Politica

Donald Trump: perfil de un hombre sin escrúpulos

por Gustavo Gerrtner

12/09/2015

Criticó a la cantante Cher por sus innumerables cirugías estéticas y opinó que la actriz de la película Crepúsculo, Kristen Stewart, “se comportó como una verdadera perra y lo volverá a hacer”, cuando le fue infiel a su ex novio. Algunos dicen que solo se trata de un fenómeno pasajero. Otros aseguran que sin dudas será el próximo presidente de los Estados Unidos. Lo cierto es que la figura del multimillonario candidato presidencial por el partido republicano Donald Trump no pasa desapercibida, especialmente considerando que se perfila como el líder en los sondeos para las elecciones internas de su partido, que tendrán lugar a principios del año que viene. ¿Quién es este excéntrico político y hasta dónde puede llegar?

Donald Trump: perfil de un hombre sin escrúpulos
Con la polémica como estilo de vida, Trump no se guarda críticas para nadie.

El polémico candidato nació en Nueva York en 1946 en el seno de una familia de inmigrantes europeos. Tras graduarse en la Universidad de Fordham, heredó un pequeño capital de su padre. Con el tiempo, el jóven Trump aprovechó la expansión en el mercado de bienes raíces neoyorquino de los años '70 y '80 y multiplicó el patrimonio con una serie de proyectos inmobiliarios. Desde aquel entonces, se convirtió en uno de los magnates más reconocidos del mundo. Llevó adelante la construcción de edificios que se convirtieron en emblemas de las ciudades donde fueron emplazados: la Trump World Tower de Nueva York o la Trump Ocean Club en Ciudad de Panamá son dos buenos ejemplos. El empresario demostró que no había llegado allí solo por una cuestión de suerte, ya que a fines de la década de los '80, algunas malas decisiones comerciales lo llevaron a la cesación de pagos. Sin embargo, con el paso del tiempo remontó la situación. Sorteó la crisis inmobiliaria y financiera del 2009 y, al iniciar este año, la revista Forbes calculó que Trump tenía una fortuna neta de 4.100 millones de dólares.

El (poco) político Trump

Trump parece jugar un poco con lo que él mismo es. Ama la polémica, los excesos y no tiene ningún problema en predicar la supervivencia del más apto y el desprecio por los menos beneficiados en el reparto de fortunas. Incluso va más lejos de lo que la políticamente incorrecta agrupación de derecha estadounidense Tea Party se anima a decir. “Están trayendo sus drogas, están trayendo su crimen. Son violadores y algunos, asumo, son buenas personas”, se despachó abiertamente Trump contra los mexicanos. Obviamente, el comentario desencadenó la condena mundial. Ni lentos ni perezosos, los mexicanos acusaron recibo, y un grupo de desarrolladores viralizaron un juego en el que el objetivo es golpear al candidato que vocifera “Inmigrantes nacidos en Estados Unidos no serán ciudadanos”.

Consciente de que la fórmula del éxito en los negocios puede ser útil en el campo de la política, el multimillonario sabe que su permanencia en la discusión pública tiene que ver en gran parte con los golpes mediáticos y el posicionamiento de su propia persona como si fuera una de sus marcas.

Trump volvió a polemizar al poner en duda si realmente existía un tal “calentamiento global”, del cual científicos comprobaron su presencia hace años. “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos, para volver a la industria manufacturera estadounidense no competitiva”, dijo hace poco tiempo. Sin embargo, el multimillonario no solamente duda de los chinos, sino también del presidente de su propio país, Barack Obama. “Hace algunas semanas pensé que había nacido en Estados Unidos. Pero ahora tengo algunas dudas”, declaró. Lejos de calmar las aguas, Trump redobló la apuesta y ofreció donar cinco millones de dólares a causas benéficas si Obama mostraba un certificado que demostrara que había nacido en ese país. El mandatario lo hizo.

¿En serio?

Lo cierto es que la irreverencia e incorrección política del republicano hacen de su candidatura una bomba a punto de estallar. Las chances de que el electorado estadounidense elija a Trump como presidente de la Nación, con sus matices e imprevisibilidad, son imposibles de pronosticar con certeza No debemos olvidar que los latinos, por ejemplo, son una de las principales fuerzas de voto de los Estados Unidos, ya que en muchos estados están a punto de dejar de ser minorías para convertirse en mayorías. Sin embargo, al igual que en el otro extremo el candidato demócrata de corte socialista Bernie Sanders está obligando a Hillary Clinton a desplazar lentamente su discurso hacia la izquierda (dentro de las posibilidades, claro), el efecto Trump logró que sus competidores, como es el caso de Jeb Bush, hayan tenido que virar un poco hacia la derecha para no perder seguidores. El multimillonario tomó como chivo expiatorio a la comunidad latina, culpándola por todo aquello que no funciona en el país. Aún así, los estadounidenses que pueden pensar por sí mismos saben diferenciar entre el “wetback” que se despierta temprano para ir a trabajar y los criminales de guantes blancos.

El fenómeno Trump permite ver que en un país donde todo tiene que ser tamaño extra grande, la exacerbación de la personalidad y el discurso político parecen ser un arma de doble filo, ya que lo misma que hoy coloca al candidato como primero en las encuestas es lo que mañana puede hacerlo caer, provocando que todo quede como una anécdota.


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