Turismo

Costa Rica, pura vida

por Julieta Mazzeo

11/09/2014

El país que ha podido festejar 60 años sin ejército y privilegia el desarrollo humano invirtiendo en salud y educación es, además de un ejemplo mundial, un destino para todos los gustos donde abundan las bellezas naturales, el surf y la buena onda.

Costa Rica, pura vida

Para los costarricenses, el decirse “Pura Vida” es patrimonio nacional. Recibimientos, despedidas o un simple "cómo estás". El símbolo de estas palabras son el desapego de los lujos innecesarios y el apego a la abundancia y exuberancia de una vida sencilla rodeada de naturaleza y la alegría de un buen vivir. Acá, un recorrido por algunos de los lugares que resumen el Arte de Vivir Tico: Empecemos por alguno de los volcanes, por ejemplo, el Poás -ubicado en el Parque Nacional Volcán Poás, en la provincia de Alajuela- que, además de ser uno de los más visitados del país, tiene una particularidad digna de esta elección: tiene el cráter más grande del mundo (mide 2 kilómetros de diámetro y 300 metros de profundidad). Costa Rica, ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico es, sin dudas, una tierra de volcanes y de las más activas del mundo. En todo el país hay más de 112 volcanes que se pueden visitar, aunque los más importantes son cinco: Arenal, Poás, Turrialba, Irazú y Rincón de la Vieja.

El cráter principal del Parque nacional Volcán Poás tiene 300 m de profundidad y un diámetro de aproximadamente de 1,7 km, es el cráter tipo géiser más grande del mundo. En la actualidad se conserva activo, con pequeñas emisiones de gases y una laguna ácida.

Qué tal continuar por Dominical, uno de los destinos surferos más conocidos de la costa del Pacífico que, sin embargo, no ha perdido su esencia de pueblo pequeño con casas bajas, calles de tierra, gente amigable y frondoso bosque de palmeras que llegan hasta la playa. En su extensa costa se pueden encontrar rincones para disfrutar de todo tipo de momentos: donde se alquilan tablas y se toman clases de surf, donde se hacen los torneos, donde se ubican las familias, los solteros, los amigos en ronda para tocar la guitarra y, un poco más allá, más al sur, espacios más desolados donde se puede disfrutar del placer de estar en una playa desértica. El pueblo tiene muy pocas manzanas de calles sin asfalto, y el rugido de las olas es algo que se escucha como música de fondo por las noches. En la costa de este océano no llueve nunca y el sol se esconde gigante en el mar todas las tardes. Tiene fama de frío pero, en estas latitudes del mundo, tiene una calidez que sorprende a más de uno. No es de aguas claras pero, en su conjunto, impacta cuando la bruma se tiñe de rosas y naranjas a la hora del atardecer y uno desearía quedarse nadando y jugando con las olas hasta que llegue el fin de los tiempos. (Nota: a lo largo de toda la costa del Pacífico hay muchas playas para conocer. La mejor forma de hacerlo es alquilando un auto que, en épocas no estivales, suele ser muy barato. Entonces, de esta manera, se puede arrancar de San José en auto, ir hasta alguno de los volcanes, y luego hacer base en una o dos ciudades balnearias que se elijan, y desde allí ir conociendo las vecinas).

Las Cataratas de Nauyaca es el lugar ideal para los amantes de la naturaleza y la aventura. El lugar permite experimentar la cabalgata, caminar, nadar, escalar, saltar y tomar fotografías.

Para los que decidan hacer base en Dominical, visitar las Cascadas de Nauyaca resulta un muy buen plan para cortar con tanta playa y hacer un poco de trekking. Se encuentran a sólo 10 kilómetros y hay que tomar la carretera hacia San Isidro de Pérez Zeledón. Desde allí se pueden recorrer los 5 kilómetros restantes, tanto caminando como a caballo. Lo lindo de ir a pie es que luego uno puede quedarse allí el tiempo que desee, mientras que yendo a caballo se está sujeto a los tiempos de la excursión. Los Ticos dicen que Nauyaca es una de las cascadas más lindas del país, con sus dos saltos -uno de 45 metros en caída libre y el otro de unos 20 metros sobre rocas escalonadas- que dan la posibilidad a los visitantes de trepar y saltar. La laguna que forman las caídas es un oasis en el medio de selva. El agua es fresca y transparente, y está rodeada de rocas que permiten a uno instalarse cómodamente para pasar el día. Cuando los excursionistas se retiran y el lugar queda en silencio, Nauyaca se convierte en lo que podría representar perfectamente al imaginario colectivo de un Edén: además de que el paisaje no parece real, la energía que se respira es mágica. ¡Está prohibido no visitar alguna de las tantas cascadas que se encuentran en Costa Rica! Otro sitio que queda por la misma zona es el Parque Nacional Marino Ballena. Vale realmente la pena salir de excursión para poder conocer sus playas solitarias y senderos salvajes, esos mismos que buscan ansiosos los amantes de lugarcitos exclusivos del planeta. Si uno se queda hasta pasado el atardecer, puede ser testigo de los miles de cangrejos azules que salen a las superficies de la costa, para compartir con nosotros ese momento del día. Bahía Uvita -una extensa playa dentro del parque- es, sin lugar a dudas, uno de los recovecos de mar más lindos del mundo: selva exuberante, playa salvaje, olas grandes, bruma de mar que llega hasta la selva y vuelve todo místico, y el más lindo de los atardeceres. Para no dejar de visitar. A tener en cuenta: este parque es conocido, además, por el avistamiento de ballenas jorobadas durante las temporadas de diciembre a abril y de julio a noviembre.

Las playas del Parque Nacional Marino Ballena son solitarias y cuentan con senderos salvajes, esos mismos que buscan ansiosos los amantes de lugarcitos exclusivos del planeta.

Y ahora sí -yendo un poco más al norte- se encuentra Manuel Antonio, una de las ciudades más concurridas de Costa Rica. Ubicada en el centro del país, tiene una oferta hotelera que va desde grandes y lujosos condominios, hasta hostels para backpackers. Además de ser conocido por sus hermosas playas, lo es también por albergar uno de los parques nacionales más importantes y famosos que, a pesar de ser uno de los más pequeños del país, es uno de los de mayor biodiversidad del mundo. Manuel Antonio es, sin dudas, la amalgama perfecta entre naturaleza y pueblo 5 estrellas. (Nota: dado que es tan popular, es recomendable hacer las reservaciones del hospedaje con anticipación). Pero no todo es el Pacífico: en las costas del Mar Caribe también hay mucho para ver. Y cómo no hacerlo teniendo en cuenta que Cristobal Colón, en su cuarto y último viaje, llegó a estas playas y tras verse maravillado por todo lo que lo rodeaba, lo bautizó como “Costa Rica”, nombre que después se extendió a todo el país. Aquellas costas eran lo que hoy es Puerto Viejo, en la provincia de Limón. Un lugar hermoso que en estos momentos se encuentra en gran auge, tanto inmobiliario como social. Cantidad de extranjeros han abandonado sus rutinarias vidas para asentarse en este paraíso de selvas y playas perfectas que van muy bien con el legado de la cultura rasta que todavía sigue musicalizando los días. Complejos hoteleros, unidades gastronómicas, centros de spa y de yoga, y una alta campaña de energías renovables, reciclaje y mercados orgánicos. Todo esto acompañado de una gran vida nocturna que no descansa ni una sola noche. Si querés fiesta, pues entonces tenés que ir a Puerto Viejo. 

Puerto Viejo es un popular destino turístico. Es conocido en la comunidad del surf por tener la más grande y poderosa ola en Costa Rica, llamada “Salsa Brava”. En la imagen, un hermoso atardecer en la playa.

Los balnearios de Cocles, Punta Uva y Manzanillo quedan a unos pocos kilómetros; son lugares más tranquilos y adecuados para visitar en pareja o en familia, y tienen las playas más lindas de la región. Se puede ir en bici desde Puerto Viejo -las distancias son 2, 8 y 11 kilómetros respectivamente- y los caminos están rodeados de una selva antigua con bosques tupidos, sombras frescas, verdes, llenas de árboles milenarios. Esos espacios donde la buena energía entra fácil por todos los poros. Lindo paseo, lindo momento; cuerpo sano, mente sana. Allí todo el mundo privilegia este medio de transporte y el que no lo tiene, lo alquila (el alquiler cuesta 5 dólares por día, aproximadamente). Dicen los que han recorrido todo el país que, muy cerquita de estos pagos, se encuentra uno de los parques más lindos así como también, uno de los más naturales. Se trata del Parque Nacional Cahuita, a sólo 30 minutos de Puerto Viejo, en el pueblo que lleva su mismo nombre y que también es muy lindo. Es un lugar agradable, y su entrada es a donación. Tiene un sendero de selva de 3,5 kilómetros de longitud que bordea el mar, en el que se pueden ver -en plena intimidad- muchos tipos de animales como perezosos, zarigüeyas, micos, sapos, pacas, iguanas, basiliscos, puercoespines, y varias especies de pájaros incluyendo los ibis, las garzas, las gaviotas y el pescador. También muchos tipos de serpientes que son, en su mayoría, venenosas. Todo con vista al mar. El parque también alberga la barrera de coral más grande de Costa Rica. Desde allí se puede contratar una excursión para hacer snorkel, donde van a poder ver variedad de vida marina como el pilluelo marino, el pescado reina ángel, el pescado loro azul, las tortugas verdes, las anguilas, las barracudas, los cocombros marinos, los langostinos, las langostas, las esponjas, las manta rayas, las rémoras, tres especies de tiburón y las tortugas Carey. Se recomienda contratar un guía para recorrer el parque así se pueden apreciar mejor la flora y la fauna. Por otro lado, la presencia de serpientes es muy grande; algunas son color amarillo, pero otras son marrones y se confunden con las ramas que se encuentran en el piso. Consejo de guardaparques: siempre con calzado cerrado y palillo en mano. (Nota: hay buses directos de San José a Puerto Viejo y, si no coinciden los horarios, lo más común es tener que hacer transbordo en Puerto Limón. Todos hacen escala en Cahuita. El transporte público es el medio más utilizado para llegar hasta estas costas del Mar Caribe)-

El balneario de Punta Uva es un lugar tranquilo y adecuado para visitar en pareja o en familia. Además, tiene las playas más lindas de la región junto al de Cocles y al de Manzanillo.

He aquí el final del recorrido tico, en el sudeste del país y a sólo seis horas en bus de San José. Esperando que les haya gustado, me gustaría contarles que muchos viajeros continúan su recorrido hacia Panamá ya que, muy cerca de Puerto Viejo, se encuentra la frontera de tierra con Sixaola, y es casi destino obligado el llegar hasta Bocas del Toro, un archipiélago de playas paradisíacas con hospedajes al borde del mar. (Nota: lo más fácil y rápido para llegar a Bocas del Toro es contratar los servicios de transfer que ofrecen muchas agencias de viaje de Puerto Viejo. El precio es de aproximadamente 20 dólares, pudiendo llegar en una hora y media).