro De lo espiritual en el Arte, Kandinsky cita una frase de Schuman: "Enviar luz a las profundidades del corazón humano es la misión del artista". Colliure me invadió de luz y ya no pude más que sentir esa ciudad como a una completa obra de arte, en la cual, con cada paso, me incorporaba cada vez más en su firmamento.

Habrá sido ese mismo sentimiento el que impulsó a artistas como Matisse y Derain a desarrollar un nuevo medio de expresión, luego de haber descubierto este pueblo tan guardado, luego de haber pisado sus calles, y haberse deslumbrado con lo mismo que yo: su inyección policromática.

La iglesia de Notre Dame des Anges es de estilo gótico meridional, de una sola nave y en el interior destaca sobre todo el retablo del altar mayor, de estilo barroco y obra del maestro catalán Josep Sunyer. | Imagen: Julieta Mazzeo

Después de la Primera Guerra Mundial estos pintores llegaron a Colliure y, atraídos por el encanto de su puerto pesquero y el colorido de sus rincones, dieron vida a un nuevo movimiento artístico conocido como Fauvismo. Esta nueva corriente se centra, prácticamente, en el uso desmedido del color en todos sus matices, dándole mayor importancia a este que a las formas, irradiando espontaneidad e impulso vital. A pesar de que sus pinturas causaron escándalo en el Salón de Otoño de París en 1905, con los años logró aceptación en el mundo del arte, incorporándose al de las vanguardias junto al Expresionismo Alemán.

Lo que encapricha -y para siempre- de Colliure es su idílica perfección medieval a pasitos del mar. Sus colinas, sus amplias playas de agua transparente, sus ateliers por doquier que embriagan con todo ese espíritu bohemio, sus pequeñas iglesias al borde de algún acantilado. Algún molino en lo alto de una colina. Su pequeño puerto, los puentecitos del casco histórico, las flores en cada ventana, sus locales, sus puestos callejeros. El hecho de que sea poco conocido y, a pesar de eso, que impresione tanto. Su salvaje color.

Los ateliers se encuentran en todas partes en Colliure, embriagando con su espíritu bohemio. | Imagen: eltallerdejudith.blogspot.com.ar

Caminarlo es sentirse parte de la creación, la pincelada más de un gran lienzo. Es un pueblo muy chico, y un sólo día basta para recorrerlo; aunque más de uno querría quedarse una larga temporada. O, al menos, algún fin de semana veraniego.

Los puntos destacados para visitar son: la Iglesia de Notre Dame des Anges, una antigua construcción de estilo romántico al borde del mar. El Castillo Real, del año 673, que perteneció primero a los Condes de Rosellón, luego a los Reyes de Aragón, y al Reino de Mallorca hasta que, luego del Tratado de los Pirineos, recuperó su identidad francesa. La extensa playa de Saint-Vincent que, en temporada alta, nos invita a almorzar en alguno de sus barcitos y probar de los vinos rosados más ricos. El Fuerte de Sant Elmo, del año 1542, en lo alto de una colina. Cala Norte, sin dudas, la mejor vista de Colliure, la mejor foto, y un barrio que "transporta". El más bohemio, el más colorido, lleno de flores, lleno de ateliers, y al borde del acantilado. La pequeñísima capilla al final de la rambla. El paseo del mar y su aire: el mejor lugar para una caminata mañanera, que también nos deleita con numerosas superficies horizontales para sentarse y tan sólo contemplar el horizonte. El recuerdo de la eterna perfección que conmueve, y llega a lo más profundo del corazón.

Los turistas que llegan hasta este pueblito lo describen como una verdadera obra de arte. | Imagen: bcndesignpociello.wordpress.com

¿Querés ir?

La forma más fácil de llegar es en tren. Si vas desde Barcelona, tenés que tomar los que salen desde la estación de Sants. Las combinaciones son varias: se puede ir hasta Portbou -la frontera-, y allí tomar el bus que recorre toda la costa de Francia y que, de hecho, es lo más barato y más lindo ya que va muy cerca del mar; o, también, se puede hacer combinación y cambio de tren en Figueres o, del lado francés, en Perpignan.

Trenes desde Sants: http://www.renfe.com/viajeros/index.html

Desde Francia hay enlaces diarios a Colliure o Perpignan con Paris, Lyon, Marsella, Metz, Estrasburgo, Lille, Toulouse, Ginebra y Bruselas (La línea es la TGV).

Trenes desde Francia: http://www.voyages-sncf.com/

Los que prefieran llegar en avión, el aeropuerto más cercano es el de Perpignan, a 30 km.

Vista aerea de Bahía de Colliure desde el Castillo de Colliure. | Imagen: Julieta Mazzeo

#Nota: Figueres, pueblo natal de Dalí. Queda también cerca de la frontera, en la provincia de Girona, Cataluña. Allí se pueden visitar su casa, y su museo. El museo/objeto surrealista más grande del mundo. Es por este motivo que Perpignan se hizo tan conocida en la modernidad: después de algunos intentos fallidos, Dalí decidió enviar sus obras a Paris desde esta ciudad, ya que decía que la de Figueres era demasiado burocrática y le complicaba las encomiendas. Un día llegó a la estación de Perpignan y dijo que tuvo una visión: era el centro del mundo. A partir de ese momento, envió todas sus obras desde aquella estación. Hoy, nos recibe con una gran inscripción: "El centre del Mon".

#Otro dato no menor es que allí descansa para siempre el poeta Antonio Machado, tras haber elegido este rincón del mundo para exiliarse.

¡Amantes del Arte, Bienvenidos a esta parte del mundo!