Cultura

¡Hasta siempre, Robin!

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12/08/2014

¡Hasta siempre, Robin!

El carismático actor y comediante estadounidense Robin Williams, quien desde 1970 cautivó a varias generaciones con su particular e histriónico estilo y una completa capacidad actoral, nos dejó a los 63 años consternando a todo el que amó sus películas, a través de las que se ganó el cariño de millones de personas en todo el mundo. Una semblanza de su trabajo es el mejor modo de darle un humilde pero sentido homenaje.

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Una triste noticia me tomó por sorpresa. Un actorazo de aquellos, versátil y de una expresividad maravillosa y particular partió de este mundo para elevarse al firmamento como la estrella que verdaderamente era (y ES).  Sí, se fue Robin Williams. Podemos decir muchas cosas trilladas –y no por eso menos ciertas-: las grandes personalidades no mueren, siguen vivas en la memoria colectiva de toda la humanidad y que todo pasa y quedan los artistas como bien dice Enrique Pinti, en donde la muerte no puede contra esa inmortalidad innata que hace perdurar el talento de los genios. ¿O acaso están muertos Da Vinci, Miguel Ángel, Jim Morrison, Amy Winehouse y tantos otros? Si seguimos disfrutando de su arte a cada momento, de manera consciente e inconsciente.

Pero hay otra realidad, la más humana, la más visceral, que nos dice que ya no tendremos ese histrionismo y ese humor en más películas maravillosas como las que siempre nos regalaba para deleitarnos. Seguramente te emocionaste en Papá por Siempre con la “farsante” niñera británica, la señora Doubtfire; o con Andrew, el particular robot que llegó a ser humano en El Hombre Bicentenario. También te habrás divertido con FlubberJumanji, La Jaula de las Locas, Jack y otros tantos clásicos del cine que siguen generándonos emociones por más que los hayamos visto incontable cantidad de veces. Para los chicos será imborrable el recuerdo de haberlo visto como Peter Pan y Popeye, y en la serie Mork & Mindy que si bien fue uno de sus primeros trabajos como actor reconocido y fue hace bastantes años atrás, algunos pudimos disfrutarlo en las repeticiones que daban en el cable. Su aparición en la película Una noche en el museo y sus secuelas encarnando al muñeco de cera del Presidente Norteamericano Theodore Roosevelt que cobra vida por las noches o prestando su voz para Lovelace en la animada Happy Feet, son participaciones que también considero memorables.

Ganador de un Óscar y cinco Globos de Oro, fue conocido por su actuación en películas como "Jumanji", "Patch Adams" y "El hombre bicentenario", entre muchas otras. | Imagen: s240.photobucket.com

Un actor tan carismático y apegado al humor no se privó de hacer drama con innegable maestría, por ejemplo en Retratos de una obsesión con aquel patético y perturbado empleado de una casa de fotografía inventándose un lugar en una familia que revelaba las fotos en su local, en La sociedad de los poetas muertos dando vida a un particular y poco ortodoxo profesor que cautiva a su alumnado con su excéntrico y apasionante método pedagógico y didáctico, o en la emotiva Patch Adams encarnando al médico cuya historia de vida es un amor invencible por la medicina y el bienestar de sus pacientes sumado al placer de la risa y el convencimiento en el poder curativo de la misma. ¿Quién mejor para ponerse en la piel de Patch Adams que un as de la comedia que tantas sonrisas y lágrimas de emoción y felicidad nos arrancó en actuaciones inolvidables?

Un comentario aparte merece su participación en Más allá de los sueños, excéntrico y filosófico film con un mensaje espiritual y una fotografía fascinante que nos hace pensar en los difusos límites entre lo terrenal y el alma a través de la tragedia de un padre que pierde a sus dos hijos en un accidente y a su esposa, quien se suicida producto de la depresión que padece debido a esa fatalidad. Sin embargo, la vida (o la muerte) se encargará de reunirlos de una manera un tanto particular. Es pertinente destacar que en un momento del film el personaje de Williams (Chris Nielsen) llega al cielo y emprende la búsqueda de su mujer, complicada empresa ya que en el argumento -y para la religión en general- los suicidas están en el infierno. Llamativamente, el actor se provocó su propia muerte.

Este actor, nacido en Illinois (Estados Unidos) en 1951, padre de tres hijos y con una vida difícil a cuestas signada por una temprana adicción a las drogas y al alcohol, fue encontrado muerto el lunes 11 de agosto de 2014 en su casa de California a la edad de 63 años, demasiado pronto para una carrera que todavía tenía mucho para ofrecer. Sólo podemos decirle GRACIAS, desearle paz y el descanso eterno, y recordar todos aquellos momentos en los que nos hizo olvidar de nuestros problemas y pasar un grato momento. Como dicen siempre los actores, se fue de gira. ¡Hasta siempre, Robin!