Cultura

El imperio del papel sigue en pie para el lector de libros electrónicos

por Ana Virginia Lona

25/01/2016

El imperio del papel sigue en pie para el lector de libros electrónicos

Numerosos dispositivos y programas compiten para ofrecer herramientas de lecturas eficaces y rápidas. Aun así, según numerosos estudios que aquí presentamos, el lector prefiere el papel.

Por Ana Virginia Lona [caption id="attachment_8450" align="alignleft" width="323"]Un estudio de 2012 reveló que el aprendizaje basado sobre la lectura en papel es más efectivo que en textos electrónicos. | Imagen: flavorwire.com Un estudio de 2012 reveló que el aprendizaje basado sobre la lectura en papel es más efectivo que en textos electrónicos. | Imagen: flavorwire.com[/caption]

La posibilidad de acercarse a un texto actualmente es mucho mayor que en décadas anteriores gracias a los avances tecnológicos en los procesos de digitalización de textos. Como casi todo cambio, la digitalización de estos ha supuesto para muchos un futuro decadente para el papel en el mundo del libro. Sin embargo, lejos está esta situación de concretarse.

Diversos estudios sobre la lectura en soportes virtuales, además de investigaciones sobre las preferencias de los lectores, han dado una clara muestra de la supremacía del papel. Las ventajas de los soportes virtuales están más relacionadas con el acceso al contenido que las de la lectura. Numerosos dispositivos y programas compiten para ofrecer herramientas de lecturas eficaces y rápidas. Aun así, el lector prefiere el papel.

Encontrar el porqué y el cómo, esa es la cuestión

El impacto que tiene la tecnología audiovisual utilizada para la lectura y el aprendizaje ha sido profundo en la sociedad. El cambio de hábito de la lectura ha impulsado diversos estudios sobre los procesos de esta, al igual que las perspectivas y factores que tienen en cuenta los investigadores.

Para los lectores que hemos sido alcanzados por las nuevas tecnologías recientemente, puede parecernos una muestra de inadaptabilidad la preferencia al papel por sobre los dispositivos de lectura. En cambio, para los lectores de libros digitales nativos, es decir, aquellos que han estado en contacto con los dispositivos digitales desde su nacimiento, la preferencia del papel fue una sorpresa para muchos investigadores.

Los estudios sobre la lectura en diversos soportes digitales se realizan desde la década del ochenta, según un artículo de Ferris Jabr sobre la comparación entre los procesos de lectura en los soportes digitales y el papel, escrito para la revista Scientific American.

Jabr explica que las conclusiones a las que arribaron los diversos estudios desde sus comienzos presentan diferencias significativas entre sí: los lectores digitales, según los investigadores de los ochenta, leen más lento, tienen una lectura más imprecisa y comprenden menos el texto digitalizado. En cambio, los estudios realizados durante los primeros años de la década del noventa no encontraron diferencias entre las lecturas de los dos soportes, mientras que otros confirmaron las conclusiones de las investigaciones previas.

Actualmente, los estudios sobre la lectura digital y la lectura en papel continúan realizándose desde diferentes perspectivas ya que deben tener en cuenta los constantes cambios tecnológicos.

En la década del ochenta, la lectura en línea era poco común, sin embargo ahora es uno de los accesos a la lectura más frecuentes. Esto implica tener en cuenta otros factores como el formato de las páginas, entre otras cuestiones relacionadas al diseño web y la conexión a internet, además de las características del dispositivo electrónico, el cual, desde sus comienzos promisorios de diferenciación del papel no ha hecho más que evolucionar para ofrecer una experiencia de lectura cada vez más similar a este.

Las investigaciones realizadas a partir del 2000 plantean ya una diferenciación imposible de igualar entre los dos soportes. Estos implican el desarrollo de competencias distintas de los lectores. Estas competencias están relacionadas con la alfabetización convencional, saber leer y escribir, además de la llamada alfabetización informática, la cual permite al lector operar con eficacia los dispositivos electrónicos.

Una investigación realizada en el 2004 sobre los efectos de la presentación visual del texto y la lectura en papel, teniendo en cuenta los factores psicológicos y fisiológicos, concluyó que es más estresante para el lector la lectura con un dispositivo digital porque tiene una tarea doble: leer y manejar el dispositivo electrónico.

La investigación de Vaca Uribe y Hernández y Hernández, realizada en el 2005, sobre las implicancias de la lectura en los dos soportes, en relación a la alfabetización y el proceso de aprendizaje, da cuenta de que los dispositivos electrónicos plantean nuevos desafíos en el ámbito educativo, social y cultural: el lector digital tiene más ventajas por sobre el lector no alfabetizado en informática, ya que tiene la posibilidad de acceder a mayor cantidad de información disponible en línea. Se plantea, a partir de este estudio, la necesidad de adquirir competencias informáticas para poder utilizar los dispositivos eficazmente.

Otro estudio del 2014 da cuenta de que las preferencias de los lectores, estudiantes en este caso, por la lectura digital en línea de los diarios y revistas, está relacionada con un tipo de lectura más superficial y breve. También tienen en cuenta que la facilidad de acceso a los dispositivos electrónicos, además del tipo de conexión a internet, influyen a la hora de elegir el texto digitalizado por sobre el de papel.

Investigadores de Estados Unidos han concluido, en un estudio de 2012, que el aprendizaje basado sobre la lectura en papel es más efectivo que en textos electrónicos. Al igual que lo planteado por los investigadores Vaca Uribe y Hernández y Hernández, los lectores digitales ponen en juego mecanismos diferentes en la lectura digital como el aprendizaje psicomotor. Es decir, la lectura en soporte digital está condicionada a la capacidad de operar con los dispositivos.

El análisis de la comprensión lectora, llevado a cabo por investigadores de Noruega en 2013 concluyó que los estudiantes realizan una lectura más comprensiva y profunda en soporte de papel que en digital. La utilización de los soportes digitales en el ámbito educativo plantea la necesidad de evaluar la eficiencia de la lectura.

Volviendo al artículo de Ferris Jabr para el Scientific American, es interesante el planteo de la lectura como un proceso no sólo abstracto sino también físico. La lectura es un proceso muy complejo en el que el cerebro concibe el texto como una estructura: las letras, los espacios, los párrafos, los títulos, los bordes de las páginas hace al texto reconocible y memorizable.

Muy diferente es “perderse” en un texto digital, en el cual muchas otras características físicas del soporte en papel se pierden y nos encontramos ante espacios –páginas– muy similares entre sí. Recordar dónde hemos dejado la lectura o dónde hemos visto tal frase interesante se dificulta mucho más, ya que para el cerebro es más difícil crear ese mapa mental que es el texto.

Este aspecto material de la lectura tal vez no tan obvio se combina con otro más evidente para los lectores: el cansancio visual que provoca la lectura en una pantalla conspira con nuestra pasión lectora. Dedicamos poco tiempo a fijar la vista en la pantalla, por lo que los textos largos terminan por ser leídos de manera superficial y con pausas mucho mayores que si lo hiciéramos en un texto en papel.

Libros de papel y libros digitales

Quizás, como casi todo en la vida, la convivencia de diversos soportes destinados a la lectura sea la mejor respuesta para pensar un programa educativo o abordar, uno mismo, desde casa, un proceso de conocimiento. Aunque para determinados objetivos, en los cuales la profundización del conocimiento o una lectura interpretativa es lo requerido, el papel es la mejor opción. Tal como lo demuestra la experiencia inmediata. Los lectores sabemos reconocer qué dispositivo es más eficaz para cierto tipo de lectura y según los objetivos y fines con los que nos proponemos leer un texto.

Notas

The Reading Brain in the Digital Age: The Science of Paper versus Screens. (2013) Ferris Jabr. Scientific American.

Effects of VDT and paper presentation on consumption and production of information: Psychological and physiological factors. (2004) University of Karlstad. Erik Wästlunda Henrik Reinikkaa, Torsten Norlandera, Trevor Archerb.

Textos en papel vs. Textos electrónicos: ¿nuevas lecturas? (2005) Vaca Uribe, J. y Hernández y Hernández, D. Perfiles Educativos Horizontes.

Papel vs. digital: hábitos de lectura de los estudiantes de la UEM. (2014) García-Delgado Giménez, B. y Arias Rubio, G.

Electronic versus traditional print textbooks: A comparison study on the influence of university students' learning. (2012) Rockinson- Szapkiw, A. J.; Courduff, J.; Carter, K.; Bennett, D.

Reading linear texts on paper versus computer screen: Effects on reading comprehension.(2013) Mangena, A., Walgermoa, B. R. y Brønnicka, K.