Cultura

El libro perdido, la risa perdida

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19/02/2014

El libro perdido, la risa perdida

“El Nombre de la Rosa” nos lleva a recorrer un mundo que hasta su aparición permanecía oculto al ojo del lector común. El problema moral que el libro plantea deja abierta una certera posibilidad de que la brecha existente entre los polos razón-experiencia se cierre un poco más. De esta manera, el hombre podría empezar a soñar en serio con la posibilidad de ser feliz, sin tener que pendular entre las dualidades enfrentadas de su existencia.

Por Martín Delfino 

La búsqueda lógica de esclarecer para cada caso una verdad muchas veces requiere de que el hombre deje volar libremente su imaginación. Ahondar en supuestos exige para cualquiera de los lectores transitar por los caminos más nebulosos y difíciles de la mente, sumado ello a que la imaginación nunca es terreno firme para quienes simplemente buscan información fehaciente. Se requiere de cierta ocurrencia, cierto desgano y cierta infantilidad para aceptar y avanzar sobre aquello que propone la imaginación.

La gran repercusión de la novela provocó que se editaran miles de páginas de crítica de "El nombre de la rosa", y se han señalado referentes que incluyen a Jorge Luis Borges, Arthur Conan Doyle, y el escolástico Guillermo de Ockham. | Imagen: popdelos80.com

La virtud de Umberto Eco ha sido, tal vez, no sólo el hecho de imaginar una historia en trama de suspenso detectivesca en una época no convencional (el Medioevo) para que ello acontezca, sino también haber puesto nuevamente sobre el tapete la discusión sobre el libro perdido de Aristóteles, uno de los enigmas más grandes de la cultura clásica, y las diversas interpretaciones que al caso se le den.

Algunas veces intento imaginar cómo amasó esta idea Eco: tal vez haya necesitado ambientar su novela (El Nombre de la Rosa) en la Edad Media para hacer más creíble que una versión de la Poética II aún anduviera dando vueltas por Europa; o tal vez haya necesitado una excusa para contar su versión de la historia o de la Iglesia (un tema por el que ya Eco había mostrado interés en obras anteriores), y haya hallado la misma en Aristóteles. Como es de público conocimiento, El Nombre de la Rosa es una especie de objeto semiológico que acepta múltiples lecturas.

En definitiva, es una lucha promiscua en la cual la razón intenta por primera vez  hacer pie frente a la dominación de la moral eclesiástica histórica. Guillermo de Baskerville, uno de los personajes principales de la novela, plantea la necesidad de reír frente al clérigo ortodoxo que reina en la abadía en la cual ocurren los hechos; los abades se ven escandalizados frente a la idea de que Jesús hubiera reído en vida, porque tienen ordenado mantener la imagen de Dios limpia, seria y pura a pedido de Roma que, convertida al cristianismo, denuesta toda carnavalización de la vida.

La película fue dirigida por Jean-Jacques Annaud, y tuvo como protagonista a Sean Connery en el papel del fraile franciscano Guillermo de Baskerville. Se estrenó en 1986. | Imagen: ghost-grafitis.blogspot.com

Umberto Eco anticipa el desafío que siglos después enfrentaría la Iglesia planteando esta cuestión filosófica; en su libro más famoso, Poética, Aristóteles analiza las tragedias de los escritores clásicos de la Antigua Grecia y sienta las bases de lo que después sería la literatura moderna. Es un libro clave en la imaginería social por venir. En el mismo anunció una segunda Poética, en la cual se habría referido a las comedias (a las cuales considera un género menor que las tragedias), a su análisis y formas de concepción; pero el libro completo nunca llegó hasta nuestros días, y apenas se hallan en el mundo unos cuantos comentarios de otros autores acerca del mismo.

La Poética II es un mito, un mito que Eco ha utilizado con suma habilidad para oponer la seriedad conservadora a la risa dantesca, la tragedia cotidiana a la liviandad de lo meramente cómico. En El Nombre de la Rosa, la Poética de la risa aún existe, y parece ser la razón por la que se han cometido varios crímenes en la abadía, con el fin de encubrir la verdad acerca del sufrir y del reír. En el mundo real, en el mundo de Umberto Eco y en el nuestro, lo trágico suele subrayarse y lo risueño obviarse, posiblemente porque hayamos heredado de la creencia ortodoxa la necesidad imperiosa de reír menos que sufrir, y en definitiva de pensar y reflexionar más que de ser espontáneos o sentir.

Todo por un libro que no leímos, por un libro perdido. Podríamos imaginar que fue así, y que el libro perdido nos fue expropiado, por considerárselo un pecaminoso elogio a la vida ligera y a la risa; y hasta suponer las líneas de esta otra Poética, con un poco más de esfuerzo, tal vez, si es que fuera necesario hacerlo. Depende únicamente de la imaginación y el esmero que cada hombre le ponga al hecho de tener que dejarla volar, para bien de la verdad.

Referencias -Umberto Eco, El Nombre de la Rosa, Barcelona, España; RBA Editores S.A., 1993. -Aristóteles, Poética, Buenos Aires, Argentina; Editorial Quadrata, 2004. -Sitio web: http://es.wikipedia.org/wiki/Umberto_Eco