Turismo

Dos días en Río de Janeiro

por Jimena Del Curto

13/04/2016

Es una de las ciudades más importantes de Sudamérica. Su geografía, su historia y su encanto nos invitan a recorrerla y conocerla. Aquí una simple guía para no perderse de nada en un breve recorrido.

Dos días en Río de Janeiro
CRÉDITO DE LAS IMÁGENES: Guille Nogal | REFERENCIAS: Barrio Botafogo | Cristo Redentor | Playa de Copacabana | Palacio del Parque Lage | Playa de Ipanema

Al salir del aeropuerto Galeão de Río de Janeiro nos encontramos con el clima húmedo y caluroso que envuelve constantemente a esta hermosa ciudad. Sin embargo, ello no representa un impedimento para recorrer sus  barrios,  sus extensas playas y sus reconocidos atractivos turísticos.

Río de Janeiro se ubica al oeste de la Bahía de Guanabara, a orillas del océano Atlántico, sobre un terreno llano, rodeada de montañas y colinas. Fue la capital del Reino de Portugal entre 1807 y 1822 y la capital del Imperio del Brasil desde 1822, cuando la nación declaró su independencia de Portugal y conservó ese rango hasta la inauguración de Brasilia, en 1960.

Día 1: morros y playas cariocas

Luego de dejar el ¿poco? equipaje en el hotel (en cuanto a alojamientos, los hay de lo más variados pero en general son costosos), el primer atractivo de visita obligatoria es el cerro Corcovado de 709 metros de altura, ubicado en el barrio de Cosme Velho. En él se eleva el monumento religioso mundialmente conocido como “Cristo Redentor”, que fue inaugurado el 12 de octubre de 1931 y es visitado por 2 millones de turistas al año. Tiene una altura total de 38 metros y fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Un paseo más que interesante para llegar a conocerlo es el tren del Corcovado, el cual por la suma de 65 reales (alrededor de 268 pesos argentinos) aproximadamente realiza un recorrido de 20 minutos para llegar a la cima del cerro y disfrutar de las increíbles vistas panorámicas de la ciudad. Consejo: ir por la mañana temprano o al atardecer para obtener las mejores postales de Río.

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Al finalizar, y tras una combinación de bus y subterráneo, el destino final será el barrio de Copacabana, iniciando aquí una caminata por la avenida Atlántica, inconfundible por sus baldosas onduladas negras y blancas. Su bellísima playa tiene forma de media luna, y su extensión ronda los cuatro kilómetros, aunque un kilómetro de ella corresponde a “Leme”, que es otro barrio de Río. La zona rebalsa de hoteles, restaurantes, bares, discotecas y todo tipo de servicios, pues se trata posiblemente del lugar más popular de la ciudad. Al final de la playa se encuentra el Fuerte de Copacabana, una fortaleza creada a principios de siglo XX para mejorar la defensa de la ciudad y de la bahía de Guanabara, el cual puede recorrerse y desde donde se puede acceder a otra playa muy famosa: “Ipanema”. Quizá los culpables de que sea reconocida mundialmente fueron Tom Jobim y Vinícius de Moraes con la canción Garota de Ipanema. Esta playa es una de las más sofisticadas de Rio de Janeiro, además de ser una de las zonas más costosas y limpias. Es la favorita de los viajeros de clase alta y del turismo gay. En sus costas se pueden apreciar los atardeceres más hermosos de Río.

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Finalizando el día, es recomendable acceder a pintorescos barcitos en donde tomar y comer algo antes de ir a descansar después un día agitado.

Día 2: “Cidade Maravilhosa”

Empezar la mañana con un buen desayuno brasileño no tiene desperdicio: variedades de frutas exquisitas, fiambres, “sucos” frutados, y delicias dulces. Se emprende así el segundo día de recorrido que comienza con la visita al Estadio Jornalista Mário Filho, más conocido como Maracaná (nombre que proviene de un ave brasileña). Este supo ser el más grande del mundo durante varios años albergando a casi 200 mil espectadores. Hoy, y luego de varias refacciones, cuenta con 78 mil asientos, destacándose como uno de los estadios más modernos y seguros del mundo, sede del último mundial de fútbol en el año 2014 y de las próximas olimpíadas durante este año. Llegar es muy fácil en subterráneo, ya que la estación en la que hay que descender lleva el nombre de Maracaná, y tras cruzar un puente se accede al estadio. Se ofrecen visitas guiadas diarias, durante las cuales se recorren los interiores, los vestuarios, las plateas y el campo de juego.

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Desde allí se puede tomar un bus o un subte para dirigirse hasta el centro histórico de la ciudad. Lo poco que queda de la época imperial de Rio de Janeiro se encuentra en esta zona. Cinelândia es el nombre con el que se conoce a la zona en torno a la Plaza Floriano (la plaza pública más grande del centro de Río). En sus alrededores se pueden ver el Teatro Municipal y la famosa Catedral Metropolitana de São Sebastião do Rio de Janeiro, visitada por el Papa Francisco en el año 2013. Cercano a esta área, el barrio de Lapa ofrece una activa vida nocturna, pero es también un importante punto de partida durante el día, ya que por los Arcos de Lapa (acueducto que a principios del siglo XVIII se utilizaba para traer aguas del río Carioca a la ciudad) hoy circula el “bondinho” hasta Santa Teresa, uno de los barrios más pintorescos y tradicionales de la ciudad.

Para terminar la tarde, nada como ir a disfrutar de las costas de las playas de Botafogo, lugar que se caracteriza por la práctica de deportes náuticos y por las hermosas vistas del Corcovado, así como del Pão de Açúcar (montaña que se emplaza exactamente sobre el mar a 396 metros de altura y a la cual se accede con teleférico). 

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Imposible que Río de Janeiro no encante y que al recorrerla el visitante no recuerde la tradicional canción que recita “cidade maravilhosa, cheia de encantos mil”.