Politica

Grecia: se escribe "mapkokpeBato", se pronuncia "corralito"

por Gustavo Gerrtner

30/06/2015

Claves para entender la crisis económica que enfrenta el país europeo. Las similitudes con la experiencia argentina. Y hasta una audaz propuesta personal para que Atenas salde la deuda con el FMI. 

Grecia: se escribe
Esta caricatura ganó el World Press Cartoon en 2013. Michael Kountouris destaca la huella de personas que se han suicidado debido a la desesperante situación, mientras una inoperante UE presencia la escena sin impedir la acción. | Imagen: mundiario.com

Cualquier similitud con la historia Argentina es pura coincidencia. A Grecia se le venció el plazo para cancelar su deuda con el FMI, no pudo alcanzar un rescate financiero que la salve y los bancos limitaron la cantidad de dinero que se puede retirar de los cajeros. El panorama griego es muy similar al que padecimos en nuestro país hace tiempo: ni la inteligencia de Platón y Aristóteles juntos podría crear un plan para salvar a Atenas de la catástrofe. Pero lo que en primera instancia deberíamos preguntarnos es por qué el mundo entero está hablando de Grecia por la crisis económica y no por el Partenón, ni mucho menos por las mujeres haciendo topless en las playas de Mykonos. Mientras tanto, otra buena pregunta es por qué también todos los países hablan de Argentina, la crisis y los desastres que hizo una griega. Finalmente, mi propuesta para que los griegos paguen la deuda, los intereses y pasen a ser acreedores.

Antes de que el actual premier heleno, Alexis Tsipras, asumiera el 26 de enero de este año, el poder había pasado por las manos de Antonis Samaras, una suerte de Carlos Primero de Anillaco griego. Este buen hombre dejó como herencia al nuevo Gobierno una deuda de 319.133 millones de euros. La postura del nuevo jefe de Estado fue de pagar lo que se debía, siempre y cuando los acreedores no pongan términos que impliquen recortes salvajes y aumentos en los impuestos, los cuales serían terribles para la ya muy castigada sociedad griega.

Sin embargo, los días pasaron y las negociaciones entre el Gobierno y la Troika (expresión con la que se conoce a las instituciones acreedoras, es decir, al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el bien conocido por nosotros Fondo Monetario Internacional) se pusieron cada vez más complicadas. Como en cualquier matrimonio o reunión de consorcio, en las negociaciones por deudas estatales hay que ceder algo a cambio: según lo relatado por los miembros de las partes en las negociaciones, tanto los griegos como los acreedores mostraron buena predisposición para sentarse a conversar, pero con eso no bastó. Sin embargo, en los últimos días Tsipras se puso firme. “Hicimos lo posible para que hubiera un acuerdo, pero el objetivo de las instituciones no era superar las diferencias”, reveló el premier.

Peor aún, el 30 de junio llegó y se vence el plazo que Atenas tenía para pagarle el primer tramo de la deuda al FMI, cuyo monto es de 1.500 millones de euros, el cual no podrá abonar salvo que acuda a sus reservas de emergencia.

Se escribe "mapkokpeBato", se pronuncia "corralito".

Desde Atenas llegó una noticia que nos tocó el corazón a la mayoría de los argentinos que tenemos uso de la conciencia, por lo menos, desde principios de diciembre del 2001. Tsipras dio la orden de que los bancos no abran las puertas a sus clientes hasta el 6 de julio. Además, se decretó que la extracción de efectivo diaria por persona será de 60 euros, si bien el pago de las jubilaciones fue excluido de las restricciones y el transporte urbano será gratuito para todos los ciudadanos.

Entre el caso argentino y el griego hay dos diferencias vitales para tener en cuenta. Una de ellas es la duración del corralito (o mapkokpeBato, como prefieran llamarlo): en nuestro país duró casi un año, mientras que en Grecia está pactado que se levantará hacia la semana que viene, en consonancia con el referéndum sobre la deuda. La otra cuestión es la deuda: a diferencia del país europeo, la mayoría de los acreedores eran privados (sí, los que después se transformaron en los famosos “fondos buitre”), mientras que el 80 por ciento de los que esperan que Grecia abone su deuda son públicos y están en Europa.

Sin bancos no hay paraíso, y mucho menos sin dinero en sus arcas: los griegos son conscientes del drama económico que están viviendo, pero si el Gobierno tiene intenciones de pagar ese vencimiento pendiente, va a tener que hacer aparecer los fondos desde algún lugar. ¿Algún argentino con memoria quiere arriesgar alguna respuesta?

¿Qué sigue ahora?

Tsipras consultará a su pueblo si le parece una buena idea pagarle al FMI. Esto será a través de un referéndum organizado para el 5 de julio. Es evidente que el primer ministro no consideró como opción hacer lo mismo que hizo un presidente argentino hace poco más de 15 años. Un referéndum es la mejor vía para averiguar qué es lo que la mayoría de los griegos opina, aunque el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, dijo el lunes por la mañana que “un no en el referéndum, independientemente de la pregunta, significaría que Grecia dice no a Europa”. Esto significa que este buen hombre considera que los griegos serán buenos europeos solo desde el momento en que paguen con sus ahorros lo que un puñado de corruptos hizo a lo largo de los últimos años. “Sería desastroso para los acontecimientos posteriores”, opinó Juncker, “si el pueblo griego responsable -consciente del rol nacional que se juega- vota sí, el mensaje para el resto de los Estados miembros y más allá de la Unión Europea querría decir que Grecia quiere quedarse con los otros países de la eurozona”, dijo.

¿Qué podemos hacer los argentinos para ayudar?

Experiencia nos sobra. Las pasamos todas: muy malas, malas, regulares, más o menos, bien, muy bien y hasta casi excelente. Perdimos y ganamos. Tal vez por ese motivo comprendemos la situación griega: nos genera solidaridad y compasión.

Tengo una propuesta para salvar a Atenas: devolvámosle al país europeo un poco del mejor material que nos mandó hace algunos años. Mandemos a Victoria Xipolitakis a las negociaciones con la Troika. Así como lo digo: una mujer que en menos de 48 horas pasó de ser denunciada por poner en riesgo la vida de los pasajeros de un vuelo de Austral a denunciante por abuso sexual tiene referencias de sobra para lograr que Grecia pase de ser deudor a acreedor en cuestión de minutos. O tal vez puedan proponer a la muchacha en cuestión como medio de pago. ¿Cuánto cotiza el gramo de esta super vedette en el mercado oficial? ¿quién le deberá a quién después? No sé, son algunas opciones que se me ocurren, quizás alguna le parezca buena idea a Tsipras y hasta tal vez me nombre ministro de Economía.

Por supuesto que, si se va, la vamos a extrañar pero nos quedamos con su hermana melliza, Stefy. Aún así, ¿se imaginan cuál es la mejor parte? No vamos a tener que pagar ni un peso por costo de envío: está probado que en materia de manejar aviones en situaciones límite, Vicky la tiene más que clara.