Sociedad

Como en las mejores familias: de "Esperando la Carroza" a "Modern Family"

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21/11/2014

Como en las mejores familias: de

Aunque la expresión familia disfuncional tiene una connotación negativa, detrás de ese amplio concepto puede entenderse que lo disfuncional tiene más que ver con no encajar en patrones ideales que con la realidad. Si algo supo hacer bien el género humorístico es darles vida a familias disfuncionales que ácidamente y mediante la picardía rompen el esquema de familia Ingalls y nos exponen de manera descarada y sin tapujos los vicios y virtudes de una sociedad que dista mucho de la perfección y los ideales románticos.

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Cuando se habla de una familia, convencionalmente se tiene por concepto a un núcleo humano un tanto idealizado conformado por padre, madre (es decir, un hombre y una mujer) e hijos, mejor si son naturales y más de uno. Aunque hoy en día el concepto ha cambiado, es más flexible y las mentes están más abiertas, siempre subyace tras el concepto ese ideal de familia perfecta. Ya casi ningún especialista sostiene que existan las familias perfectas y mucho menos las familias ideales. Las “familias Ingalls” son pocas, en todas pasan cosas y que no las difundan y que uno no las sepa, no significa que no existan y no ocurran. Y el hecho de que haya problemas tampoco significa que no exista el amor o la unión.

Christopher Lloyd y Steven Levitan, guionistas de "Modern Family", desarrollaron la serie compartiendo historias sobre sus propias "familias modernas". | Imagen: Pinterest

A la familia ideal se le contrapone la familia disfuncional como la antagonista de la historia. El problema mayor de ese concepto es que abarca un amplio espectro de situaciones. Una familia en la que reinan los golpes, los abusos, los vicios, es claramente disfuncional. Por lógica no debería compartir casillero con familias alternativas, madres solteras y todo aquello que se contrapone al ideal de familia idílica y perfecta del que aún hoy muchos están sujetos consciente o inconscientemente. Es con ese tipo de familia disfuncional que nos quedamos para este artículo. Aquí tomamos pie para pasar a otro interrogante: ¿Por qué las familias disfuncionales son tan atractivas para el mundo cinematográfico y televisivo? La mejor de las respuestas la tiene el género humorístico.

Pensemos por un momento en cualquier comedia familiar que se nos ocurra. ¿Son familias perfectas? ¡Para nada! Y sin embargo son éxitos en audiencia, cosechan admiradores en todo el mundo y muchas de sus frases y comportamientos quedan grabadas en la conciencia colectiva y pasan a formar parte de los dichos populares.

Los diálogos de "Esperando la Carroza" han impuesto latiguillos y expresiones que se han incorporado al acervo popular argentino. | Imagen: Tumblr No hay nada más lindo que la familia unida (aunque sea a las patadas)

En nuestro país, donde la diversidad del género humorístico es notable y el ingenio y la picardía son tan parte nuestra como el tango y el dulce de leche, tenemos en Esperando la Carroza la película insignia. Basada en una obra de teatro uruguaya, este clásico de los años '80 es tan hilarante como brutal. Hilarante porque sus diálogos son inolvidables y los conocemos de memoria, y brutal porque desnuda en clave de humor cómo somos los argentinos: un tanto bocones, a veces superficiales y desmesurados y por momentos insensibles. ¿Quién no vio reflejado en los Musicardi a algún miembro de su propia familia, a un vecino o vecina o a sí mismo? Esa es la clave del humor: poder romper con los estereotipos de familia perfecta, no sólo haciendo crítica de los ideales inexistentes sino de la propia y palpable realidad.

Qué ejemplo más concreto de ello que los Argento en Casados con Hijos, una sitcom adaptada de otra norteamericana del mismo nombre, que se repite desde hace casi diez años en la tele y sigue teniendo altos niveles de audiencia para tratarse de eternas repeticiones. Una familia porteña de clase media venida a menos, un tanto (bastante) propensa a la viveza criolla pero que a la vez inspira ternura y deja ver, detrás de todo, rasgos de humanidad y buen corazón. La contraparte de ellos son sus vecinos, los Fucenecco, una pareja sin hijos que quiere presentarse como perfecta y que termina derrapando más que los propios vecinos, incluso superándolos.

"Los Osbournes" obtuvo muchísima popularidad dentro y fuera de los Estados Unidos debido a las alocadas situaciones que se vivían en la casa de Ozzy. | Imagen:  The Hollywood Reporter

Y si de disfuncionalidad hablamos no hay mejor ejemplo que una familia amarilla que nos viene entreteniendo desde hace más de dos décadas. Así es, Los Simpson. Un padre con amor a la comida y a la cerveza, torpe y de escaso nivel intelectual; una madre abnegada y atrapada en la monotonía del hogar; un hijo rebelde y travieso; una hija nerd y activista que desentona con el resto de la familia; y una bebé que parece que jamás va a hablar. Creo que sería redundante decir algo más de esta familia, salvo que no son pocos los detractores que ha tenido. Especialmente en los sectores más conservadores de Estados Unidos y de otras partes del mundo. ¡Si hasta Bush padre y su esposa los detestan! Claro que Matt Groening no se privó de dedicarles un capítulo y convertir a los Bush en personajes. El vecino conservador, santurrón y religioso de Homero Simpson, Ned Flanders, parece representar ese ideal de familia perfecta que no deja de ser la excusa para el creador de la serie para dar su propia visión de “lo perfecto” ya que, dominado por sus prejuicios religiosos y su pacatería, el personaje de Flanders por momentos se vuelve reaccionario, agresivo e insoportable en contraparte al irritante pero querible Homero. Todo patinado con ese humor ácido y a la vez inocente que caracteriza a la popular serie.

"Casados con hijos" es la remake local de la serie "Married with children" y muestra las aventuras de Los Argento, familia con la que la audiencia logró identificarse. | Imagen:  Taringa

La televisión y el cine norteamericanos (al igual que en Argentina) abundan en este tipo de series y películas cómicas en dónde la clave no son sólo los problemas propios y normales de una familia, sino que la propia familia es tan poco convencional que el funcionamiento de la misma ya es gracioso. Ejemplo de esto es la de Jay Pritchett en Modern Family (Familia Moderna), un hombre maduro (medio “pendeviejo”) con dos hijos adultos, divorciado y casado en segundas nupcias con una mujer latina y muchos años menor con quien tuvo además un hijo. El hijo mayor de Jay es gay y con su pareja adoptó a una niña vietnamita, mientras que la otra hija, Claire, es un ama de casa cuyo marido es un tipo cool, con tres hijos tan excéntricos como excéntricos y convencionales son sus problemas de infancia y adolescencia. Se puede decir que la familia de la exitosa serie es propiamente una familia moderna.

Y cómo dejar de lado al linaje de la estrella de rock Ozzy Osbourne, quienes supieron dejarnos en Los Osbournes -su reality show- momentos familiares tan desopilantes que a muchos aún más de diez años después nos resultan inolvidables. Obviamente Sharon y los hijos de la pareja, Kelly y Jack, están más que a la altura del divertido y excéntrico patriarca. Hay que resaltar que Aimee, la mayor de las hijas, se negó a participar porque no quiso ser filmada todo el tiempo.

El drama se sirve de los problemas familiares graves, de las familias disfuncionales sumidas en la decadencia y arrasadas por problemáticas sociales fuertes y flagelos incontrolables. El humor, en cambio, con acidez, simpatía e ingenio, se ocupa de ese amplio espectro de familias que sin ser terriblemente disfuncionales no encajan en el estereotipo familiar ideal, porque poseen características particulares que tienen más que ver con la realidad, con el contexto socioeconómico y con la idiosincrasia cultural que con la teoría y los dogmas. Y si son tan exitosas las series, si nos causan tanta gracia, es porque tenemos el suficiente grado de identificación con las mismas para que podamos comprenderlas en la totalidad de matices que presentan. Un lindo ejercicio para que nos riamos de nosotros mismos y que a la vez reflexionemos seriamente. Porque como se dice popularmente, en todos lados se cuecen habas y algunas familias parecen tener huerta grande. ¿Te sentís identificado/a con alguna de ellas?