Sexo

¿La mujer de tu vida?

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28/02/2013

¿La mujer de tu vida?
A través del discurso de algunos hombres sobre lo difícil que les resulta encontrar pareja se lee un punto en común: cómo se juega la idealización en el establecimiento de un vínculo amoroso. Por Sol Chipian | Lic. en Psicología UBA | schipian@revistamagna.com.ar Menor no fue mi sorpresa cuando saliendo de mi departamento me encontré prestándole la oreja al encargado de mi edificio, quien comentaba acerca de la dificultad de encontrar pareja.  Lo llamativo es que la charla sobre ese tema no fue la primera del día e incluso en la misma semana ya había sido motivo de conversación. Más sorprendente aun fue que el planteo provenía del sexo opuesto. Como mujer escucho con más frecuencia este planteo de personas de mi mismo género, por eso me puedo poner en sus zapatos como  interlocutora, protagonista u oyente. mujer Algunas de las frases más comunes de escuchar son las siguientes:  “Me busco a la mina más linda pero después empiezo a verle todos los defectos y la termino dejando o me deja ella a mi porque no le doy más bola”, “Tengo ganas de estar en serio con alguien, ya tengo casi 40, estoy saliendo con una chica que me gusta pero tiene 28,  eso no me cierra, preferiría encontrar a alguien de mi edad para compartir las mismas cosas”. ¿Por qué EL IDEAL retumba como timbales en estos fragmentos de relatos si en realidad no existe? Según Sigmund Freud la idealización es un mecanismo de defensa que tiende a provocar una distorsión de la realidad, el objeto que está envuelto en este proceso esta engrandecido y realzado psíquicamente. Pero, ¿qué ocurre con los hombres que encuentran difícil “engancharse” con una mujer porque “no es el amor de su vida” o con los que se enamoran perdidamente pero de manera fugaz porque nuevamente aparece la idea de “no era la mujer para mí”? Si ahondamos en el tema, veremos que al enunciar la frase “la mujer de mi vida” se está sentenciando a que sea sólo UNA. Si hemos estado en otra relación, ¿habrá sido esa otra La mujer? Cuando empecemos una nueva relación, ¿será esta La mujer? Resulta bastante angustiante pensarlo de ese modo, condicionarnos a que ÉSTA sea la que debe funcionar, porque  ES la mujer de mi vida, es decir que si no es esa no puede ser otra. Si realmente lo pensáramos de esta manera y actuáramos en consecuencia, nos toparíamos una y otra vez con la que pensamos que puede ser la mujer de nuestras vidas. Quizás se deba a que los sueños son sólo eso, sueños. Porque la mujer con la que soñamos permanece dentro de nuestras fantasías a la que le agregamos y le quitamos ingredientes  a nuestro antojo. Entonces ¿qué pasa cuando nos encontramos con una mujer en la realidad, que es donde vivimos todos nosotros, una mujer que a veces es generosa, maravillosa y admirable y a veces no? Y esa es la que pierde, porque no hay mujer que pueda vencer a la que idealizamos. De esta manera no es posible establecer relaciones reales si no sólo idealizadas. ¿Por qué no pensar que el ideal no existe, que únicamente es el disparador que nos permite empezar cualquier cosa que nos propongamos? Quizás sea como dice el cineasta español Fernando Trueba: “El ideal sólo es la chispa que enciende la cerilla, la realidad y lo concreto es lo que importa”.