Sociedad

El buen comer

por Alan Laursen

12/05/2017

Ser invitado a alguna comida protocolar (en una embajada, por ejemplo) puede ser un gran honor pero también una pesadilla si no sabemos cómo comportarnos. Restarle importancia al asunto para luego sentirse desconcertado y cometer torpezas que nos pongan en el foco de las miradas en la mesa tampoco es buena idea. Para evitar malos tragos, Magna te ofrece algunos conceptos básicos de cómo se actúa en encuentros de este tipo.

El buen comer

Si alguna vez participaste de una comida protocolar sabes que existen determinadas reglas que hay que seguir que exceden a las de una cena familiar. Si nunca lo hiciste, es bueno que estés preparado por si alguna vez te invitan a alguna. Muchas de estas reglas que determinan el protocolo y ceremonial son un lenguaje que hacen fluir el encuentro sin inconvenientes y que establecen roles de actuación y comportamiento como el del anfitrión, el invitado, el personal de servicio que sirve los alimentos, etcétera.

Aunque muchas de estas reglas nos puedan parecer pomposas, anticuadas y discriminativas, muchas de ellas tienen un importante sentido práctico que nos ayudan a no cometer deslices desagradables en dichas ocasiones especiales.

Antes de una cena protocolar hay una previa que concierne a la invitación, a la recepción, las presentaciones y saludos hasta llegar al momento de sentarse a la mesa. Lo mismo luego de finalizarla y retirarse para el café. Por eso vamos a limitarnos a la situación principal y más extensa del evento y a plantear solo algunos aspectos y detalles de cómo debemos comportarnos como invitados.

Al llegar a la mesa te vas a encontrar con una serie de detalles cuidadosamente pensados, que tienen que ver con la ubicación de los cubiertos y otros elementos. En el lugar de cada comensal hay un plato de sitio (generalmente de plata, bronce o acero inoxidable) y sobre este descansa un plato playo grande de porcelana. Alrededor de estos se ubican el resto de los elementos.

Ubicación de los elementos

A la izquierda del plato de sitio se van a acomodar los tenedores, siendo los más cercanos los últimos en usarse y los primeros los que se van a usar al inicio. Lo mismo con los cuchillos, la paleta de pescado y la cuchara que van a estar ubicados a la derecha de manera decreciente según el orden de los platos.

Los cubiertos se ubican sobre la parte superior del plato de sitio. Si se trata de un tenedor irá mirando a la derecha y si es un cuchillo pequeño y/o cuchara, mirando hacia la izquierda.

Las copas van a ubicarse arriba y a la derecha del plato de sitio en sentido decreciente y sesgado hacia donde está ubicado el comensal. La primera de las copas es la mayor y es la del agua. La de vino tinto es la que sigue y es de un tamaño más reducido. Luego sigue la de vino blanco que es la menor. La copa de espumante puede ir inmediatamente luego de la de vino blanco o ubicarse más hacia atrás de la misma. Para una correcta posición generalmente se coloca la copa de vino tinto alineada al cuchillo del plato de comida principal y a partir de la misma se ubican las demás en su lugar correspondiente.

Hacia la izquierda, junto a los tenedores, se ubicará la ensaladera individual (si la hay) y el platillo del pan se coloca frente al tenedor en diagonal al plato. Otros elementos que pueden encontrarse son el cartel de identificación de lugar para el comensal en la parte superior a los cubiertos de postre, seguido por el menú, que también puede estar ubicado a la derecha junto a los cuchillos y cuchara.

La servilleta puede ubicarse sobre el plato doblada en forma rectangular o también -en el caso de que tapase la decoración de la vajilla- a la derecha del comensal. Siempre hay que recordar la posición de la servilleta para no tomar la del comensal de al lado y dejarlo sin la misma.

Cómo utilizar los elementos

Servilleta: Tiene que colocarse sobre la falda y nunca en el cuello o dejarse sobre la mesa para evitar la imagen desagradable de una servilleta usada y manchada. La misma se utiliza antes y después de beber, para evitar dejar marcas de comida en las copas, presionando apenas sobre la comisura de los labios.

En el caso de tener que levantarse, la servilleta se coloca sobre una esquina de la silla, nunca sobre la mesa. Una vez finalizada toda la comida (luego del postre) la servilleta se agarra por el centro y se coloca a la derecha del plato sin doblarla (pero tampoco hecha un desastre).

Cubiertos: Aunque es discriminativo para los zurdos, los cubiertos deben respetar la posición en la que se ubican. Incluso una regla de protocolo que ahora es más flexible indicaba que el tenedor debía usarse con la izquierda y cambiarse a la derecha a la hora de llevarlo a la boca. Esto ya no es tan exigido aunque se lo contempla en ocasiones.

A la hora de utilizar los cubiertos, son estos los que deben ir a la boca y no a la inversa, siempre hay que mantener la posición recta de la espalda solo inclinándose ligeramente para comer. En el caso de la cuchara, esta debe introducirse a la boca por un lateral y no por la punta, evitando cargarla mucho y sobre todo cuidando de no hacer ruido.

Cuando se está descansado entre bocado y bocado los cubiertos deben posarse sobre el plato en una posición de V invertida, el mango de los mismos no debe tocar la mesa ni descansar como remos de un bote. Una vez finalizado el plato los cubiertos van uno junto a otro en posición derecha, como de 6 en punto en un reloj sobre la vajilla utilizada. Es importante conocer este lenguaje porque es la manera que tendrá el personal de servicio de saber si seguirás comiendo o has finalizado.

Comportamiento en la mesa

Aunque algunas pautas son obvias y nos son inculcadas de pequeños en casa (espero) como no comer con la boca abierta, no hablar con la boca llena y no hacer cosas desagradables con nuestro sistema fisiológico, otras están marcadas como reglas que tienen que ver con el roce social y aunque también son un poco obvias muchas veces no tienen el énfasis suficiente en la educación cotidiana.

Como la situación es de encuentro social y reunión, siendo la comida la excusa para hacerlo, el conversar es importantísimo. Para ello se sugiere siempre participar de los temas pero no monopolizar la charla, cediendo a los anfitriones cierto protagonismo. Debemos comunicarnos con todos los comensales y no limitarnos sólo a los que nos caen bien, y evitando sobre todo entablar discusiones y disputas.

Se desaconseja hablar sobre temas “espinosos” o tabú como política, fútbol, religión, sexo y enfermedades, y también hablar de trabajo o temas que dejen a otros comensales afuera. Y bajo ningún punto de vista hablar en clave o código siendo esto algo incómodo para los concurrentes.

Hay que prestar especial cuidado en participar de la conversación pero no descuidar la comida y retrasarnos, para así evitar que tengan que esperarnos a que terminemos nuestro plato.

Y para cerrar, un dato que podemos usar en fiestas como las de Navidad y Año Nuevo. El fin de la comida es el momento propicio para el brindis, y para un pequeño discurso. DOS REGLAS DE ORO para este momento: 1) Alzar las copas sin hacer declaraciones como el típico “chin-chin” y 2) No chocar las copas ni extender el brazo, sólo hacer un pequeño ademán.