Cultura

Cosplay: el placer de abrazar la fantasía

por Marisol González Nazábal

07/06/2013

Te contamos los detalles de un movimiento artístico de lo más interesante a través de las voces de jóvenes que forman parte de este mundo.

Cosplay: el placer de abrazar la fantasía
Akira Neko, como se hace llamar, en una de sus impresionantes transformaciones. | Imagen: facebook.com/BastardKai

Las imágenes son hipnóticas, sus colores radiantes y su origen de lo más diverso. El animé, el manga, los comics y los videojuegos nos ofrecen personajes fantásticos: superhéroes, mutantes, princesas, villanos… nos gustan tanto que quisiéramos que cobren vida. Y hay quienes se tomaron esta tarea muy en serio: los cosplayers.

El cosplay es un movimiento artístico y esta palabrita tan canchera es una contracción de “costume” (disfraz en ingles) y “play” (jugar en inglés), es decir que quienes lo practican juegan a disfrazarse con accesorios y trajes para representar a sus admirados personajes. Por un rato se dejan llevar para introducirse en un ensueño de nuevos roles, momento en el que el mundo real se vuelve una circunstancia. El juego los lleva incluso al cross-dressing, es decir a la representación de roles del género opuesto.

Eriol Kun en una producción de Otaku No Baires.

La llegada a esta movida es similar para la mayoría: jóvenes que desde niños se sintieron atraídos por los dibujos animados japoneses (y de los otros), que descubrieron que había chicos y chicas como ellos que habían encontrado en el hobby de representar a esos personajes una verdadera pasión. Candela Ledezma aporta algo que descubrió cuando se fue adentrando en el universo cosplay: “Este arte de poder ser un personaje y no yo misma hizo que dejara de lado mi timidez y me ayudó a desenvolverme con la gente”. Además, a partir de su primer evento asegura haberse “enamorado” de la posibilidad de diseñar, de hacer sus propios disfraces.

Desafortunadamente, no hay muchos ámbitos ideales para que los cosplayers muestren su arte: “Básicamente no existen reglas para usar tu traje, pero claro que obviamente nadie sale por las calles de Buenos Aires caminando disfrazado solo por que sí”, bromea Sophie Valentine Cosplay. Sus espacios se reducen a convenciones y reuniones de fans de este movimiento, aunque también suelen hacer sesiones de fotos y a veces reciben invitaciones de programas televisivos o de producciones cinematográficas.

Una de los cientos de fotos del perfil de Facebook de Mandy Florit Potter.

A la hora de elegir a qué personaje representar, los favoritos son aquellos cuyas cualidades identifican al cosplayer o le dan la posibilidad de sentir que hace lo que tiene ganas: “Podría decirse que de los personajes que hice el que mas me agrada es Yoh Asakura de la serie Shaman King. Es un personaje que siempre está relajado y no tiene muchas preocupaciones. Me agrada porque siempre se toma todo a la ligera, sin preocuparse. Algo que hoy en día nadie puede hacer”, explica Eriol Kun, cuyo verdadero nombre es Franco Cúccoro. Desde hace ocho años se dedica al cosplay.

La dedicación de los cosplayers impresiona: la gran mayoría de ellos realiza sus propios trajes –con y sin ayuda-, tarea que les puede llevar semanas y hasta meses, ya que son muy puntillosos con los detalles. “Mis primeros tres trajes los hice con ayuda de mi familia, hoy en día hago yo mismo todos mis trajes. Muchas veces recibo ayuda para realizar alguna que otra cosa compleja como circuitos eléctricos o cosas de ese estilo”, continúa Eriol.

Sophie Valentine Cosplay, metida en su personaje.

Aunque en Argentina el fenómeno está muy lejos de ser masivo como sí lo es en Japón –país que lo vio nacer en los años ´70 y que anualmente organiza el Campeonato  Mundial de  Cosplay-, la aceptación es cada vez mayor: “Argentina cuenta con un gran nivel de cosplayers que asombran tanto nacional como internacionalmente con lo que hacen. A las personas ajenas a ese ambiente les gusta y esto se siente cuando ves a tantas personas cautivadas por alguno y sacándole mil fotos con sus cámaras”, aclara Akira Neko Cosplay, mientras que Mandy Florit Potter explica que para ella “depende del público. Creo que el cosplay todavía es algo un poco desconocido en Argentina por la gente en general. Hay gente que se lo toma muy bien y le gusta o le llama la atención y hay gente a la que le parece que estamos todos locos. Pero es cuestión de que se haga algo cotidiano y llegue a ser visto como una expresión de arte más, yo creo que hay que darle tiempo al tiempo”.

En 2013 se realizó en la Zona Futuro de la Feria del Libro de Buenos Aires una conferencia sobre el cosplay y la cultura urbana japonesa a cargo de Gabriel Díaz y Ezequiel Mendez, impulsores del proyecto Otaku No Baires, un blog fotográfico que busca dar a conocer el crisol de estilos y técnicas utilizadas por cada uno en este tipo de arte. Quienes se animaron a ir disfrazados se convirtieron en la gran atracción del día e hicieron que los visitantes se acercaran para llevarse una foto a casa junto a ellos. Y es que no todos los días vemos a nuestros personajes favoritos cobrar vida.