Cultura

Javier Calamaro: “Me siento parte de un movimiento de tango contemporáneo”

por Marisol González Nazábal

01/12/2014

Este año lanzó "La vida es afano", un disco que destacó por su repertorio: un compendio de temas populares transformados en tangos. Aunque sabe que el 2x4 no es una buena inversión económicamente hablando asegura que sí lo es “emocionalmente hablando”. Temas como "Rata de dos Patas" de Paquita la del Barrio, "Pedro Navaja" de Rubén Blades y "Ruido" de Joaquín Sabina fueron transformados para convivir con versiones de "Yira, Yira", "La última curda" y "La vida es afano", este último compuesto por el propio Calamaro. El proceso de selección de los temas, el nombre del disco, la confluencia de estilos y las nuevas generaciones de tango, ejes de esta entrevista hecha con arena en la garganta.

Javier Calamaro: “Me siento parte de un movimiento de tango contemporáneo”

Contame sobre el proceso de selección y reversión de los temas, ¿fueron arduas estas tareas?

En realidad son temas que a mí me gustan desde siempre que se dejan versionar para el tango por una cuestión de armonía y de línea melódica, yo tenía muchas ganas de probar por ese lado, de innovar por ahí. Había escuchado algunas versiones de clásicos hechos rock argentino pero me parecía que eso no me alcanzaba. Quería cosas que realmente me sonaran a tango, sobre todo por la temática de la letra. Algo que es así de valor propio, al llevarlo al tango hay que pensárselo bien porque en el mismo disco puse algún tango mío y tangos que son muy importantes, un repertorio clásico. Para eso probé con varios y antes de grabar, de hacer demos, de ponerse a escribir arreglos o algo así que implicara más trabajo, yo ya sabía que iban a ser estos.

Depende puntualmente del caso de cada uno ya que todos tienen su propia historia. Para mí, Pedro Navaja tiene una letra que traída a la ciudad de Buenos Aires es súper tanguera. El tema de Sabina también me parecía por la letra, aunque nada que ver, si bien es otro estilo literario también me gustaba cómo iba a quedar. Y con el bolero de Paquita la del Barrio, Rata de dos patas,  bueno… muchos consideran que el bolero es un género menor en comparación con el tango entonces lógicamente es muy difícil hacer algunos tangos en bolero pero cualquier bolero se puede hacer en tango, realmente es muy fácil, casi automático, no implica nada de trabajo. En la de Sabina por ejemplo hubo que pensar un poco de dónde agarrarlo, qué estilo de tango le cabía, musicalmente hablando en cuanto al arreglo. Y con la de Pedro Navaja sabíamos que nos estábamos metiendo en un berenjenal.

Te arriesgaste…

Claro, pero valía le pena. Es un tema que me gusta desde chiquito y me parecía que eso llevado al tango iba a ser genial. A mí se me ocurrió hace años, en realidad, y lo llamé al autor, a Blades, y me dijo que él también lo estaba grabando, por eso no podía participar en mi versión, entonces decidí que mis versiones iban a ser solamente mías, sin participación de nadie. Después escuché la versión de Blades y dije “me gusta más la mía”.

¿Cuán emocionalmente comprometido crees que hay que estar para poder cantar tango?

En un 100%. Hay que estar muy puesto en eso que uno está cantando. Hay que sentirlo en el cuerpo, hay que vibrarlo y el diafragma tiene que apretar tanto casi que duela. Es muy emocional.

Hablame sobre la elección del nombre del disco y la decisión de dedicárselo a tu papá.

El nombre del disco obedece a la canción, que es el único tema que hicimos con (el co-productor) Leandro Chiappe. Es la frase de cabecera de un amigo mío, muy amigo, muy gracioso, muy tanguero y rockero y es como su forma de celebrar la vida. Cada vez que el tipo está contento, con amigos, en algún momento especial dice esa frase y yo de tanto escucharla a lo largo de los años la incorporé y de tanto incorporarla es como que en cierto sentido me la apropié, consideré que tenía valor literario para partir de ahí hacia un tango. El motivo es la celebración de la vida, lo que interpreto a partir de esa frase. Es algo que me parece muy original en el tango. Normalmente el tango cuando es chistoso sigue siendo sarcástico y punto, forma parte de la idiosincrasia. Esto no, esto es algo grande, actual, universal y luminoso. O sea, me parecía que si iba a meter ese, después no tenía necesidad de meter otro por ahora, porque me parece contundente.

Se lo dedico a mi papá porque él me mostró el tango y me hizo conocer a los tangueros. Le devuelvo la gentileza.

En otra oportunidad mencionaste que perdiste plata apostándole al tango años atrás, que te quedaste sin compañía discográfica ni bien dijiste que estabas grabando un disco de este género, ¿no te dio miedo volver a apostar por él luego de aquella experiencia?

Ahora ya lo tengo asumido a eso. Lo hice por el placer de hacerlo. No lo hice con ninguna expectativa ni siquiera de recuperar lo que iba a invertir en el disco. Lo hice a sabiendas, no es que me di cuenta después de que el tango era un mal negocio económicamente hablando. Pero es un gran negocio emocionalmente hablando.

¿Crees que a través de tus versiones habrá más gente que se acerque al tango?

Sí, y a través de lo que hace otra gente también. Yo me siento parte de un movimiento de tango contemporáneo que cuando le llega el momento, cuando tiene ganas, trabaja muy seriamente, tan seriamente que va a ser que el tango se mantenga vivo, cosa que parecía que no iba a ocurrir durante décadas, cuando yo era más chico.

A nivel show, ¿es una ventaja que los asistentes conozcan las canciones de antemano?

Siempre es una ventaja, en cualquier orden de la vida de los shows, hasta cuando la gente va al Teatro Colón a ver un concierto está bueno que conozcan el repertorio porque quiere decir que están disfrutándolo de otra manera y de todos modos es buenísimo que lo conozcan ahí, lo importante es que eso ocurra. Bajo qué circunstancia o en qué momento, no es tan importante.

El video de "La vida es afano" es novedoso por donde se lo mire: mezclaste a estrellas de la cultura con perros, ¿tenés una anécdota que puedas contarnos sobre el rodaje?

Primero lo que tengo para decir al respecto es que mi mujer, que fue la realizadora del video, tiene todo que ver con lo que se ve ahí. Partió de una idea de ella que se fue agrandando a partir de cosas que ocurrieron durante el rodaje. La participación de Darín y de Nacha, de Milo, Luis Luque y Fabio Alberti haciendo una acción de bien público, por decirlo de alguna manera, instando a la gente a que adopte perros callejeros, eso pasó casi espontáneamente cuando nos empezamos a cruzar con algunas personas durante el rodaje pero básicamente eso ocurrió porque Paola, mi mujer, es proteccionista. En casa tenemos cuatro perros adoptados, rescatados para decirlo con propiedad.

En una entrevista del 2006 dijiste: “Ahora hay un montón de elementos y cosas que pueden enriquecer el tango y que antes no existían”, ¿podes ampliar esta idea? ¿a cuáles te referías?

En primer lugar pienso que para justificar esa idea habría que ver retrospectivamente la historia del tango. A medida que se fueron incorporando elementos de la música popular o de cualquier estilo de música, a partir de que se fueron incorporando elementos a lo que fue en un principio el tango, ahí es cómo el tango fue evolucionando y enriqueciéndose hasta llegar a Piazzolla. Si desmenuzas a Piazzolla tenés por un lado a Troilo, por decirlo de alguna manera, tango clásico; y por otro lado a Chopin. Las armonías que usa Piazzolla y esas cadencias son muy propias de la música de Chopin. La formación clásica que tuvo Piazzolla en determinado momento le sirvió como para incorporar eso y fue un éxito. El resultado fue maravilloso. A partir de eso hay cosas que no se habían incorporado.

Meter la influencia del rock en cuanto al sonido, los arreglos, incluso hasta en la temática es algo que yo vengo haciendo desde el disco anterior. Pero son muchos los ejemplos, no quiere decir que yo esté inventando nada, sigo siendo parte de una camada sólo que lo que yo le incorporé al tango son elementos que para mí son bastante originales. Alguien ya había metidos cosas de folklore como hacer una milonga sureña con cadencia más tanguera o como meterle candombe al tango de este lado del Río de La Plata. Siempre fue una música que se fue nutriendo de los elementos que tenía al alcance de la mano.

Piazzolla tenía el conocimiento de Chopin, le metió esas cadencias y esas armonías, yo tengo el rock y le meto rock. En este disco se nota un poco más, se nota desde otro lado y como en el disco anterior lo que hice fue incorporarle rock alevosamente, digamos que acá en cierto sentido le incorporé cosas de la música del Caribe, porque Pedro Navaja es una salsa, un tema panameño, y versionar un tema de Sabina y que quede de esa manera para mí se nota la influencia ibérica. Pero básicamente lo que me dediqué a hacer desde el disco anterior fue incorporar la intención, la potencia y algunas otras cosas más, incluso ciertos detalles de la armonía de las líneas melódicas, escalas pentatónicas del rock. Y yo creo que la ideología también, porque La vida es afano podría haber sido un tema de cualquiera de mis otros discos.

¿Enfrentaste críticas por parte de algún tanguero acérrimo? ¿Contemplaste esa posibilidad antes de grabar el disco?

No, de ninguna manera. Yo empecé cantando tango con Mariano Mores y tuve muchas colaboraciones con tangueros clásicos: Marconi, la orquesta de Juan de Dios Filiberto quienes me volvieron a llamar este año, son gente muy seria. Aunque he estado con tipos del ala más dura del tango que se resisten a las nuevas generaciones del tango, no tuve críticas para nada.