Cultura

El museo de las mil caras (de piedra)

por Ana Virginia Lona

16/05/2017

En la localidad japonesa de Chichibu existe un espacio que alberga casi 2000 piedras. ¿Su particularidad? Que todas parecen formar rostros humanos, animales o de personajes de ficción sin haber sido intervenidas de ninguna manera.

El museo de las mil caras (de piedra)
¿Estarán gritando? ¿O quizás cantando?

En Japón existe un museo que expone piedras con forma de caras humanas. Este paraíso de la pareidolia se encuentra en la ciudad de Chichibu, cercana a Tokio. La particularidad de estas rocas es que no se trata de caras talladas a mano si no que presentan formas que se parecen a ellas de manera natural, sin ninguna intervención humana. Shozo Hayama fue el hombre que comenzó esta colección hace 50 años. En el 2010 falleció y la tarea quedó en manos de su viuda, Yoshiko Hayama. La mujer es la encargada de administrar una sala con casi 2000 piedras.

Entre las variadas expresiones humanas encontradas en las rocas, la sala Chinsekikan1 también expone piedras con rasgos similares a las celebridades internacionales -Elvis es una de ellas-, sean estas reales o ficticias -como Nemo-, sean humanas o animales. Además, hay otras que se asemejan a lo que hemos definido como alienígenas. Algunas de estas son fácilmente reconocibles por la mayoría de los visitantes, sin embargo, muchas de las más de 1500 rocas no han sido “bautizadas” todavía, por lo que jugar con la pareidolia puede ser muy divertido si se dan una vuelta por allí. Si bien esta no se restringe al reconocimiento de caras en otros objetos o elementos de la naturaleza, es una de las formas que los humanos encontramos recurrentemente a nuestro alrededor.

Revista Magna
El rostro que se adivina en esta roca es el de Elvis. Parecido, ¿no?

¿Qué es la pareidolia?

Etimológicamente, pareidolia proviene de la unión de dos vocablos griegos: “para” (παρα, junto a) y eidolon (ε?δωλον, imagen, forma). Es decir que nuestro cerebro, al ver un objeto o una imagen, dispara en la mente otra imagen que no tiene ningún tipo de conexión con la que ha estimulado la primera.

Este fenómeno mediante el cual los humanos percibimos en diversos objetos naturales o artificiales patrones visuales que solemos hacer corresponder con otros objetos o personas, no es ni una patología ni tampoco depende de la educación formal que haya recibido alguien. Se trata de una capacidad de nuestro cerebro y de nuestros sentidos, y bien puede jugar un papel importante en la supervivencia de la especie.

Según un estudio2, llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Swiss National Science Foundation y NINDS y publicado en 2009, encontró que el sistema visual humano tiende a interpretar formas u objetos como caras en otros objetos que no tienen ninguna relación con ellas, tomando una cantidad mínima de rasgos para hacerlo. Aseguran que podría ser una capacidad innata que posee nuestro cerebro y es posible que esté relacionada con nuestra naturaleza social.

Investigadores chinos, concluyeron en el 20143 lo mismo que sus colegas en Suiza: los humanos podemos ver caras en objetos e imágenes donde no existe ninguna y solamente con unos pocos datos que tomamos de ellos, los interpretamos y los codificamos en expresiones faciales y formas humanas o animales.

Esta capacidad bien puede convertirse en un proceso creativo o en una trampa. Cuanto mayor sea nuestro conocimiento de lo que vemos, más fácil será discernir si lo que vemos es real o no, pero esto no significa que la forma que creemos ver desaparecerá con un mayor bagaje cultural e intelectual.


1. Museo Chinseki, sitio en japonés.

2. Hadjikhani, N., Kveraga, K., Naik, P., yAhlfors, S. P. (2009). Early (N170) activation of face-specific cortex by face-like objects. Neuroreport, 20(4), 403–407. http://doi.org/10.1097/WNR.0b013e328325a8e1

3. Liu, J., Li, J., Feng, L., Li, L., Tian, J., & Lee, K. (2014). Seeing Jesus in toast: Neural and behavioral correlates of face pareidolia. Cortex; a Journal Devoted to the Study of the Nervous System and Behavior, 53, 60-77.