Medio Ambiente

Delfines: una serie de terror

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24/04/2013

Delfines: una serie de terror

A pesar de los intentos de grupos ambientalistas, ONG´s, gobiernos y demás organizaciones que procuran el cuidado de las especies, la cacería de delfines es un hecho. Una práctica que lejos está de ser abandonada y que se justifica como parte de la cultura japonesa.

Por Ma. Soledad Chiramberro | E-mail: mschiramberro@revistamagna.com.ar

Colaboración de Ignacio Noseda

En Taiji, Japón, se realiza la caza anual de delfines para consumo humano o venta a delfinarios. Cada año, a partir de octubre y por periodos de hasta seis meses, se lleva adelante la “pesca” de delfines llamada drive fisheries.

Durante esta temporada de caza, manadas completas de delfines, falsas orcas, ballenas piloto y otros pequeños cetáceos son acorralados con varios botes y conducidos con ruidos intensos (a los cuales los delfines son muy sensibles) hacia pequeñas caletas donde los animales quedan atrapados hasta por tres días. Después de este período, los pescadores entran al mar y uno a uno los cetáceos que no son elegidos para los delfinarios son degollados con cuchillos o arpones largos hasta desangrarse.

Desde octubre y por periodos de hasta seis meses, se lleva adelante la “pesca” de delfines. Imagen: schnauzi.com

Lo que impresiona no es sólo la cacería y muerte de más de dos mil ejemplares de estos animales, que de por sí ya es un hecho aberrante, si no que aterra la crueldad y la brutalidad con la que esta especie es asesinada. Del total de ejemplares atrapados, sólo media docena de ellos son seleccionados para ser vendidos a los acuarios donde permanecerán en cautiverio.

Los delfines que no corrieron la misma suerte irán a parar al matadero local donde se puede adquirir un trozo de carne de delfín, así como aquí compramos carne vacuna.

A partir del año 1999, ante la imagen negativa que generaba a nivel mundial esta cruel matanza, un organismo gubernamental decidió que esta cacería se mantuviera fuera de los ojos del público. Por esta razón, hoy las matanzas se realizan en mar abierto o en las playas durante la noche.

Este ocultamiento que pretendía desviar la mirada fue corrompido gracias al documental estadounidense de 2009 The Cove (La Cala), dirigido por Louie Psihoyos (ex fotógrafo de National Geographic), el cual puso en evidencia la matanza sistemática de delfines por los pescadores de Taiji. La desgarradora historia que evidencia el film lo hizo ganador del Oscar en 2010.

Esta actividad, amparada por la policía y autoridades japonesas, es revelada por el film que muestra lo cruel y sangriento de esta caza. Para darnos una idea, debemos pensar que estos animales son brutalmente atacados con arpones manuales que forman parte de las artes de pesca que utilizan los cazadores.

The Cove (La Cala) revela la matanza de esta especie animal. Imagen: diario.latercera.com

Sumado al daño que se ejerce sobre esta especie animal, cabe destacar el peligro que genera en el ser humano el consumo de carne de delfín –principal objetivo de la cacería de estos animales-. Tal como lo revela el documental, desde el año 2000, investigadores como Tetsuya Endo (Profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido), han encontrado altas concentraciones de mercurio - altamente tóxico para su consumo- en la carne de ballena y de delfín comercializado en todo Japón.

Según se pudo constatar en los estudios, los residentes de Taiji que comen carne de delfín –muchas veces identificada como tal y otras etiquetada como carne de ballena- han elevado el nivel de mercurio en su organismo.

Tanto el delfín como la ballena contienen gran concentración de mercurio debido a que estos animales se encuentran en la cima de la cadena trófica alimenticia, acumulando los metales tóxicos vertidos por el hombre en los mares.

El documental que logró revelar la situación cruel que padecen estos animales fue inspirado por Ric O'Barry -entrenador de los delfines que protagonizaron Flipper–. A partir del conocimiento y contacto que adquirió con esta especie, el entrenador se propuso evitar la caza de delfines para consumo o para cautiverio, ya que se considera responsable de la catástrofe que viven estos animales al haber contribuido a la fascinación que todos sentimos por este mamífero.

La cacería de delfines es considerada parte de la cultura japonesa. Imagen: otromundoesposible.net

Para saber más

Actualmente, una especie que corre peligro de extinción es el delfín rosado (Inia geoffrensis), un cetáceo que habita en los ríos, lagunas y pantanos de la cuenca alta del río Amazonas y el río Orinoco. Los pescadores los atrapan con redes y luego de matarlos, extraen su aceite.

Existen varios tipos de delfines, entre los cuales podemos identificar los siguientes:

-Los delfínidos (Delphinidae), llamados normalmente delfines oceánicos, que abarcan unas 34 especies. La mayoría son cazados por su carne y sus aceites.

-Delfines de río o  platanistoideos.

-Delfín mular o delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), son entrenados para participar en espectáculos en zoológicos y parques acuáticos, aprovechando su inteligencia y sus habilidades, obedecen siempre a cambio de comida.

-Delfín común (Delphinus delphis), muy conocido por los navegantes por su costumbre de acompañar a los barcos. Es muy gregario, pudiendo formar grupos de más de 2.000 individuos.

-Delfín listado (Stenella coeruleoalba), muy afectado por la pesca indiscriminada y por la activa que todavía ejercen algunas flotas pesqueras, como la japonesa.

-Delfín oceánico (Stenella frontalis), también llamado Moteado atlántico, es de biología poco conocida; sólo se acerca a la costa si el oleaje es muy abrupto.

-Delfín gris (Grampus griseus), igualmente conocido por Delfín de Risso y Calderón gris. Es grande (hasta 4m) y en la cabeza destaca su prominente melón.

-Calderón común (Globicephala melas), también llamado Calderón de aleta larga. Resulta inconfundible por su cabeza abultada, que sobresale más allá del pequeño hocico. Es mayor que el anterior, en esta especie los machos pueden superar los 7 metros.

Para poder ayudar y repudiar los actos de crueldad hacia esta especie resulta fundamental difundir las matanzas que se realizan principalmente en Japón. Aunar fuerzas y trabajar en conjunto para poder poner un alto a la caza indiscriminada de esta y otras especies animales que se ven afectadas por la acción humana es responsabilidad de todos.

Fuentes: savejapandolphins.orgearthisland.org