Turismo

La increíble belleza de Bocas del Toro

por Julieta Mazzeo

06/10/2014

Un archipiélago lleno de color, selva y las mejores playas te espera en el noreste de Panamá y muy cerca de Costa Rica para disfrutar de unas merecidas vacaciones en Centroamérica. Acá te contamos dónde hospedarte para que tu experiencia sea única e inolvidable.

La increíble belleza de Bocas del Toro

En el artículo anterior de Magna sobre Costa Rica sugerimos la opción de continuar el recorrido hacia Bocas del Toro, en Panamá. Dijimos que era cerca y de fácil acceso desde Puerto Viejo. Es todo cierto. ¿Qué alma viajera no desea atravesar distintas fronteras, pisar nuevas naciones, acumular más sellitos en el pasaporte y poder decir “hasta ahí también llegué”? Sí, todo viajero añora lo mismo. A esto se debe el éxodo de mochileros que migran hacia Bocas del Toro una vez conocida la ciudad costarricense. Aunque todos vuelven, ya que Puerto Viejo es algo difícil de abandonar.

Al hacer la transición de culturas por tierra -en este caso por la frontera de Sixaola- podemos apreciar los grandes cultivos de banano a ambos costados de la ruta, la producción número uno de Panamá. Estas son las dos grandes industrias del país: la bananera y la turística. Y ahí estamos: vemos la gente pasar, niños yendo al colegio; vemos la otra parte del Caribe: la que no tiene playa, trabaja duro y vive humildemente, mientras todos los demás estamos en plan de disfrutar y pasar las vacaciones de nuestras vidas. Ser testigo de otras realidades también es parte del viaje. Y la verdad es que no se puede hacer la vista gorda cuando lo que hay para ver llama mucho la atención. Estamos reportando todo. Lo lindo, lo feo y lo más o menos, también.

Imágenes dignas de una postal son las de Red Frog Beach, una de las mejores playas de Bocas del Toro. | Imagen: Julieta Mazzeo Imágenes dignas de una postal son las de Red Frog Beach, una de las mejores playas de Bocas del Toro. | Imagen: Julieta Mazzeo

El transfer nos deja en la ciudad de Almirante -una de las localidades de la provincia de Bocas del Toro-. Desde allí salen lanchas/taxi a cada rato hasta la ciudad de Bocas -en Isla Colón- el principal destino del archipiélago. El viaje dura media hora. Ese tiempo fue suficiente para que el hombre pudiese preparar una escenografía diferente para los turistas. Poco a poco, las aguas se hacen más claras hasta ser transparentes, el horizonte se vuelve más amplio y, como en un chic chac, de repente vemos construcciones de diferentes colores que llegan hasta la costa, cada una con su propio muelle. El sol brilla más alegre y la pobreza queda muy atrás, casi en el olvido. Aunque está ahí y todos lo sabemos.

Ahora sí, bienvenidos a Bocas del Toro. Bienvenidos a este archipiélago conformado por nueve islas, 50 cayos y 200 islotes. La belleza es increíble. Y cuando nos bajamos de la lancha y empezamos a caminar por la isla, empezamos a percibir que allí conviven diferentes culturas: el pueblo originario de los indígenas Ngobe en plena armonía con los morenos, afro-antillanos y extranjeros que habitan la región. Esta amalgama es producto de la colonización y de las posteriores migraciones desde otros sitios caribeños.

Fachadas de Isla Colón, la principal isla del Archipiélago. Todas las construcciones llegan al mar, tienen muelle y terraza propia. | Imagen: Julieta Mazzeo Fachadas de Isla Colón, la principal isla del Archipiélago. Todas las construcciones llegan al mar, tienen muelle y terraza propia. | Imagen: Julieta Mazzeo

La ciudad de Bocas tiene una gran oferta hotelera y turística. Muchos eligen hacer base en esta isla y desde allí ir conociendo las demás. Otros, hospedarse en alguna otra, privilegiando el placer de dormir, amanecer y permanecer en un mismo y hermoso lugar. También, sacrificando la posibilidad de conocer en profundidad el resto del archipiélago, diferentes playas y ciudades. La realidad es que cuando no hay muchos días, hay que ser selectivo. Si pudiera recomendar una cantidad de días para conocer todo el archipiélago, sería un mínimo de una semana.

La Isla Bastimentos es la segunda en importancia y tamaño. Nosotros elegimos quedarnos ahí, y no solamente por su famosa belleza sino también porque íbamos en busca de un lugar especial que me gustaría poder compartir en esta nota. Porque el mundo ya está lleno de lugares lindos y pintorescos, hoteles más caros, más baratos, playas más exclusivas y playas más populosas. Pero lugares como este hay muy pocos. Se trata de un eco-lodge en la selva y a muy pocos metros de la playa Red Frog Beach, conocida por la presencia de extrañas ranitas de color rojo.

Durmiendo en la selva: cada tienda del eco-lodge tiene su ducha para enjuagarse la arena y todos los días se les deja a los huéspedes una jarra de agua para que se laven la cara. | Imagen: Julieta Mazzeo Durmiendo en la selva: cada tienda del eco-lodge tiene su ducha para enjuagarse la arena y todos los días se les deja a los huéspedes una jarra de agua para que se laven la cara. | Imagen: Julieta Mazzeo

Casi por casualidad nos enteramos de la existencia de este lugar, este eco-lodge, como ya expresé anteriormente, conformado por un conjunto de tiendas a los pies de la selva y a muy pocos metros de la playa. Las hay privadas con cama matrimonial y también comunitarias con cuatro camas individuales. La filosofía del lugar es proteger la ecología, ahorrando la electricidad y cuidando el agua, siendo toda producto de la recolección de la lluvia. Tampoco tiene wifi ni otros servicios que se le parezcan. La intención de hospedarse en un lugar como este es la de desconectarse del resto del planeta para conectarse únicamente con la naturaleza, su tierra, sus sonidos, sus texturas y sus recursos. Estando allí se aprecia cada gota de lluvia que cae, porque después va a servir para darnos un refrescante baño o, simplemente, para lavarnos la cara por la mañana. En Bocas del Toro llueve un poquito todos los días, por lo que no se sufre la escasez de agua.

El complejo cuenta con un bar que está abierto todo el día en el que sirven comidas a toda hora, se organizan actividades y se dan clases de yoga. La mayoría de los que allí trabajan son voluntarios que cambian sus servicios por comida y hospedaje. Esto quiere decir que el ambiente es muy cosmopolita ya que hay voluntarios de todas partes del mundo, y todos hablan más de un idioma.

En Isla Bastimentos hay un club náutico al que llegan veleros y yates de todas partes del mundo. | Imagen: Julieta Mazzeo En Isla Bastimentos hay un club náutico al que llegan veleros y yates de todas partes del mundo. | Imagen: Julieta Mazzeo[/caption]

Si tu deseo es pasar unas vacaciones en plena naturaleza, donde cada noche te quedes dormido escuchando el rugido de las olas y a las gotitas de lluvia rodar por la tienda, es posible. Despertarse muy cerquita del mar; desayunar, almorzar y cenar en un ambiente ameno donde nadie esté pendiente de los celulares y sí de las conversaciones, también. Si querés lograrlo y conocer gente de todas parte del mundo (y hasta quizás postularte como voluntario para tener otro tipo de experiencia), estar completamente relajado y en total sintonía con el ambiente, entonces, es aquí para donde tenés que corregir el rumbo.

Te dejamos el sitio oficial para que encuentres más información: palmartentlodge.com. Dado que por la exclusividad del lugar no hay muchas tiendas te recomendamos que hagas tu reserva con bastante anticipación.