Tecnología

Inadaptados virtuales

por Alan Laursen

06/04/2016

Las redes sociales tienen en su haber una serie de personajes con características y comportamientos comunes que no siempre son del todo comprensibles o agradables y que pueden llegar a despertar un gigante dormido si alguien es de poca paciencia.

Inadaptados virtuales

Las redes sociales se han convertido en parte de nuestras vidas y en la de muchas personas ocupan un lugar preponderante. Si bien la diversidad de redes tiene targets (públicos), objetivos y filosofías diferentes, en todas prima la idea del contacto con el otro, el armar y convivir en una red de individuos, el compartir contenidos, ideas, opiniones, aspectos de nuestra vida personal, entre otras cuestiones.

Con la popularidad de estas nuevas formas de comunicación masiva se ha creado un universo de personas y personajes y si bien cada uno mantiene una red con determinada cantidad de usuarios, hay comportamientos comunes que hacen que cada grupo en el que interaccionamos tenga ciertas similitudes. Incluso podemos interaccionar muchas veces con gente que no tenemos en nuestra lista de amigos/seguidores tan solo por comentar algo en algún otro perfil/página en común.

Facebook es la reina madre de las redes sociales y ha generado infinidad de “personajes” tipificables entre lo bizarro y lo exasperante. Uno de los miembros de esta fauna se destaca por comentar las publicaciones de otros usuarios -por ejemplo algún comentario en publicaciones de páginas de canales de noticias- pero tienen la particularidad de ser agresivos y de no saber interpretar. Podríamos bautizarlo como guerrillero distraído, aquel que comenta agrediendo por más que la idea que esté criticando sea exactamente igual a la suya. Tan solo tiene una seria incapacidad de interpretar lo que está leyendo a lo que se suma una necesidad de agredir y retrucar todo aquello que se opone a lo que opina o lo que cree que ha interpretado.

Otro personaje insufrible que nos muestra es el invasor. ¿Qué hace el invasor? Generalmente desconoce la netiquette (reglas de etiqueta de internet) y tiene el hábito de publicar en muros ajenos sus emprendimientos comerciales o si vende la heladera o el ciclomotor. Es algo que algunos desconocen como una ruptura de las reglas de etiqueta en las redes y que irrita a muchos. También podemos traer a colación la figura del militante 2.0, que abraza causas desde el sillón de su casa y suele en ocasiones militar en muros ajenos de forma agresiva y poco educada.

Los usuarios de Instagram no están ajenos al nacimiento de personajes con hábitos un tanto irritantes. Para los que somos usuarios fanáticos de esta red social nos irrita el usuario bot del cual no sabemos a ciencia cierta si es un robot o una persona real con comportamientos extraños. Por ejemplo, compartís la foto de repudio a un atentado y recibís un comentario tipo “Great pic!” (“¡Genial foto”!) o “Funny!” (“¡Qué divertido!”).  Es probable que detrás de esto exista un algoritmo automático y no una persona desubicada o insensible. De todos modos es bastante molesto.

Otro usuario irritante de Instagram es aquel que te comenta la foto o le pone un “Me gusta” o varios a fotografías de la galería y comienza a seguirte. Luego te das cuenta que ha sido una vil estrategia para que lo sigas. Sin embargo no contento con ello te da el “Unfollow” (Dejar de seguir). Desde mi humilde punto de vista me parece una forma soberbia de intentar sumar usuarios. Por ello recomiendo aplicaciones como CROWDFIRE, que te permiten saber quien ha dejado de seguirte en Instagram y también en Twitter. A todos ellos, al menos que haya algún interés de seguirlo, UN GRAN UNFOLLOW.

Con Twitter ocurre algo parecido que con Instagram, y a este le podemos sumar el famoso usuario “Huevito”, aquel sin foto de perfil y con pocas publicaciones, que ha sido creado con el fin de espiar (stalkear) a otros usuarios y agredir. La política hace proliferar la existencia de huevitos (según muchas investigaciones pagas) para elogiar a alguna figura y en muchas ocasiones para amenazar a sus detractores.

Afortunadamente, en gran parte de las redes podemos dejar de seguir y bloquear a otros usuarios. Son la forma más simbólica de “matar” a alguien pero con la indiferencia. Porque en la vida real podemos conocer y vincularnos con gente irritante, pero en las redes sociales el nivel de irritabilidad se potencia y de eso pocos hemos podido escapar en algún momento de nuestra vida virtual.

Quedan afuera de esta nota redes y plataformas como Google+, Snapchat, YouTube y otras tantas que tampoco escapan a la lógica del personaje particular y bizarro. ¿Conociste alguna vez a una persona que te caía bien hasta que la empezaste a tener de contacto en las redes sociales? Pues es el gran riesgo de las redes, que te exponen todo el tiempo a la opinión de otras personas. Y por supuesto nunca estás exento de tener (o ser) uno de esos personajes irritantes. ¡A cuidar nuestro comportamiento virtual!