Tecnología

El ciudadano del mundo

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09/04/2014

El ciudadano del mundo

Los límites marcados por las diferentes culturas, políticas y sociedades a lo largo de la historia han cambiado vertiginosamente en la última década, incitando a que todos seamos parte de un nuevo sistema ciudadano mundial.

Por Julieta Andrade

La transformación más impactante que el ser humano ha reconocido en su entorno en menos de medio siglo es producto de la llamada “globalización,” la cual no deja de provocar sistemas complejos y revoluciones tecnológicas a velocidades impresionantes. Entender que la globalización no es una etapa sino un proceso que el ser humano y su hábitat están atravesando es el primer paso hacia el entendimiento de este fenómeno que apareció y seguirá evolucionando.

La llamada homogeneización no representa que todos participamos en igualdad de condiciones, sólo que nos encontramos en un espacio común. | Imagen: historiacev.blogspot.com

La globalización se define como una red etérea que envuelve al individuo y a todo su contexto natural y artificial, acortando tiempo y espacio mediante nuevas técnicas, ciencias y tecnologías desarrolladas en el mundo. Esta noción involucra una multitud de nuevos conceptos y reformulación de otros más, que han revolucionado el estilo de vida y los objetivos buscados por el hombre, tales como el mundo virtual, la instantaneidad, la tecnología, las comunicaciones, el trabajo, las redes sociales, la realidad aumentada, etc.

La Edad Media fue una etapa que se caracterizó por sus grandes cambios pero recién en el siglo XI se iniciaron las redes comerciales más fuertes mediante el intercambio del feudo, lo que significó el inicio más marcado dentro de este proceso mundial. Con el paso del tiempo ciudades como Ámsterdam y Londres se convirtieron en urbes de poder. Posteriormente llegó la etapa de la Revolución Industrial, en donde este cambio socio-económico empezaba su vigorosa implantación mundial, primero en Europa y luego en el resto del planeta, conduciendo a una revolución del mundo comercial y por supuesto del estilo de vida humano que se acoplaba a las nuevas tecnologías.

En América Latina también se buscó la mejor manera para ser más competitivo, se intentó controlar la inflación, pero lamentablemente no contaba con las bases de competitividad en la economía global. Nacieron organismos capaces de establecer negocios organizados entre los diversos países a nivel mundial, así tenemos a la OMC, ONU, Banco Mundial, FMI, OIT, UNESCO, UNICEF, CEPAL, OEA, BID y muchos más, que establecieron un gran paso hacia la interacción mundial. Finalmente, la creación de dispositivos microelectrónicos, transistores, chips, la UNIVAC-1 (Universal Automatic Computer, primera computadora a nivel mundial) y los nuevos softwares y sistemas en red, juntamente con los avances en trasporte, permitieron el último paso para concretar un mundo interconectado entre sí.

Los elementos básicos que se tuvieron en cuenta dentro de este proceso extraordinario son las comunicaciones y el transporte, debido a que en base a ellos se desarrollaron un conjunto de tecnologías, nuevas perspectivas de negocio y sobre todo nuevos estilos de vida que nos mantienen dentro de un círculo vicioso virtual, el cual nos aleja cada vez más de nuestra antigua manera de vivir.

Los negocios y el éxito financiero que suministra Internet permiten que existan bandidos internautas que logran malversar fondos de miles de millones de dólares.

A pesar de la red tecnológica que nos involucra en un todo, aún existen elementos básicos que nos atan a nuestra localidad y desde la cual nos enlazamos a la globalización. Tomando en cuenta este detalle, el sociólogo alemán Ulrich Beck explica que la globalización es parte del desarrollo interno de una localidad.

Dentro de este nuevo marco mundial, el rumbo hacia el caos o hacia el éxito depende de tres situaciones:

  • La apertura y adaptabilidad de nuestra mente hacia el cambio.
  • Un proyecto pro ser humano en base a las fortalezas y oportunidades preestablecidas.
  • Una buena comunicación y entendimiento entre individuos.

Entonces, de igual manera que la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico provocó una revolución científica en las civilizaciones del siglo XVI, nosotros podemos creer que cuando menos lo pensemos pueden cambiar las leyes establecidas actualmente por la ciencia; ya que al igual que en el siglo XVI, atravesaremos transformaciones estructurales e ideológicas, con la diferencia de que las transformaciones de hoy son vertiginosas.

La llamada homogeneización no representa que todos participamos en igualdad de condiciones, sólo que nos encontramos en un espacio común. De ahí la importancia de que la cultura multifacética y virtual de la cual somos parte represente una nueva perspectiva mundial basada en la llamada “Ciudadanía global” (deberes y derechos en la misma magnitud para todos los individuos).

La aldea global (término acuñado por el filósofo canadiense Marshall McLuhan) propone un mundo que se ha palpado cada vez más con el desarrollo de tecnologías como la Internet, en donde todos nos contactamos en un mismo sitio/no sitio, incorpóreo, pero “real”, con nuevos sentires y formas de ser parte del otro como ocurre en las redes sociales.