Sociedad

La increíble historia del Papa que no era hombre

por Revista Magna

26/03/2013

A propósito de la llegada de Bergoglio al Vaticano, te presentamos una anécdota única y un procedimiento poco ortodoxo que los eclesiásticos usaban en la antigüedad para comprobar la masculinidad del Sumo Pontífice.

La increíble historia del Papa que no era hombre
Una prueba que en la actualidad haria sonrojar a más de uno. Ilustración: Max para cultura.elpais.com[/caption]

Inevitable es, por estos días, escuchar hablar del Papa Francisco. La reciente asunción de Jorge Bergoglio como máxima autoridad de la iglesia católica y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano está en boca de todos y su ubicuidad hace que hoy reflotemos esta historia curiosa de una antecesora del Pontífice.

Cuenta la leyenda que una mujer llamada Juana que llegó a este mundo allá por el 822 en Ingelheim am Rhein (Alemania) fue educada en un ambiente muy religioso. Hija de un monje, pudo estudiar, cosa que por aquel entonces le estaba prohibida a las mujeres.

Prueba de la masculinidad del Papa Inocencio X al asumir su pontificado. Imagen: vaticanhistory.deEscudada bajo el nombre de Johannes Anglicus (Juan el Inglés), Juana continuó su educación como copista en la carrera eclesiástica. Según el cronista del siglo XIII Martín el Polaco, la joven se arriesgó a mentir sobre su sexo para seguir a un estudiante que era su amante (lo que prueba que las malas lenguas y los sacrificios por amor no son un invento de este siglo). Siguiendo con su plan e identidad ocultos, logró viajar para acceder a otros monasterios y se codeó con grandes personajes de la época como emperatrices, rabinos y reyes.

En el año 848, nuestra heroína consiguió un trabajo como docente en Roma. Siempre como Johannes y gracias a su reputación de “erudito”, se convirtió en secretaria de asuntos internacionales del papa León IV. Tras la muerte de este último, fue electa sucesora y así nació Benedicto III. Pero su condición de mujer pronto daría signos imposibles de ocultar: quedó embarazada del embajador Lamberto de Sajonia y en medio de una procesión, las contracciones del parto no se hicieron esperar y tuvo a su hijo frente a los ojos de un gran público, el mismo que la vería morir. Una de las versiones sostiene que murió lapidada al ser descubierta, otra indica que falleció a consecuencia del parto.

La “sedia stercoraria” que se conserva en el Museo Vaticano. Imagen: calamardo.blogia.comLas intrigas que instauró la osada Juana en el ámbito eclesiástico obligaron a sus responsables a tomar cartas en el asunto. Aunque no fueron sólo cartas lo que tomaron: a partir de ese momento, un miembro de la institución se encargaba de examinar manualmente si el nuevo candidato a Pontífice pertenecía realmente al sexo masculino. ¿Cómo? Mediante una silla perforada llamada “sedia stercoraria”,  a través de la cual palpaba los testículos y en caso de que todo estuviera donde tenía que estar, debía exclamar “Duos habet et bene pendentes”, expresión en latín que significa “Tiene dos y cuelgan bien”. Una vez enunciada la frase, los asistentes a la ceremonia responderían "Deo Gratias", o sea, “Gracias a Dios”. Esta costumbre habría sido abolida por el Papa Adriano VI en el siglo XVI.

Aunque muchos pongan en duda la veracidad de esta historia o de los detalles de la misma, lo cierto es que todavía se conservan las ilustraciones de Lawrence Banka que muestran la prueba de masculinidad de Inocencio X, Papa entre 1644 y 1655 y en el Museo Vaticano aun puede verse una “sedia stercoraria”, expuesta a los visitantes.

¿Qué opinas de la historia y de este procedimiento? ¿Aceptarías que en vez de Papa hubiera una Papisa?

FUENTES: la voce di tutti.itec.aciprensa.comar.noticias.yahoo.comwikipedia.org