Tecnología

Cómo desconectarse de la tecnología (y vivir para contarlo)

por Revista Magna

22/08/2013

Ver, leer, descargar, sincronizar, enviar, publicar, compartir, actualizar, comentar, etiquetar, clasificar, “megustear”… ¿cuánto tiempo nos lleva realizar todo esto? Una guía para desenchufarte de los dispositivos y navegar por el mundo sin conexión a Internet.

Cómo desconectarse de la tecnología (y vivir para contarlo)

¿Alguna vez estuviste en medio de una conversación importante y sentiste una necesidad imperiosa de revisar tu teléfono celular? ¿Preferís comer frente a la computadora antes que cenar con tu familia? Si es así, necesitas desconectarte. Los dispositivos te tienen abrumado, más pendiente de tu lista de correo electrónico que de tu vida personal. A continuación te damos una serie de consejos que te ayudarán a que pases por el difícil proceso de desconexión, para que al fin tomes las riendas y decidas cuándo desconectarte (¡y evites las grandes tentaciones de conectarte nuevamente!).

¿Cual es el mejor momento para desconectarse?

Durante las vacaciones: a veces disponer de tiempo libre no implica que nos vayamos de viaje porque quizás no estamos deseando escapar físicamente sino que queremos estar mentalmente libres de obligaciones. Apagar los dispositivos puede ser una buena forma de tener “vacaciones mentales”. Priorizá el tiempo libre y pensá: ¿qué es lo peor que puede pasar si apago el teléfono o la computadora un par de días?

Durante el fin de semana: el sábado a la mañana es un gran momento para desconectarse. Pasar dos días de tranquilidad puede ser crítico.

Durante un día de la semana: proponete apagar todos tus aparatos, por ejemplo, todos los martes, y verás cómo tu rutina deja de ser monótona.

Durante la mañana: los grandes ejecutivos tienden a levantarse muy temprano para ejercitarse, leer y tener tiempo para sí mismos. Podes hacer lo mismo evitando recibir llamadas y mensajes durante esas horas del día.

Durante la tarde: un estudio reciente mostró que las 14:55 hs es el momento del día en el que los niveles de productividad están en su punto más bajo. ¿Por qué no aprovechar ese momento para escapar de la oficina y descansar la cabeza? Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine sugiere que los espacios verdes disminuyen "la fatiga del cerebro", esa sensación de estar distraído y olvidadizo. Busca un punto verde y da un breve paseo para enfrentar luego el resto del día.

Durante la noche: desconectate de todo antes de acostarte y evitá llevar el celular a tu habitación, ya que al hacerlo estás trayendo el mundo entero a tu cama. Dos o tres horas sin ningún artefacto encendido pueden hacer la diferencia. Tu cerebro te lo agradecerá y tu salud se beneficiará gracias a una noche de tranquilidad.

Durante la hora de comer: basta de teléfonos en la mesa. En cambio, aprovecha ese tiempo para conectarte con tu familia o amigos, para tener conversaciones interesantes y compartir un gran momento sin interrupciones.

Durante el entrenamiento: va a ser difícil que leas un e-mail mientras corres o haces yoga, así que esta puede ser una gran idea para mantenerte en forma y a la vez desenchufado.

Durante un minuto: es casi imposible evadir la catarata de e-mails, mensajes de texto y notificaciones de todo tipo pero vale la pena intentarlo. En una reunión, en una fiesta o en el medio de la conversación con un amigo, no le prestes atención a tu teléfono celular. Y exigí el mismo respeto para con vos.

La dieta digital de Sieberg

Autor del libro The Digital Diet: A four-step plan to break your tech addiction and regain balance in your life (La Dieta Digital: Un plan de cuatro pasos para romper con tu adicción a la tecnología y recuperar el equilibrio en tu vida), Daniel Sieberg se confesó adicto a los gadgets y a las redes sociales luego de trabajar como periodista en el sector de tecnología de CBS News.

Un día se dio cuenta de que era “la persona más distraída imaginable" por lo que puso manos a la obra para cambiar eso y actualmente es uno de los líderes del movimiento “de-teching”. A continuación, los 4 pasos en los que se basó para lograr desintoxicarse:

Paso 1: Repensar. Sieberg dice que dedicar dos horas diarias a actualizar Facebook y Twitter no parece tanto tiempo. Sin embargo, a final de mes la suma es de casi 60 horas "perdidas en el éter". "Y esto es sólo el costo cuantitativo, sin considerar lo que se sacrifica en términos de privacidad y horas de sueño".

Paso 2: Reiniciar. Se aconseja empezar la desintoxicación un fin de semana. Lo primero es guardar todos los gadgets en una caja y quitarlos del campo visual. Lo segundo, confiar a alguien las contraseñas de los perfiles en redes sociales: su misión será cambiar las contraseñas por unas nuevas y desconocidas para el practicante del retiro, que deberá grabar un mensaje en su teléfono disculpándose por no estar disponible. El e-mail podrá ser revisado una vez al día. Así, el usuario tendrá tiempo para leer libros, hacer ejercicio físico o entrenarse en la conversación cara a cara.

Paso 3: Reconectar. El objetivo de este ayuno no es una cruzada contra los aparatos electrónicos, sino recolocar la vida online en el sitio adecuado. Una variable a controlar es el tiempo que pasamos entregados al móvil o a la computadora. En esta fase, el tiempo de conexión puede ir alargándose, con una duración razonable de entre 90 minutos y tres horas.

Paso 4: Reactivar. El ayuno habrá funcionado si se renuevan las relaciones abandonadas por la vida digital.

Hay vida después de la desintoxicación

Para finalizar nuestra rehabilitación, podemos reflexionar acerca de una de las reglas de oro de Sieberg: “Debo elegir entre personas o aparatos. Si alguien me habla, intentaré dejar mi gadget a un lado y prestar atención”. En definitiva a nosotros también nos gusta ser escuchados, ¿o no?


FUENTES: fastcompany.comdeseretnews.comdiario.latercera.com