Sexo

El capitalismo y la mujer, ¿hasta que la muerte los separe?

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28/02/2013

El capitalismo y la mujer, ¿hasta que la muerte los separe?

En un mundo en el cual el primero es amo absoluto y nos atiborra de objetos, podríamos pensar cómo la mujer y el hombre se posicionan ante esto. ¿Quién saldrá airoso de las garras del amo? ¿Será el “sexo débil”?. Cuando se trata del capitalismo, cualquiera puede ser “el débil”.

 Por Sol Chipian | Lic. en Psicología UBA

capymujer

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que las mujeres somos unas histéricas? Muchas. La confusión surge en el sentido que cada uno le da a ese término que tan bien nos identifica. No vamos a ahondar en la definición que dio nuestro tan querido Segismundo Freud a la histeria. O sí, un poco: histero =útero, y con eso te dije todo.

Siempre me llamó la atención la inconformidad  de las mujeres, tan hermosas todas ellas pero eternas disconformes. Pobre del hombre que se encuentra a nuestro lado y un día cometió el error de  acompañarnos de compras. Queremos el chupin blanco, “pero ese no… me hace la cola muy chata. Y este otro no me convence el color, es blanco sí pero… Este podría ser pero… gracias doy una vueltita mas a ver si consigo y si no vuelvo, ¿me lo reservas por las dudas?”

Entonces ahora es cuando yo me pregunto, ¿realmente estamos buscando ese objeto en particular y cuando lo encontremos nos iremos felices a  casa, satisfechas? ¿o la felicidad pasó por otro lugar, por la búsqueda, el rodeo…?

¿Por qué no aparece el sentimiento de satisfacción una vez logrado lo que estamos buscando y en cambio aparece la necesidad de ir en busca de otro objeto que la colme?

En una época  en la que el éxito del mercado radica en homogeneizar los gustos y las necesidades, en la  queel discurso capitalista sostiene la ilusión de que a partir de la oferta constante de objetos de consumo el sujeto se puede librar del dolor de existir, ya no existen los objetos de deseo, si no los objetos de necesidad.  Y el lema de este mundo posmoderno es: ¡goza, sin medida, sin límites, goza ya!

“Pero gorda, si ya tenes una remera animal print, para que queres otra”. “Ay Pablo, mira lo que cuesta, esta en oferta no la puedo desaprovechar, si dudo mucho me la lleva otra persona”.

Y así es, no importa cuantas tengamos, el “Amo” (el capitalismo por supuesto) nos pide ¡más! Y al amo hay que complacerlo. Entonces ¿podríamos decir que la mujer es el ejemplo perfecto del mundo de hoy, es más, quehasta se nutre de él? Podríamos pensar también, ¿el hombre ha podido correrse de esta “necesidad de objetos”? ¿o simplemente ha quedado desplazado, pero de a poco esta volviendo a la carrera? Porque, como dije, al “Amo” nadie se le escapa…

Entonces, si los objetos de consumo han dejado de ser objetos de deseo y, en cambio, se han convertido en objetos de necesidad,  esto quiere decir que estamos en un mundo colmado de objetos y a nosotros sólo nos resta… consumirlos.