Bienvenidos a bordo

¡Estoy vencida!

por Jazmín Slat

16/09/2014

Una vez un amigo me dijo que nunca supo de un trabajo donde hubiera que hacer tantos trámites para-poder-trabajar. Es así, en el rubro aeronáutico, hay que hacer muchos trámites. Más de los que te puedas imaginar.

¡Estoy vencida!

Si no tienen la documentación necesaria en vigencia, las azafatas pueden tener problemas, como por ejemplo ser suspendidas. | Imagen: grooveland.tumblr.com


El Pasaporte, la Visa de Tripulante, la Visa de Turista, la Credencial Empresaria, la Credencial del Aeropuerto, el Certificado de Aptitud Psicofísica, las Patentes de Máquina, el Curso de Emergencias, el Libro de Vuelo, la Libreta de Pacotilla, la Renovación del Sellado de los Manuales de Vuelo… Un mundo de vencimientos, renovaciones, turnos, filas, mails, y miedo. Sí, miedo. Se podrán imaginar que la mente de un tripulante está bastante mareada de turbulencias, aterrizajes, cambios de horarios y de meses que se pasan volando; de repente llega esa fecha, ese documento vencido que nos complica la vida. Y una que estaba ahí, a las 3 de la mañana, volando por algún lugar del planeta, mientras que, para no quedarse dormida, se decidía a “ordenar la cartera”. Y como trampa del azar, ese documento que se vence en una semana. ¡Pero la puta madre!! Ya está: se te fue el sueño, el frío, el cansancio y hasta me animo a decir que el dolor de zapatos. Estás transpirando y tenés palpitaciones. ¡¿¡¿Cómo te olvidaste de llamar a la gerencia para decir que tenías que renovar la patente del avión nuevo?!?! Ahora tenés que llamar y decir que se te está por vencer la provisoria que te habían dado, que por favor te den un turno para renovarla a la brevedad, que mil disculpas, que tenías muchos problemas personales. Y, si no lográs que se te renueve en esa semana, empezá a imaginarte que quizás tengas que hablar con los programadores para que no te pongan vuelos en ese avión, y etcétera, etcétera. Lo más seguro es que, de todos modos, tengas que hacer un descargo y hasta te suspendan los días que te quedaste sin documentación. Lo que se llama un verdadero drama aerolinistico. Y encima se te ocurre pararte e ir a contarle a tu compañera que estaba haciendo la guardia en el sector trasero. Querías un poco de apoyo moral pero no, te dijo que a Menganita la suspendieron una semana y le descontaron casi la mitad del sueldo, que Fulanito tuvo que ir a la Fuerza Aérea a declarar, y que a Sultanita le pidieron la patente en el aeropuerto y como estaba vencida se tuvo que ir a la casa, no pudo volar ese día, y tuvo un problema de la gran flauta. Ay, ¡seguro a vos te pasa lo mismo! Y lo peor es que, cuando llegas a destino, ya es viernes a la tarde y no vas a poder hablar con nadie hasta el lunes a primera hora. La ansiedad te carcome.

Mi amigo tiene razón. No conozco otros trabajos en los cuales haya que hacer tantos trámites. Es decir, siempre hay que hacerse los estudios pre-ocupacionales o tramitar alguna credencial. Y se acabó. Pero, en este rubro, el tramiterío es de por vida, mes a mes, año tras año, for the hole life. Además, cada documento tiene su propio vencimiento y duración. Prácticamente podría decirse que hay que acordarse de renovar algo periódicamente. Nunca se está tranquilo, ya que es exclusivamente responsabilidad nuestra. Y al ser responsabilidad nuestra, somos nosotros quienes tenemos que disponer de un día libre para todo. Y claro, ¿quién quiere en un día libre que se está en Buenos Aires, ir a hacer algo de esto? Nadie. Ahí, entonces, es cuando nos dejamos estar -porque también tenemos una vida, otros compromisos, ganas de descansar o ver a la gente que nunca podemos ver por estar volando- y después andamos con la cola entre las patas para poder hacer todo a tiempo, que no se venza ninguna credencial, ningún papel, ningún documento, y poder ir a volar tranquilos. ¡Y guarda con olvidarte alguno de estos certificados en casa, que a tu casa tendrás que volver, y nada feliz!

¿Alguien se imaginaba que la vida de una azafata era tan burocrática? Sí, señores. Lo es y mucho. ¡Demasiado!