Cultura

David Bowie: perfil de un inglés fuera de serie

por Gustavo Gerrtner

12/01/2016

Seas o no fan del artista recientemente fallecido, enterate por qué seguiremos escuchando su música por mucho tiempo más. 

David Bowie: perfil de un inglés fuera de serie

Apenas días después del lanzamiento de Blackstar, su último disco, el fallecimiento del David Bowie tomó por sorpresa a todo el mundo. Tras luchar por un año y medio contra un cáncer que mantenía en secreto, el artista inglés partió hacia otro mundo dejando una vasta herencia cultural, que sirvió de inspiración para músicos de las más variadas vertientes. Sus fanáticos lamentaron su partida, y aquellos que no conocían tan en profundidad su trabajo lo recordaron con respeto. ¿Cuál fue el gran aporte de Bowie a la cultura de nuestra época? Perfil de un londinense innovador y disruptivo, que facilitó la transformación de las años '70 y '80 en uno de los segmentos más importantes para la historia de la música contemporánea.

Los primeros pasos

Hijo de una acomodadora de cine y un publicista, Bowie nació el 8 de enero de 1947 en el barrio de Brixton, un suburbio de la capital inglesa. Sus maestras del jardín de infantes lo recordaron como un niño rebelde, característica que años más tarde se transformaría en la insignia de su producción musical. Estudió primero en el colegio Brunt Ash, donde rápidamente demostró que tenía condiciones sobresalientes respecto a sus compañeros: su registro de voz le permitió ingresar al coro de la escuela, tocaba inusualmente bien la flauta y dejó en claro que le encantaba bailar. De hecho, sus profesores afirmaron que su forma de moverse les resultaba “vistosamente artística”. 1953 fue un año determinante en la creación del genio musical de Bowie, ya que su padre trajo a casa una colección de discos de vinilo compuesta por Elvis Presley y Fats Domino, entre otros artistas. “Acabo de escuchar a Dios”, dijo Bowie, de apenas seis años en ese entonces, cuando escuchó “Hound Dog”, uno de los clásicos del rey del rock.

Bowie ingresó luego al colegio Ravens Wood School, una escuela que dejaba a los alumnos con mayores capacidades dedicarse a las artes. Por supuesto ese fue su caso, y allí se dedicó a la música y al diseño. En 1962 tuvo un incidente en la escuela con su amigo George Underwood, quien llevaba puesto un anillo en el dedo. Underwood le dio una piña en el ojo izquierdo durante una pelea por una chica. Además de un moretón, Bowie se llevó su marca característica: una pupila dilatada de forma permanente, lo que hace parecer que tiene ojos de distinto color. Años más tarde, Underwood diseñó las portadas de los primeros discos de Bowie.

Londinense disruptivo

En 1962, y con apenas 15 años, Bowie formó su primera banda, los Kon-rads. Pero la falta de aspiraciones de sus compañeros lo frustraron y fue así como dejó la agrupación, para formar una nueva, los King Bees. “Haz por nosotros lo mismo que ha hecho Brian Epstein para The Beatles, y de paso hacé un millón más”, le dijo Bowie al productor John Bloom a través de una carta, quien no respondió a su ofrecimiento. Sin embargo, lo contactó con Leslie Conn, quien finalmente se convirtió en su primer manager. Hasta 1969 Bowie fue vagando por varias bandas sin éxito, por momentos incomprendido por sus compañeros. No fue sino hasta ese año que el músico inglés se lanzó en solitario y grabó Space Oddity. En ese disco contó la odisea de un astronauta, quien viaja por el espacio desolado y desconectado de toda comunicación con la tierra. No es casual su lanzamiento: fue en coincidencia con la llegada del hombre a la luna.

1970 fue un año trascendental para Bowie, ya que editó The Man Who Sold The World. Cambió su estilo folk 'n' roll por hard rock y se transformó en una estrella de la música de su país. Además de las novedades en el sonido que introdujo, Bowie aprovechó hábilmente su aspecto andrógino y comenzó a usar vestidos, al punto de llevarlos para las entrevistas con la prensa. En la calle generaba el repudio de los más conservadores, al punto que un peatón le mostró un arma y lo insultó. Sin embargo, nunca pareció importarle lo transgresor que su estilo pudiera haber sido. Nadie era indiferente a Bowie, irritaba y fascinaba al mismo tiempo. Fue en esta etapa en la que echó las raíces para el movimiento conocido como glam-rock.

Bowie, habitual consumidor de cocaína, se trasladó a Berlín en 1976 para desintoxicarse y tratar de darle otro rumbo a su carrera. El inglés era consciente de los peligros que estaba corriendo. “Una vez sonándome la nariz en California la mitad de mi cerebro se salió. Tenía que hacer algo”, confesó. Fue en Berlín, entonces, donde grabó el disco Heroes, trabajo en el que puso de manifiesto las divisiones de la Guerra Fría. La ambivalencia sexual fue uno de los temas recurrentes en sus letras, junto al miedo y la alienación, los grandes dilemas de la sociedad en la segunda mitad del siglo XX. El producto mostraba a un músico que incursionaba en lo electrónico a través de los sintetizadores y el sonido ambiente, exactamente los mismos que utiliza la hoy llamada música electrónica.

En 1981 Bowie era una estrella mundial, y grabó con Queen el sencillo Under Pressure, que incluía la famosa canción del mismo nombre. El legado pop fue retomado en 1983, con su disco Let’s Dance. Más allá del contenido musical, ese trabajo dio lugar a dos videoclips que marcaron un antes y un después, ya que contenía la esencia de los videos pop. Let’s Dance contaba la historia de una pareja de jóvenes aborígenes. "China Girl", por su parte, tenía una controvertida escena (luego parcialmente censurada) en la que se mostraba a un Bowie cuidadosamente desnudo teniendo sexo en una playa durante el atardecer. La ideas vanguardistas de sus videos fueron admiradas y replicadas por la MTV, cadena que veía en Bowie un faro hacia la modernidad cultural.

Bowie en cada canción de la radio

Si muchos artistas de hoy son vistos como revolucionarios es porque hubo otros que les abrieron el camino. Y dentro de ese grupo de pioneros definitivamente se encuentra Bowie. Al incorporar personajes andróginos, como Ziggy Stardust y Aladdin Sane en su etapa de glam rock de finales de la década de los '70, que comunicaban el lenguaje sexual, Bowie fue determinante en la creación de una clase adolescente independiente. A su vez, ayudaba a movimientos como la liberación gay, si bien nunca formó parte directa de ella. En esa etapa también fue clave en la imposición de un nuevo tipo de moda en el rock: ropa, peinados y formas de moverse sobre el escenario hacían de Bowie un combo irresistible para juventudes que encontraban en él la transgresión de la vieja guardia del rock, pero envuelto en un halo de modernidad. Las técnicas de puestas en escena que diseñó Bowie para recitales sirvieron de inspiración para muchas de las que hoy en día siguen siendo utilizadas.

El Bowie de los '80 fue fundamental para las bases del movimiento musical conocido como “new romantic”. Se trata de un estilo movido, con rasgos de música disco, funk y electrónica en una sola canción. Esa mezcla de ritmos fue una característica que muchos otros artistas retomaron, que abarca un rango de artistas tan amplios que van desde Groove Armada a Lady Gaga. Por ese mismo motivo, las canciones de hoy las seguiremos escuchando mañana. Si bien en este perfil recorrimos los momentos más salientes de la carrera de Bowie, es claro que una recorrida que vaya desde su primer disco, en 1967, a su último trabajo lanzado hace pocos días, no nos dejaría estar más de acuerdo con la afirmación del biógrafo Thomas Forget: “Debido a que tuvo éxito en tan dispares estilos musicales, es casi imposible encontrar un artista popular que no haya sido influenciado por Bowie”.