Cultura

Depilación: torturame que (no) me gusta

por Natalia Coderch

09/10/2014

¿Depilarse o no depilarse? Esa es la cuestión. Tener las piernas, las axilas y el cavado impecables es casi una obligación en el universo femenino. Inimaginables son para un hombre las torturas que sufren las mujeres en el afán de verse bonitas. Y la depilación, queridos caballeros, sépanlo: ES UNA DE ELLAS. 

Depilación: torturame que (no) me gusta
"Para ser bella hay que sufrir" dijo alguien alguna vez. ¿Se referiría a la depilación? ¡Seguramente! | Imagen: stylelist.com

Viernes a la noche. Suena el teléfono. Es tu amiga que te dice que mañana tempranito te pasa a buscar por tu casa para ir a la quinta a pasar el fin de semana. Espectacular noticia, dos días de sol y pileta a pleno. Pero de repente… PELIGRO INMINENTE, tus piernas están más velludas que las del número cinco de Defensores de Cambaceres. ¿Y tu cavado? ¿Y tus axilas? DESASTRE TOTAL.

¿Y ahora? ¿De qué te vas a disfrazar? Los centros de depilación ya están cerrados, mañana te pasan a buscar demasiado temprano y van a seguir estando cerrados, así que muchas opciones no tenés. ¿Vas de pantalón largo y no te ponés el traje de baño, recurrís a la depilación casera, o te la bancas “disfrazada” de osito, bien peluda, luciendo un look salvaje y natural?

Como quien se quema con leche y ve a una vaca y llora, pensás en la cera y casi se te caen las lágrimas. Cuando vas a la depiladora, entrás con cara de animalito que va directo al matadero, como si estuvieras lista para ser faenada. Te desparramas sobre la camilla intentando relajarte y cuando la cera caliente está sobre tu cuerpo te decís “No es tan grave”. No, claro, porque lo grave viene después con el tironcito que arranca tus pelitos rebeldes. Y con cada pasada de cera rezas para que ese tedioso pero necesario momento pase lo más rápidamente posible. Te sentís hasta ultrajada con las poses tipo Kamasutra que experimentás sobre la camilla, y con las palmaditas que te da la depiladora para alivianar un poco los abruptos tirones al sacar la franja de cera. Ni hablar si alguna vez te hiciste tira de cola y la depiladora te dijo “Ponete en cuatro, mami”. Horrible, desagradable y doloroso momento. Pero el resultado final vale el sacrificio. Nada se compara con la sensación de unas pernitas recién depiladas, suaves y sedosas al tacto.

Pero la depilación casera con cera es bastante complicada. Suficientemente molesto es cuando te depila alguien que sabe cómo hacerlo, y mucho más feo es cuando intentás hacerlo vos misma. Ya trataste varias veces y no tenés gratos recuerdos, así que la opción cera queda descartada. El Plan B es probar con la depiladora eléctrica, pero no te acordás en qué recóndito lugar de tu casa estará, así que Plan B eliminado también. Sacarte pelito por pelito con la pincita de depilar sería casi peor que una tortura china. Así que la opción más rápida y a la mano es la maquinita de afeitar. Nunca fuiste habilidosa con este método, pero es el que está más a tu alcance, y además, dato no menor, el que carece de todo “sufrimiento”. Corriendo, salís a la farmacia de turno y te comprás la maquinita tipo rastrillo color rosita. Medio con vergüencita, porque te imaginás que el vendedor va a pensar que te vas a afeitar la barba o a rasurarte los bigotes. Cuando llegas a tu casa, te metés adentro de la ducha. Crash, crash, hace el rastrillito sobre tus piel, mientras elimina tu vello. Meticulosamente practicás una suerte de contorsionismo bajo la ducha y te rasurás cada parte velluda que tu traje de baño va a dejar en evidencia. Cuando salís de bañarte descubrís algunos pequeños cortecitos que te hiciste, pero nada grave, sólo producto de lo cavernícola que sos con una maquinita de afeitar en la mano. Un poco de crema hidratante y… diosa total, piel sedosa y hermosa, ¡a disfrutar de un fin de semana de vida al aire libre, pileta y sol se ha dicho!

Hay una especie de premisa arraigada socialmente acerca de que la mujer es más bella, más femenina y más sexy si está depilada. No sólo es centro de burla y desprecio aquella que elige no depilarse, sino también quien está mal depilada. Si vas en el colectivo y ves a una mina con el brazo levantado agarrándose del pasamano y tiene un mínimo vello axilar visible, lo primero que vas a pensar seguramente, es “Qué asco, se podría haber puesto una remera con mangas”. No se te cruza por la cabeza que a lo mejor está empezando a guiarse por el “sobaquember”, un movimiento que invita a las mujeres a lucir sus axilas sin rasurar. Y aunque nuestras mentes cerradas y quizás retrógradas no puedan creerlo, a una agencia creativa llamada Mother London se le ocurrió, para instaurar un debate acerca de la cultura de la depilación y el impacto de esta en el feminismo, un proyecto que se llama “Project  bush”, que invita a las mujeres a fotografiar su pubis y así demostrar que puede tener miles de aspectos distintos -con o sin pelos- todos ellos dignos de ser considerados bellos.

Te quejas constantemente de que sufrís cuando te depilas, y decís que verse sin un sólo pelito lleva mucho tiempo y es un laburo muy arduo pero… ¿Te animas a lucir tu cuerpo sin depilar? ¿Sólo te depilas por miedo a que te confundan con el hombre lobo? ¿Sos de las que en invierno anda tapada hasta la nariz para que nadie sepa que bajo la ropa sos un monito? ¿Lucir axilas, piernas o pubis sin depilar es una forma de reivindicar la libertad femenina?

Muy difícil es cambiar la visión que tenemos acerca de que lo “lindo” es la mujer lampiña, y es complejo también erradicar el prejuicio y el rechazo hacia quienes eligen no depilarse y lucir el vello en el cuerpo de manera natural. Muchas preguntas que seguramente dispararán diversas respuestas, críticas e incluso prejuicios. Pero quizás la pregunta del millón sea: ¿Acaso dejarse el vello en el cuerpo hace que una mujer sea menos mujer?