Sociedad

La conspiranofobia

por Ana Virginia Lona

21/09/2015

No es sano vivir paranoico pero tampoco lo es oponerse a cualquier argumento que cuestione el orden establecido porque nos parece ridículo o inverosímil.

La conspiranofobia

En los últimos años, gracias a internet, muchos temas poco o nada tratados en los medios de comunicación convencionales comenzaron a salir a la luz de la mano de blogueros o administradores de sitios web aficionados, profesionales de alguna disciplina o periodistas. Junto con ellos, se acrecentó el número de los seguidores pero también de los opositores a ciertas ideas o hechos que ponen en discusión el mundo tal como lo conocemos. Los que apoyan las teorías conspirativas son llamados por los que se oponen a ellos, de manera peyorativa, “conspiranoicos” ya que ven conspiraciones en cada situación de la vida social y política. Esta palabra surge de la unión de otras dos, conspiración y paranoia. Los conspiranoicos, por su parte, ven a los que no los apoyan como rebaño obediente y acrítico.

El proyecto MK-ULTRA, programa de control de la mente desarrollado por la CIA en la década de 1950, aparece en muchas teorías de conspiración, debido a su naturaleza y a la destrucción de la mayoría de los registros. | Imagen: memoirsfrommorocco.blogspot.com.arLa trampa de lo verosímil o inverosímil y del sentido común

Como con casi todos los extremos y excesos, hay que tener cuidado. No es sano vivir paranoico pero tampoco es sano oponerse a cualquier argumento que cuestione el orden establecido porque nos parece ridículo o inverosímil. No todas las ideas o hechos que se argumentan en alguna de las teorías conspirativas son falsos en su totalidad. Algunos hechos históricos reales y demostrados parecen inverosímiles y no por eso faltan a la verdad. Ejemplos de esto hay varios pero se puede mencionar un par como el Proyecto MK-ULTRAsubvencionado por la CIA, o los dobles de Stalin. La realidad es muy compleja y, en muchos casos, cuesta comprenderla porque pone en cuestión lo que hemos aprendido acerca de qué es el mundo y su funcionamiento.

La clave está en autoevaluarnos como actores sociales atravesados por discursos legitimados y legitimantes de otros discursos. Todos ellos, aún los que se contradicen entre sí, forman parte del universo de sentido de nuestra existencia tanto individual como colectiva. Tal como lo plantean varios pensadores, entre ellos Pierre Bourdieu2, quien investigó sobre cómo las instituciones reproducen un sistema social y cultural determinado, a la vez que lo legitima; y Cornelius Castoriadis quien, desde su perspectiva de la sociedad como creación que da sentido a la vida de las personas, tanto en su existencia psíquica como social, recurre a una interperlación para promover una actitud crítica hacia la realidad y tener más herramientas para pensar cambios en la sociedad3. Es decir, mientras más conscientes estemos de nuestra existencia en tanto sujetos4, más posibilidades tenemos de cambiar la realidad que vivimos.

Es muy común pensar que solo un grupo de gente seguidora de tal o cual partido o movimiento político, social o artístico es manipulado o engañado excepto nosotros. Sin embargo, todos lo somos porque todos hemos aprendido a ver el mundo de una determinada manera, describirlo con unas palabras y omitir otras, imaginar nuestro pasado o nuestro futuro desde determinados puntos de vistas, excluyendo y oponiéndonos a otros.

Lo que conocemos como “sentido común” no siempre fue igual a lo largo de la historia humana. En la Edad Media, por ejemplo, el sentido común aplicado a la política dictaba que la figura del rey no podía estar desligada del monoteísmo cristiano cuyo poder central descansaba en Roma: en calidad de representante de Dios, podía gobernar al pueblo. Actualmente, nuestro sentido común no está ligado, al menos de manera directa, con esas ideas. En este sentido, lo que llamamos sentido común no es más que una visión legitimada del mundo, en la cual definimos lo posible, lo imposible, lo verdadero, lo falso, lo decible o lo prohibido, lo que es y lo que no es5. Teniendo en cuenta esto, podemos dudar un poco de lo que nos parece verosímil como una de las formas para descartar lo real de lo falso.

La trampa del prejuicio sobre internet

En la blogósfera hay una gran cantidad de artículos calificados como conspiranoicos que pecan de ingenuos por la falta de información o de conocimiento sobre algún tema pero también los hay que no se cuestionan ni por un segundo si el conocimiento que tienen, legitimado por instituciones prestigiosas, es realmente un fragmento del discurso instituido como lo real del mundo.

Internet no sólo es un espacio para frikis. La ventaja que tiene la realidad virtual es que permite el acceso público al conocimiento, información y a otros discursos. También le facilita un espacio más igualitario a mucha gente con la necesidad de expresarse o de compartir sus conocimientos. No es fácil encontrar en los medios de comunicación convencionales un tiempo gratuito para hablar de alguna investigación acádemica independiente o sobre algún movimiento social alternativo. Casi siempre son espacios pagos y, si consiguen un par de minutos o una columna, los encargados de los medios deben evaluar el contenido, para que éste no contradiga los intereses de los grandes auspiciantes.

La realidad real…

Existe la creencia popular que casi todo lo que se habla en una teoría conspirativa nació con internet, sin embargo, podemos encontrar en textos que se remontan hasta varios siglos anteriores muchas de las ideas hoy consideradas fruto de la imaginación de muchos. No hay nada más alejado de la realidad que esa creencia. El argumento de la existencia de poder económico y político cuyos intereses abarcan cada vez más espacios de acción donde se ponen en juego, fue analizado y discutido por pensadores y políticos de todo el mundo desde hace siglos. La realidad política y económica, así como también del rol de los intelectuales, de cada sociedad siempre fue una preocupación para los mismos intelectuales, políticos y poder económico, por lo que se pueden encontrar textos críticos sobre esto, de manera gratuita y legal, en la red6.

La pereza del navegante

Ser un internauta en medio de tanta sobreinformación es bastante cansador y decepcionante. Es posible que pasen horas, días o meses hasta que sepamos encontrar espacios en los que haya personas comprometidas con los hechos reales, dispuestas a darlos a conocer y motivar a otros hacia una búsqueda del conocimiento. Si nos esforzamos un poco más y no perdemos la curiosidad, encontraremos investigadores, profesionales y aficionados, de diversas disciplinas y temáticas que se han animado a proponer otras lecturas distintas, producto de indagaciones serias, de lo que hemos aprendido. En algunas ocasiones esto tiene lugar en el ámbito académico pero a veces no es posible por la discrepancia de intereses entre este y el poder político y económico.

Ciertamente, la mayoría de las veces no tenemos tiempo para dedicarnos a rastrear en las aguas pobladas de internet información sobre algún tema pero vale la pena incorporar el hábito de leer otras interpretaciones del mundo, incluso si contradice en algo nuestro estilo de vida y nuestra visión del mundo.

La sobreidentificación de ciertos argumentos críticos que se le hace al poder con un grupo de blogueros adolescentes –y no tanto- nos lleva a negar gran parte de la realidad. No se trata de creer en todo lo que internet nos ofrece ciegamente. Al contrario, lo que hace falta es el ejercicio del autoconocimiento crítico, en tanto miembros de una sociedad que está sujeta a ciertos discursos y no a otros, a cierta forma de definir el mundo y a nosotros mismos. Evitemos caer en la trama de la conspiranofobia, ya que solo beneficia a los que se ven cuestionados por la crítica que se hace desde estos círculos.


  1. Proyecto MK Ultra, artículo de Wikipedia.
  2. Bourdieu, P. y Passeron, J.C. La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de la enseñanza. Segunda edición: 1996. Editorial Laia S.A. Distribuciones Fontamara, S. A.
  3. Anzaldúa Arce, R. E.; Ramírez Grajeda, B. Sujeto, autonomía y formación. TRAMAS 33, UAM-X. México, 2010. Pp. 113-130
  4. Ferrater Mora, J. Diccionario filosófico. Pp. 1799
  5. Albaitero, M. J. E. Cornelius Castoriadis: sus conceptos. pp. 39-47
  6. Análisis sobre la teoría general de las élites latinoamericanas de Estrada Álvarez, J. y Puello-Socarrás, J. F. Élites, intelectuales y tecnocracia. Calidoscopio contemporáneo y fenómeno latinoamericano actual. Colombia Internacional 62,jul - dic 2005, pp. 100 – 119.
  7. Biblioteca Ayacucho Digital