Cultura

La ropa vintage como búsqueda identitaria

por Ana Virginia Lona

19/06/2016

Cuando las nuevas generaciones eligen determinada época para expresarse, también manifiestan un deseo de lo que el mundo debería ser, de acuerdo a la imagen idealizada que tienen de cierto periodo.

La ropa vintage como búsqueda identitaria
Lo que se elige no es solamente un estilo de ropa, también se elige una cosmovisión. | Imagen: girlshelpers.com

Hay una tendencia a la nostalgia y no es exclusiva de los vejetes. Por ejemplo, la decoración vintage es lo último para interiores y no hay quien no quiera darle un toque clásico a esa mesa moderna de la cocina.

Podría ser una moda, sí y no. Bueno, de hecho es una moda de alguna época pasada que resurge en el presente y es usada por personas de entre 20 y 30 años en su mayoría, lo cual no excluye a los que no se encuentran en esta franja etaria.

La moda siempre vuelve, eso lo sabemos todos, aunque lo hace con algunos retoques y siempre se las arregla para parecer nueva. El universo de la moda no es sólo superficialidad y producción en masa: la moda es una forma de experimentar el mundo, de expresar una axiología, una cosmovisión y también una construcción de una imagen pública con la cual se intenta recrear una identidad social e individual.

Lo vintage y yo

Los que usan lo vintage o lo clásico para vestirse no lo hacen sólo porque quieren hacerse notar, aunque, si lo pensamos en un contexto de indiferenciación constante que sufrimos todos por la presión de la industria cultural, ¿es tan malo querer diferenciarse? Me pregunto y les pregunto…

La elección de ciertos elementos de la vestimenta de otros tiempos no sólo responde a recrear una época determinada sino también una región, país o ciudad en particular, en las que se manifiestan otras ideas y estilos de vida.

Por lo tanto, a juzgar por estas características, lo que se elige no es solamente un estilo de ropa, también se elige una cosmovisión o más bien, una “retrocosmovisión”, una fracción de ella, al menos. Una idealizada, por supuesto, en la que se exterioriza una identidad. Lo vintage es una resignificación de nuestra elección de algunos elementos del pasado, y también del presente.

Anna Catalani y Yupin Chung, en su estudio1 sobre la comercialización de la vestimenta vintage, explican, citando a Radcliffe-Brown, que la ropa es un producto polisémico, es decir, tiene varios significados. Es nuestra tarjeta de presentación, con la cual, además, construimos y nos autoncebimos como un “yo”. Esta cuestión está dada porque nuestra conciencia de sí está íntimamente ligada a la percepción de nuestro cuerpo.

No se trata solamente de una cuestión de estatus económico y sociocultural, también es una forma de autoafirmarse y comunicarse con el otro.

Por otro lado, Sarah Mae Rogado, en su artículo “Vintage: Wearing the Present in the Past”2 plantea que la búsqueda de lo vintage está relacionada con un sentido de lo estético asociado a la búsqueda de la autenticidad y la construcción de una identidad. Esto puede parecernos un poco obvio, ya que se supone que si usamos la marca de ropa más novedosa tenemos el mismo impulso.

Rogado explica que la popularidad del vintage se debe a una necesidad de expresión y búsqueda de una fuente identitaria alternativa a la producción en masa. Una que se prefiere por tener ciertas particularidades, como la producción artesanal, elaborada con productos orgánicos –no sintéticos–, y que no responden necesariamente a la misma lógica del consumo en masa.

Lo estético dialoga con la nostalgia porque somos sujetos históricos. Nuestra necesidad de expresar quiénes somos, qué experiencias hemos tenido hasta ahora, cómo vemos el mundo y, cómo y qué proyectamos a futuro, busca una salida en la vestimenta.

Cada época, explica Rogado, expresa en la moda ciertas ideas preponderantes. Por lo tanto, las elecciones de los consumidores están más relacionadas con ideas que con ciertos tipos de telas.

Cuando las nuevas generaciones eligen determinada época para expresarse, también manifiestan un deseo de lo que el mundo debería ser, de acuerdo a la imagen idealizada que tienen de cierto periodo.

Evidentemente, la industria cultural no quedó afuera de este fenómeno y ofrece a los consumidores productos con características de otrora.

Todo fenómeno social tiene un aspecto que no es accesible al poder dominante, tal como lo plantea Cornelius Castoriadis3. Por lo tanto, siempre surgirán formas no planeadas por la industria cultural que tal vez tomará por oportunismo, pero eso no significa que no sean válidas como interpretaciones alternativas del mundo.


1. Catalani, A y Chung, Y. Vintage or Fashion Clothes? An Investigation inside the Issues of Collecting and Marketing Second-hand Clothes. University of Leicester.  [Versión PDF]

2. Rogado, M.S. Vintage: Wearing the Present in the Past. Publicado el 11 de enero de 2013. [Versión PDF]

3. Castoriadis, C. Magma.net de Yago Franco.