Cultura

Dime cómo es tu madre y te diré qué regalarle

por Natalia Coderch

11/10/2017

El Día de la Madre se avecina. ¿Aún no sabés qué le vas a obsequiar? Que no cunda el pánico: Revista Magna te ayuda para que tu ingenio al momento de elegir su presente no se vaya para el lado del excentricismo y termines en la banquina.

Dime cómo es tu madre y te diré qué regalarle
Un regalo intervenido por vos puede ser una buena idea, sobre todo si sos tan prolijo/a como el/la que escribió y dibujó estos zapatitos. | Imagen: elle.es

Hay quienes nacen con el mágico don de dar en la tecla cuando hacen un regalo. Siempre la pegan, gastan razonablemente y, encima, son expeditivos. Pero no todos transitan por la vida con esta hermosa cualidad de dadores de regalos perfectos. Algunos son un desastre para estos asuntos, ya sea por falta de imaginación o porque piensan en qué les gustaría a ellos, en vez de intentar complacer al otro.

Al momento de comprar el regalo del Día de la Madre tiene que haber un equilibrio perfecto de ingenio, sino se corre el riesgo de pasarse para el lado de lo excéntrico. Un ejemplo de esto sería obsequiarle un frasco repleto de moluscos a tu mami para que repten por su rostro y así experimente los beneficios de la baba de caracol. Ojo, cualquier obsequio realizado con cariño es válido, pero sin dudas uno así sería más que raro.

Para que nada de esto te pase, y bajo la premisa “dime cómo es tu madre, y te diré qué regalarle en su día”, aquí van un par de ideas:

Mamá romántica

Para esta madre clásica y sensible, una buena opción sería un colorido ramo de flores o una bella caja repleta de bombones. Pero estén atentos, ya que si por excederse en el agasajo le llenan la casa de flores y transforman el hogar materno en el vivero de Hiedra Venenosa, no solo sería insólito y un poco chocante, sino algo aterrador. En este caso la frase “menos es más” aplica a la perfección.

Mamá intelectual

Si la mujer que te trajo al mundo es una amante de la literatura, nada mejor que un buen libro. Pero si adora los clásicos tipo Shakespeare y caes con un ejemplar de Harry Potter, seguramente le parecerá extraño. Aunque valorará tu intención (porque, después de todo, es tu madre), no le dará igual el romance de Romeo y Julieta que el de Hermione y Ron. Así que si no lográs sacarle la ficha y temés errar en el título elegido, no te estreses. Una orden de compra de cualquier librería donde pueda elegir el texto de su preferencia va a ser lo más acertado. Y, si además de amar la lectura, se lleva bien con la tecnología… ¡BINGO! Un e-book será el regalo perfecto.

Mamá con alma de niña

No porque creas que ella aún tiene una chiquilla en el fondo de su corazón vas a llegar con un globo de Nemo inflado con helio y un peluche gigante de Rainbow Brite. Algo así sería rozar lo bizarro. Si ella es una romántica y tiene alma de niña, apreciará un alhajero musical con bailarina incluida. Un objeto de ese estilo indudablemente se ajustará más a un obsequio inesperado, pero acertado.

Mamá coqueta

Todo lo relacionado con fragancias, estética y tratamientos para la piel seguramente le encantará. Pero cuidado, no vaya a ser cosa que por no incurrir en el clásico “día de spa” como obsequio, derrapes y aparezcas con una botella de vinagre de manzana y una esponja, solo porque leíste por ahí que la actriz Scarlett Johansson utiliza dicho aderezo para limpiar su rostro de las imperfecciones de la piel. Ser original y sorprender está bueno, pero tampoco para tanto.

Mamá musical

Si es una rockera o le apasiona la música, podés optar por la entrada a un recital o por una remera canchera con la inscripción de su grupo preferido. Si planeás contratar al doble de Elvis para sorprenderla, pero éste se parece más a Elvis Crespo que a Presley, pensalo dos veces, porque estarías errándole de lo lindo. El rock y la salsa en nada se parecen.

Ni ordinario ni extraordinario

Hay distintos estilos de madres y solo pensando un poco en los gustos de la tuya, podrás elegir el regalo perfecto para agasajarla en su día. Lo ideal sería no caer en lo ordinario, pero tampoco que sea tan extraordinario que termines yéndote al pasto por lo bizarro del presente.

Lo importante no es cuánto se gasta, sino hacerlo pensando en ella, sea comprado o hecho con tus propias manos. Después de todo, cuando eras un niño y le traías un montón de garabatos coloridos con un simple FELIZ DÍA MAMÁ, ella lo atesoraba como si fuera lo más valioso del mundo. Es que para una madre, cualquier regalo que venga de parte de un hijo es invaluable. O al menos es lo que ellas siempre nos dicen.