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La angosta casa de Keret y la mínima vivienda de San Telmo

por Jorge Hugo Figueroa

28/02/2013

La primera, ubicada dentro del perímetro de lo que antiguamente fuera el gueto de Varsovia, está considerada como una de las más angostas del  mundo y la segunda se encuentra en el conocido barrio porteño.

La angosta casa de Keret y la mínima vivienda de San Telmo
Esquema de cómo funciona la casa de Keret: la escalera en la planta baja es rebatible, y se despliega solo cuando hace falta salir a la calle.

El 16 de octubre de 1940 la Alemania nazi crea oficialmente el nefasto gueto de Varsovia. 380.000 personas de religión judía (casi el 30% de la población de la ciudad) fueron conminadas a vivir allí. Luego serían trasladadas a campos de concentración de donde muy pocos regresarían. Aquellos que optaron por arriesgarse a permanecer en las casas lo hicieron ocultándose en pequeños cobertizos, detrás de falsas paredes, en carboneras huecas y en todo tipo de lugares sumamente reducidos. Con el paso del tiempo los nazis fueron capturándolos y fusilándolos allí mismo o llevándolos también a campos de concentración. Una de aquellas sobrevivientes fue la madre del escritor, guionista y directo de cine israelí Etgar Keret, quien adquiere una de las casas más angostas del mundo, diseñada y construida, justamente, dentro del perímetro de lo que antiguamente fuera el gueto de Varsovia.

En la imagen superior se puede observar claramente el “diseño en corte”, como le decíamos en épocas de facultad. Se trata de diseñar pensando la obra prioritariamente en vertical. El acceso a la casa de la imagen se realiza por una gran escalera de un solo tramo que, luego de puesta en posición horizontal, permite el acceso a la mínima zona de lectura (donde está el puf verde) y si estamos debajo a una amplia zona inferior que puede servir como almacén o depósito (porque como garage, naturalmente, es imposible. A lo sumo se podrían estacionar un par de motos o varias bicicletas).

La segunda circulación vertical con la que cuenta es una escalera fija que lleva directamente al nivel del escritorio y de la habitación. Es de destacar que la escalera más incómoda sea la que menos se utilizará en el día. También observamos que en la vida cotidiana armar la cama no será la tarea más sencilla así como alcanzar los libros y otros objetos que se ubiquen en la biblioteca que se encuentra en la cabecera de la cama.

Como no se dispone de aventanamientos tradicionales se arroja luz natural sobre toda la casa a través de un techo translúcido. En la siguiente imagen se aprecia la estructura que conformará la espalda de la casa y la que se utilizará para las paredes.

El arquitecto Jakub Szczesny explicando su obra (en la imagen inferior subiendo por la que será la escalera principal y en la inferior sobre uno de los bastidores laterales). Su propietario Etgar Keret ha explicado a la prensa que espera recibir en su hogar a todos aquellos escritores y demás artistas que quieran pasar a visitarlo.

Visitantes terminando de ascender por la escalera principal. Observen el resultado de emplacar los laterales. Para darles una idea, el resultado será similar a los tabiques realizados con placas de yeso.

Cocina en primer plano y baño detrás. Es de imaginar que las ventilaciones deberán funcionar a la perfección para evitar en lo posible olores indeseables.

Un poquito más cerca

Ya en Buenos Aires, más precisamente en San Telmo, nos encontramos con una casa de 2,50 metros de ancho. La propiedad, tan mínima como popular, tiene una historia casi mítica y otra un poco más creíble. La primera nos dice que luego de la abolición de la esclavitud en Argentina, se declara la llamada “libertad de vientres” por medio de la cual se establecía que los niños que esperaban las madres esclavas eran libres, que al nacer y crecer serían llamados “Libertos”. Dice el mito que uno de estos hijos de esclavos recibió por parte de los “amos” de sus padres esta casa (que en realidad formaba parte de una propiedad más grande). Dicen que esta era una costumbre habitual y que una vez muertos o mudados estos Libertos, los “amos” o sus familiares volvían a apropiarse de la vivienda obsequiada.

Revista Magna

Por otro lado, un colega ha realizado una investigación y ha constatado que se trata de una propiedad construida en un resquicio de terreno sin la finalidad otorgada por el mito. 

Afortunadamente los propietarios que ha tenido fueron personas que entendieron el valor de preservar obras que por alguna razón son un aporte importante a la riqueza cultural, al patrimonio arquitectónico. Hoy forma parte de casi todos los recorridos turísticos.

Como podemos observar esta vivienda no comparte en absoluto el estilo de las viviendas contiguas (la de la izquierda se podría ubicar dentro del denominado Art déco).

Cuando no podemos ampliar nuestros diseños en lo horizontal, hacerlo en vertical puede dar excelentes resultados. Si contas con un espacio “liliputiense” y ya te han dicho que allí no puede hacerse nada, no pierdas las esperanzas, sin dudar comunicate con tu arquitecto de confianza o solicitá el listado de arquitectos matriculados, ¡nos encantan los desafíos!