Sociedad

La proxémica o el arte de estar a la distancia correcta

por María Soledad Chiramberro

28/02/2013

Todos alguna vez nos hemos sentido incómodos ante la extrema cercanía de una persona desconocida o pensamos que alguien estaba enojado por la distancia que nos guardaba. ¿A qué se debe esto? ¿Qué cuestiones se ponen en juego? ¿Cuál es la distancia correcta?

La proxémica o el arte de estar a la distancia correcta
Imagen: blogsk8.wordpress.com

La proxémica estudia el uso y la percepción del espacio social y personal. Numerosas investigaciones dan cuenta de cómo la gente usa y responde a las relaciones espaciales en el establecimiento de grupos formales o informales. Estas cuestiones se encuentran estrechamente vinculadas con el liderazgo, el flujo de comunicación y la tarea manual. En este sentido, disciplinas como la comunicación deberían tenerla muy en cuenta.

El término "proxémica" fue acuñado en 1963 por el antropólogo estadounidense Edward T. Hall. En sus investigaciones, habló de que todo organismo tiene un límite detectable. De esta manera consideraba que entre un individuo y otro debe haber un espacio determinado dependiendo de las circunstancias y el entorno.

Breve referencia al autor

Hall nació en Estados Unidos en 1914. Desde 1936 realizó trabajos relacionados con la antropología y la investigación intercultural. Fue el primero en identificar el concepto de proxémica, o espacios interpersonales. En su libro, "The Hidden Dimension" (La Dimensión Oculta), describió las dimensiones subjetivas que rodean a alguien y las distancias físicas que uno trata de mantener con otras personas de acuerdo a determinadas reglas culturales. Según el propio Hall: “Hoy en día, cuando todos estamos abrumados con los datos de muchas fuentes, es fácil entender por qué las personas sienten que están perdiendo el contacto, incluso en su propio campo. A pesar de la televisión, o posiblemente a causa de ello, las personas sienten una pérdida de relación con el mundo en general… La dimensión oculta intenta proporcionar un marco de organización para el espacio como un sistema de comunicación, y para los aspectos espaciales de la arquitectura y la planificación de la ciudad”. [1]

La bibliografía que ofrece el autor sobre la proxémica es muy vasta. En "The Silent Language" (El Lenguaje Silencioso) -obra con la que introduce el término-, Hall desarrolla el término de policromía con el que describe la habilidad de atender múltiples eventos simultáneamente, en contraposición a los individuos y culturas "monicronos" que tienden a manejar eventos secuencialmente. Otra gran obra es "Beyond Culture" (Más Allá De La Cultura), libro en el que Hall desarrolló su modelo contextual para explicar cómo afecta el contexto, la administración del tiempo y el espacio en la comunicación intercultural, es decir, en la comunicación entre culturas. Al respecto el autor dirá: “La humanidad ahora debe emprender el difícil viaje más allá de la cultura, para el descubrimiento de una identidad perdida y una sensación de perspectiva”. [2] Edward T. Hall muere en 2009, dejando una serie de obras importantísimas para las Ciencias Sociales.

Las cuatro formas de distancia de la proxémica

Tomando como referencia el modelo estadounidense, estas son:

Distancia pública: Es la que se suele utilizar en los lugares públicos, donde hay personas desconocidas. Generalmente es de 3,60 m en adelante y es la que se utiliza, por ejemplo, en las conferencias.

Distancia social: Es la que usamos para interactuar con las personas en nuestra vida cotidiana, personas a las que no nos une una relación amistosa como puede ser un albañil o un médico. Es de aproximadamente 1,20 m.

Distancia personal: La que se usa en relaciones cercanas, como por ejemplo, entre familiares y amigos. Puede ser de 45 cm.

Distancia íntima: Es la más cercana y limitada a personas con las que se tiene algún vínculo íntimo, como por ejemplo la pareja. Puede ser de 45 cm a 0 (espacio nulo). De 15 cm a 0 se considera zona sub-íntima.

Las diferentes culturas mantienen distintos estándares de espacio interpersonal. Por ejemplo, para las culturas latinas las distancias relativas son más pequeñas y la gente tiende a estar más cómoda cerca de los demás, es decir que el acercamiento no es rechazado ni resulta incómodo. En las culturas nórdicas sucede lo opuesto.

En este sentido es que el aporte de Hall es sumamente interesante ya que, como él identifica, la cultura juega un papel determinante en relación a las distancias que se establecen en un espacio. Por esta razón resulta importante reconocer estas diferencias culturales ya que esto permite mejorar el entendimiento intercultural y ayuda a eliminar la incomodidad que la gente puede sentir si percibe que la distancia interpersonal es muy grande o muy pequeña. Pero además del factor cultural debemos considerar otros como la situación social, el género y la preferencia individual.

Edward Hall diferenció tres espacios en el sentido del territorio propio:

-Espacio fijo: marcado por estructuras inamovibles, como construcciones y edificaciones, límites territoriales.

-Espacio semi-fijo: tipo de espacio que contiene obstáculos que se mueven o posibles de mover.

-Espacio personal o informal: Espacio alrededor del cuerpo. Varía en función de las culturas personales, regionales o propias en cada cultura, debido a que cada cultura estructura el tamaño de su espacio físico.

Dentro de la proxémica hay otros aspectos, además del espacial, que resultan relevantes: los gestos, las miradas y el contacto físico. A medida que disminuye el espacio físico, suele aumentar el contacto físico, las frecuencias de las miradas y los gestos pueden volverse más expresivos. Esto es así porque probablemente entraríamos en una relación con interacción íntima. También aumenta la confianza entre los individuos ya que pueden usar el acercamiento como comunicación de la misma.

En síntesis, los estudios proxémicos han llegado a establecer que la percepción que tenemos del espacio personal y del espacio social resulta determinada por aspectos culturales. La biología, la psicología, la sociología y la cultura convergen en nuestros espacios y en la utilización que hacemos del territorio.


[1] Edward T. Hall, "The Hidden Dimension".

[2] Edward T. Hall, "Beyond Culture".