Politica

La democracia actual como preservadora de la oligarquía

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28/05/2013

La democracia actual como preservadora de la oligarquía

La autora nos presenta las ideas del profesor francés Étienne Chouard, quien analiza el sistema político actual, asegurando que lo que vivimos no es para nada una democracia, sino una oligarquía aristocrática.

Por Ana Virginia Lona | Bloguera, estudiante de Letras Modernas

Étienne Chouard, profesor de economía y de derecho, investigador y también bloguero, se hizo conocido en el 2005 al promover el “no” a la constitución europea. Pero su propuesta política, el “plan C”, como él mismo lo llama y que da nombre también a su sitio web oficial, no se agota en el “no” a la constitución europea sino que propone un retorno a su verdadera fuente: la democracia griega en la que los responsables políticos eran seleccionados por sorteo, éste entendido como el único mecanismo para una verdadera representatividad popular en contra del poder oligárquico.

La democracia actual es una dictadura

Sí, suena políticamente incorrecta la idea de que la democracia es una forma de dominación dictatorial por parte de la oligarquía para perdurar en el poder. Sin embargo, de acuerdo con los argumentos de este profesor y bloguero francés y la propia historia de la palabra que la Grecia antigua nos dejó, nosotros no vivimos en una democracia.

Para dar comienzo a un breve desarrollo de lo que expone Étienne Chouard, veremos que su propuesta implica releer y revisar aquello que los griegos antiguos proponían

Imagen: commons.wikimedia.org

como democracia y contraponerlo a lo que vivimos en los países considerados democráticos actualmente en todo el mundo. Encontraremos que hubo una resemantización de la palabra democracia que ha guardado simbólicamente la noción de la elección como motor de la representatividad del pueblo por un elegido. Pero de la que se nos ha sido ocultada una forma de gobierno que, en principio, se opone al espíritu verdaderamente democrático de la propuesta.

Étienne Chouard suele citar una frase de Alexis de Tocqueville que ilustra lo que se viene diciendo sobre la verdadera naturaleza de la democracia moderna occidental. Tocqueville dijo en el siglo XIX que no le temía al sufragio universal: La gente votará como se le diga. Teniendo esto en cuenta, creo que tenemos suficientes motivos para dudar de ciertas ideas sacralizadas en torno a lo que conocemos como democracia.

Le Tirage au sort comme bombe politiquement durable contre l’oligarchie

“La designación por sorteo como bomba políticamente duradera contra la oligarquía” es la propuesta de Chouard para terminar con el engaño de las elecciones democráticas. En su conferencia dictada en Marsella, Francia, en abril del 2011, expone el problema central de nuestro fracaso como sociedad democrática, que él llama “impotencia política”, la cual radica en la manipulación y resemantización de la palabra democracia. Para Chouard, lo que vivimos hoy en la mayor parte del planeta es una oligarquía aristocrática. Esta idea suele asustarnos mucho, principalmente porque las propuestas sobre alternativas a lo que llamamos democracia en la actualidad no han podido responder a nuestras necesidades e inquietudes. Hemos sido formados para pensar que la democracia actual es la única forma de convivencia social y que sólo debemos centrarnos en elegir mejores gobernantes que terminen con tanta injusticia social y respondan a casi todos los requerimientos de los variadísimos actores sociales de una sociedad.

Chouard explica rápidamente que la ineficacia de la mal llamada democracia actual no proviene de nuestras malas elecciones de tal o cual candidato, ni de la corrupción de uno u otro sino del mismo sistema basado en la elección de un número reducido de candidatos que mantiene las estructuras oligárquicas intocables.

“L’élection est aristocratique, par définition : on élit le meilleur, le meilleur = aristos.” Étienne Chouard

La elección es aristocrática por definición: Elegimos el mejor, el mejor = aristos.

Es la propia oligarquía la que propone los candidatos. Nosotros debemos “elegir” uno de ellos bajo el engaño de un cambio radical de las estructuras que sustentan el poder de la misma oligarquía. La candidatura de los “mejores” implica una aristocracia y esto, como lo plantea el profesor francés, “desemboca siempre en una oligarquía”, ya que esta implica el poder en manos de unos pocos actores sociales. Es decir que la democracia actual es la preservación y producción de sistemas de representación oligárquicos.

El mismo mecanismo de elección en el que reposa el sistema, en el que debemos elegir al mejor candidato entre otros, no depende de los “vicios” o grado de corrupción de los mandatarios. Chouard explica que si no cambiamos las instituciones, cualquier actor social que ocupe el lugar de supuesta representación del pueblo, seguirá alimentando el sistema de producción y preservación de la oligarquía.

Poner el foco en las instituciones

Étienne Chouard sitúa la creación del sistema conocido actualmente como democracia a finales del siglo XVIII, primero en Gran Bretaña, luego extendido al resto de los países europeos. Las instituciones creadas en ese periodo fueron llamadas democráticas desde el comienzo pero a sabiendas de que no lo eran. Pero no por un error de designación, ni tampoco ignorancia o mala interpretación de la cultura helénica. Los creadores de las nuevas instituciones conocían muy bien el funcionamiento de las verdaderas instituciones democráticas de la antigua Grecia. Para ellos el pueblo era (es) incapaz de llevar a sus espaldas el gobierno de sí mismo. Incluso, para los pensadores de finales del siglo XVIII, la democracia era mala palabra.

Sin embargo, a lo largo de la historia, el sentido originario de la palabra democracia ha sufrido un cambio que al mismo tiempo fue imponiéndose como descripción de un sistema que no era democrático – en el sentido originario de la palabra-  y que también ocultaba determinados aspectos particulares del sistema ateniense.

Este proceso fue legitimado por filósofos, funcionarios y pensadores para poder implementar un tipo de representación política que responda a los intereses de una oligarquía al mismo tiempo que se la asoció a un tipo de representación totalmente antidemocrática. Este proceso de legitimación, que al principio comenzó en el marco de las nacientes instituciones democráticas de la época con el surgimiento de los medios de comunicación, operó también con esta herramienta masiva de comunicación.

Chouard explica que hay algunos puntos en común con la verdadera democracia pero que contemplan ciertos aspectos de significación muy diferentes entre sí. Uno de ellos es la noción de igualdad. El profesor explica que la elección por sorteo implica una real y concreta igualdad ateniense que difiere con la mal llamada igualdad democrática actual, que es meramente formal. Este aspecto diferencial es evidente cuando vemos que un ama de casa o un trabajador fabril tienen muchísimas dificultades para presentarse como candidatos a cualquier puesto electivo, mientras que un abogado o un empresario con muchos contactos importantes en el mundo de los negocios y de la política, tienen prácticamente allanado el camino.

Lo notable es que a pesar de que nosotros podemos ver estas relaciones corrompidas sin engaños, seguimos creyendo que este sistema es una verdadera democracia, una verdadera representatividad del pueblo por el pueblo. Pero es un engaño.

En la democracia de la actualidad, el candidato es totalmente dependiente del grupo económico. Los ricos son los que sostienen una campaña, antes, durante y hasta después de la votación. Imagen: clarin.com La verdadera democracia ateniense propuesta en el siglo XXI

Pero, ¿en qué consiste esta elección por sorteo que Chouard propone como herramienta de poder del pueblo?

Los mecanismos de este tipo de elección resguardan la libertad de expresión, de participación política real y concreta de los ciudadanos, impidiendo al mismo tiempo que se genere una élite política corrupta.

Suena muy idealista para el ciudadano actual, que ya ha naturalizado la corrupción en la vida política. Pero este sistema político ateniense ha sido efectivo en la concreción de los objetivos que se proponían cumplir y fue valorado por pensadores hasta el siglo XVIII cuando comenzaron a gestarse las nuevas instituciones modernas, las cuales adoptaron la palabra “democracia” para describirlas. Debemos tener en cuenta que la mirada que el ateniense tenía sobre la relación entre los individuos y el poder es más realista que la que presenta el sistema democrático actual. Para los atenienses, las personas, independientemente de su nivel social, son potenciales corruptos en puestos de poder. Actualmente, los candidatos se presentan como individuos sin mácula, quienes permanecerán así durante su mandato.

Sistema de control múltiple

En principio la elección por sorteo es un mecanismo múltiple de asambleas e instituciones que juntas controlan varios aspectos de la actuación pública del o de los representantes a fines de asegurar una elección y supervisar que durante el mandato del elegido, éste responda a las necesidades de la ciudadanía. Este sistema de control también era llevado a cabo un tiempo después de finalizado su mandato. Esto se debía a que los atenienses preveían posibles errores de estos mecanismos durante el mandato del elegido.

Voluntariado, amateurismo, libertad de expresión

La particularidad se centra en que los que participan son voluntarios y los que realizan la tarea de supervisar la elección y la práctica política de los mismos son grupos, no individuos. Esta participación voluntaria, a su vez, estaba basada en el derecho universal de que todo ateniense tenía derecho a ser escuchado en una asamblea popular y pública, la isegoría. De esto se desprende la idea de que todos los ciudadanos son “centinelas” – en palabras de Chouard – de la democracia. En este sentido, Chouard observa que esa isegoría se puede ver en internet actualmente.

Entre otras particularidades, Chouard menciona que los atenienses estaban armados. Punto polémico en este momento, teniendo en cuenta la política de desarme de los ciudadanos en Estados Unidos. Sin embargo, el profesor francés, citando a Robespierre, hace hincapié en la idea de que el desarme de la ciudadanía es uno de los caminos hacia la tiranía, ya que crea una comunidad debilitada. Sin embargo, inmediatamente, Chouard nos recuerda que los suizos también están armados en la actualidad. Este punto muy sensible puede ser rápidamente resuelto y estar fuera de la polémica utilizando los mecanismos de control de la ciudadanía, los centinelas de la democracia, mediante las instituciones democráticas helénicas. No es el mero hecho de poseer un arma lo que lleva a una sociedad a la violencia y al descontrol social.

Siguiendo la explicación de Chouard sobre la política ateniense, éste enfatiza la idea de que esta participación política de los ciudadanos debe tener como característica el “amateurismo” y la rotación de los cargos de corta duración y no renovables, es decir, que no haya una profesionalización de la participación política. Esto evita que cualquier ciudadano se perpetúe en el poder, controlando sus acciones políticas. No sería posible, en este sentido, una personalización del poder político.

Poder político y poder económico

Es importante tener en cuenta que la democracia ateniense estaba pensada para asegurar la igualdad política de los ciudadanos. Por esta razón, los mecanismos de control y de elección por sorteo exigían una independencia del poder político del poder económico. Todos sabemos que en la democracia actual este aspecto es impensable, ya que es harto conocido que los candidatos reciben su apoyo económico de corporaciones y grandes entidades financieras y bancarias.

Como los atenienses eran realistas, tal como lo expresa Chouard, a los ciudadanos que tenían un gran poder adquisitivo no les estaba permitido participar en la misma ya que, debemos recordar, este sistema político preveía la corruptibilidad de todas las personas. Aunque este impedimento a estos ciudadanos podría ser suficiente para evitar la corrupción, los atenienses sabían que cualquier persona en un puesto de poder es potencialmente corrupto. Por esta razón la democracia helénica ideó y puso en funcionamiento los mecanismos de control durante y después del mandato del elegido.

“La colonización de la política por la economía es la elección”

Por el contrario, en la democracia de la actualidad, el candidato es totalmente dependiente del grupo económico. Los ricos son los que sostienen una campaña, antes, durante y hasta después de la votación. El candidato o ya recientemente electo funcionario “público” comienza su carrera política en deuda con ellos. Es una cuestión que nadie niega pero ¿cuántos de nosotros criticamos este punto realmente? Evidentemente hemos naturalizado esta forma de operar de la política, casi sin quererlo. En este sentido, todas las estructuras estatales servirán para “pagar” esa deuda que el funcionario contrajo con la oligarquía. De esta manera, leyes, normas, costumbres, cultura, salud, en fin, toda la sociedad, está regulada por la presión del grupo económico.

“El talón de Aquiles de los ricos”

Lo que sostiene el poder de los ricos, como lo explica Chouard, es la creencia de que la voluntad colectiva expresada a través del voto a un ciudadano propuesto junto a otros elegidos como los más aptos para el puesto, es la mejor manera de combatir la desigualdad social, económica y política de una sociedad. Sin embargo, excesiva confianza en los candidatos propuestos por el grupo económico supone también el punto débil de este sistema de representatividad del pueblo. El talón de Aquiles, citando a Chouard, es la elección por azar. Es decir que, si se implementa el azar como mecanismo de elección, se termina con la oligarquía.

“L'élection, idéalisme supposant la confiance (avant d'abandonner l'idée de gouverner) —vs— le tirage au sort, réalisme supposant la défiance (avant de s'organiser pour gouverner)”

 “La elección, idealismo que supone la confianza (antes de abandonar la idea de gobernar) - vs. - La elección por sorteo, realismo que supone la desconfianza (antes de organizarse para gobernar).”

Idealismo vs. Realismo

El punto central reside en que la elección supone una confianza – casi ciega – en el candidato. En este sentido, la noción de elección democrática actual, es idealista. Es imposible sostener esta confianza en el tiempo, sin importar las circunstancias futuras en las que se verá involucrado. En cambio, la elección por sorteo supone la desconfianza en el candidato, por ello toma recaudos que devienen mecanismos políticos para asegurarse de que el elegido no sea corrompido. Esta es una visión más realista de la participación política en la que se adquiere un puesto de poder.

La propuesta, en fin. Ahora, a pensarlo y a debatirlo

Chouard abrió el debate, este artículo sólo es una muy breve presentación de su propuesta para lo cual deberemos, como ciudadanos responsables, sentir esa chispa de curiosidad y animarnos a participar, debatir y aportar nuevas ideas. En definitiva, el espíritu de la democracia es precisamente ese.

Hemos perdido la capacidad de participar activamente en la vida política. Hemos caído en el engaño de que para hacerlo hay que formar parte de partidos políticos, ir siempre a las marchas y votar… sobre todo votar. Sin embargo, la participación política es mucho más que esto, los grupos de poder económico se han colado en espacios que eran públicos y nos devuelven proyectada una falsa imagen de que continúan siéndolo, sin embargo son escenarios privados.

Para más información sobre la elección por sorteo pueden visitar estas páginas en español. A medida que se va compartiendo en todo el mundo esta propuesta, se van traduciendo más páginas y videos del francés al español.

Recomendados:

Le Message – Versión en español Sitio oficial de Étienne Chouard Es muy útil también ver los videos de las conferencias y las entrevistas de Chouard para comprender mejor su propuesta, como el que se encuentra al principio del artículo También pueden ver la propuesta de los ciudadanos movilizados en España quienes formaron el Partido Azar