Cultura

Día de los Enamorados: ¿sí o no?

por Natalia Coderch

13/02/2017

¿Te considerás un romántico empedernido o sos de los que se enervan porque los tortolitos salen desesperados a festejar San Valentín?

Día de los Enamorados: ¿sí o no?
Imagen: rtve.es

Quién es San Valentín, casi nadie lo sabe, pero la mayoría festeja su día. Es muy común escuchar a algún gilastro augurarle a alguien: “Ojalá Cupido te fleche”. ¿Traducción? Te deseo que encuentres pronto el amor.

¿Cupido? ¿De quién estamos hablando? ¿De ese pequeño hombrecito con alas? Convengamos que si te llegaras a cruzar a un flaco en cueros y en pañales armado con arco y flecha, seguramente hasta dudarías de tu estado mental, e irías corriendo a llamar a tu psicólogo. Y si la imagen del señorito en taparrabos no te genera ruido en la cabeza, le darías tu billetera sin oponer resistencia pensando que te quiere robar. Cupido está más que devaluado por estos días, salvo en el bendito Día de los Enamorados. Bendito para quienes están en pareja, y maldito -y quizás hasta algo despiadado- para los que se encuentran solos.

¿Existe “festividad” más cursi, ñoña y comercial acaso? Todo en forma de corazón y los colores rojo y rosa están por doquier. La canción “Love is in the air” aburre de tanto sonar, aturde y saca a relucir el Grinch interno de más de un gruñoncito. Es entendible que quienes no tienen pareja detesten ver lo empalagosos que se ponen los noviecitos, que se pregunten por qué existe el Día de los Enamorados, y hasta lleguen a exasperarse con el exceso de corazones de todos los tamaños, colores y materiales habidos y por haber.

En el Día de los Enamorados, florerías y bombonerías recaudan más dinero que todo el resto del año. Bien por los comerciantes de ese rubro, pero mal por los supuestos tortolitos que solo agasajan a sus parejas y recuerdan el amor que sienten hacia ellas una vez al año.

En este festejo todos parecieran desesperarse por ir al cine, a cenar, o por ir a pasar la noche a algún hotel. Aparentemente les nace el amor sólo el 14 de febrero, pero… ¿y el resto de los días qué pasa? ¿Si rendirle culto al amor es tan crucial e importante, por qué esperar a que llegue el 14 de febrero para festejarlo? ¿365 días tiene el año, y todos se escudan en San Valentín para acordarse de que están súper mega archi enamorados?

Hay quienes dicen que San Valentín es un invento de las mujeres para tener, además del aniversario de novios o de casados, otro día más para romperle las guindas a su pareja con hacer algo “romántico”.

¿Por qué creer que el interés en fomentar un momento íntimo, sentimental, casi novelesco, viene solamente del lado femenino? El hombre también debería tener en cuenta que puede sacar provecho de estos pocos eventos, sobre todo aquellos que llevan añares casados o de novios y que en estas fechas pueden encontrar una oportunidad para “encestar o hacer un gol de media cancha”. Quizás dicho así suene vulgar, pero puesto en palabras de Juan Luis Guerra sería: “…quisiera ser un pez para mojar mi nariz en tu pecera, y hacer burbujas de amor por donde quiera… pasar la noche entera mojado en ti”. Ahora sí suena romántico pero les aseguro que significa exactamente lo mismo.

Otro factor en juego el Día de San Valentín es la poca creatividad a la hora de elegir el presente, algo no menor en este día. Globitos en forma de corazón, tarjetitas con frases empalagosas que matarían a cualquier diabético, tazas que dicen “Te Amo”, ramos de flores, y cómo olvidar el  pendrive con los temas más cursis y melosos de la historia de la música. Y no pasemos por alto el clásico regalo: chocolates y bombones.

Tortolitos del mundo: no quisiera tirarles abajo sus “brillantes” ideas, pero los globos y las flores son bastante efímeros. Los primeros se desinflan y las segundas se marchitan. De más está decir que el destino de esos regalos en época de noviazgo, sobre todo para los que recién comienzan, podría ser un eufemismo del futuro de la relación.

La tacita que dice “Te Amo” va a ser lo primero que tu media naranja va a revolearte por la cabeza en una discusión. Ni hablar si fuera un cenicero, y sino pregúntenle a Huberto Roviralta. La tarjeta con frases tiernas va a ir a parar al fueguito del asado en la primer pelea o en la ruptura definitiva, y el compilado de canciones lo van a disfrutar mientras su relación dure, porque si rompen, el primer Día de los Enamorados que pase con su próxima pareja le va a decir: “Mi amor, mirá el mix de canciones románticas que armé pensando en vos”, y de esa forma se va a llevar los laureles de tu creación, regalándole a otra persona lo que vos con tanta dedicación hiciste.

¿Qué hay de los chocolates y los bombones? Hay varios motivos por los cuales no son la mejor de las ideas. Primero: porque te los comés y chau regalo, no dura. Segundo: en verano no son aconsejables, porque se derriten. Y tercero, y quizás el motivo más importante, porque engordan, y después tu pareja te va a echar la culpa de cualquier gramo de más el día que estén casados y va a recriminarte diciendo: “Yo no comía porquerías, y desde que me junté con vos empecé a engordar”.

Y sí, no es sencillo pensar cuál es el regalo ideal. Aunque, si te da el bolsillo, nada mejor que una joya. ¡Esas sí que duran para siempre! Y seguramente no te la revoleen por la cabeza para lastimarte, ni te la van a devolver ante la primera discusión.

Amén de todo lo dicho…

…puede ser que San Valentín sea una fecha ñoña, cursi o comercial, pero siempre está bueno encontrar una excusa para festejar. La creatividad y todo lo que se haga para no caer en la rutina es lo que más ayuda a mantener viva la llama del amor. A intoxicarse con tanta dulzura que hay en el aire, y a no tenerle fobia, porque este festejo solo sucede una vez al año y nadie muere por amor.