Cultura

“El Aleph engordado” fue castigado

por Ana Virginia Lona

06/07/2015

La obra de Pablo Katchadjian, El Aleph engordado, reversión de El Aleph publicada en 2009, es el centro de la polémica a causa de la acusación de plagio realizada en 2011 por María Kodama, quien fue repudiada por la mayoría de los escritores y críticos literarios.

“El Aleph engordado” fue castigado
"Lo que tiene Borges en comparación con muchos otros autores es que hay una especie de monumentalización o sacralización a la que está sometido", expresó Katchadjian días atrás. | Imagen: infojusnoticias.gov.ar

María Kodama, viuda del escritor Jorge Luis Borges, demandó a Pablo Katchadjian por plagiar la obra "El Aleph", uno de los textos representativos del autor argentino. En una primera instancia la justicia falló a favor de Katchadjian y, luego de una apelación, la viuda de Borges salió favorecida y la justicia embargó al autor por 80.000 pesos.

La obra de Katchadjian se trata de un texto que parte de "El Aleph" y fue modificado por el autor mediante diversas operaciones textuales como agregar o quitar palabras o párrafos enteros a otros de la obra original que permanecen intactos. La publicación, llevada a cabo por la Imprenta Argentina de Poesía, explicita que se trata de un texto basado en "El Aleph" y que se incluye en una serie de publicaciones basadas en otros textos canónicos que Katchadjian reversiona, como "El Martín Fierro ordenado alfabéticamente" del 2007.

En la entrevista que le hizo Matilde Sánchez a María Kodama para el diario Clarín, no queda claro lo planteado por la viuda, ya que luego de un primer fallo a favor de Pablo Katchadjian y de una apelación por parte de Kodama, la justicia busca un resarcimiento económico. En el argumento de Kodama no solo está presente la cuestión legal de propiedad intelectual de una obra que no cumplió los 70 años requeridos para que pase a dominio público, sino que se cuela otro aspecto del asunto: el de “colgarse de la fama” de Borges. Uno como lector o como público de la contienda mediática -la legal tiene otro curso- se queda con la impresión de que es la cuestión de la notoriedad de Borges la que más parece molestar a Kodama, y lo que podría confirmar esta interpretación es que la viuda solo espera un pago simbólico de un peso y una disculpa por parte del joven autor, aunque el fallo judicial diga otra cosa.

Es muy difícil no pensar en Borges cuando uno lee -aunque sea solo algunos fragmentos- "El Aleph engordado". Empezando por el título, los párrafos idénticos y hasta los epígrafes, Borges desborda el texto pero también lo hace Katchadjian con sus intervenciones. Tal como lo plantea Fernando Sdrigotti en su artículo escrito para The Guardian, se trata de un experimento literario, uno que se viene haciendo desde que la humanidad escribe ficción, uno que también ha llevado a cabo Borges. De igual manera lo han dejado claro los escritores reunidos el 3 de julio en la Biblioteca Nacional junto a Pablo Katchadjian. El fallo en contra del autor coarta también la libertad de expresión, palabras de César Aira. Para dejar clara la postura de los escritores autoconvocados, habilitaron una página web en la que explican el porqué de su repudio al fallo que favoreció a María Kodama.

Reversionar textos es una tarea muy común entre los escritores, así se trate de obras que tengan o no derecho de autor. Si nos ponemos quisquillosos con cada título, párrafo o forma de estructurar una obra, la ola de juicios por plagio sería imparable e infinita. De hecho, la producción cultural de otras expresiones artísticas tiene numerosas reversiones de otras obras consideradas como originales y únicas, de las cuales, quizás, no se conozcan sus “fuentes de inspiración”.

Lo que hay que dejar en claro es que una cosa es el plagio y otra son las reversiones. En el caso de Katchadjian, la publicación explicita de cuál obra parte, su autor y las operaciones textuales realizadas en "El Aleph engordado". El plagio implica un engaño en cuanto a la autoría de la obra. Al leer la obra de Katchadjian, uno tiene el impulso de leer o de releer "El Aleph" de Borges.

Leer el texto reversionado es también ver cómo su autor se posiciona en una determinada tradición literaria, establece su ruptura, se ubica dentro de esta producción y se autolegitima como escritor. Son muchos e interesantes los análisis que se pueden hacer de este tipo de procedimientos estéticos, que no son ni los primeros ni serán los últimos en hacerse.

Mucho se ha dicho ya sobre este tema y posiblemente sea uno de esos asuntos que parecen no tener fin. Lo importante es que se debata y no se deje esta cuestión en un duelo entre Kodama y Katchadjian. La literatura de Borges no pertenece solo a su viuda, ni tampoco es exclusiva de los argentinos. Las obras borgeanas han trascendido todas las fronteras espaciales, temporales y lingüísticas. Ha influido a numerosos escritores y artistas del mundo. Por lo tanto, crear una sensación de censura en torno de sus obras es como si cercaran las posibilidades que surgen de nuestras lecturas, unas que pueden producir textos como el de Pablo Katchadjian.


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