Sexo

La teoría del “cosito” y la “cosita”, cosa de gente grande

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28/02/2013

La teoría del “cosito” y la “cosita”, cosa de gente grande
Analizamos si existe alguna relación entre los caracteres del hombre y la mujer y sus respectivos órganos sexuales para postular una teoría al respecto. Por Sol Chipian | Lic. en Psicología UBA Hace algunos años, en medio de saludos y brindis de cumpleaños, me sentí motivada. No se si fueron los años cumplidos, las copas de más o las conversaciones con viejas amigas que me llevaron a crear un postulado al que denominé “La teoría del órgano”. He aquí MI tesis: lo que intenté hacer fue trazar un paralelismo entre la anatomía y las características de funcionamiento de los órganos reproductivos femeninos y masculinos y la manera en que algunas parejas resuelven sus conflictos. chistes_de_parejas Atención: no es mi idea generalizar porque caeríamos en una falacia grande como la seguridad que tengo para inventar una teoría. Pero… permítanme salir del lugar de psicóloga y el caso por caso y permítanse leerla con flexibilidad. ¿Por qué no un poco de humor y de apertura? ¡Qué palabra más oportuna para este momento! Se podría pensar que el pene como órgano reproductor está visible, esperando el momento del acto: se erecta, se prepara como lanza que al penetrarse con fuerza y determinación, termina con la confrontación. Asimilable al caballero que con su espada arremete y atraviesa el pecho de su enemigo, dando fin a la batalla. En contraposición, la vagina permanece oculta, aunque al igual que el pene también espera el momento. La diferencia radica en que se toma su tiempo para  relajarse, conciliar, primero decir y escuchar. No le interesa la lucha, de hecho no se siente cómoda con ella,  lo que  necesita son las palabras. Como flor que se abre en primavera, sin prisa, deja pasar el crudo invierno para luego permitir que se pose el colibrí y de ella obtenga su dulce néctar. Cuando una pareja comienza a discutir son diferentes las maneras  que cada uno encuentra para llegar a la aclamada reconciliación (sexualmente hablando). El pene del hombre erecto como mástil de bandera está en condiciones de terminar de discutir, para luego arremeter sin titubeos la vagina de la mujer. Mejor dicho, no importa si terminó de discutir, lo que intenta justamente es dar por terminada la confrontación o seguirla pero en la cama. Sabemos muy bien que a los hombres o a muchos de ellos un puñado de palabras formando una discusión les suena a mucho ruido, cuando en realidad lo que intentamos hacer (a veces)  es manifestar lo que nos desagrada o hacernos cargo de los errores para luego tratar de ver de que manera podemos negociar y solucionar el altercado. Pero a ellos esto les suena a: “No me psicopatees” o “Vos siempre queres manipular las situaciones, así quedo yo como el malo de la película y vos la pobre víctima”. La realidad es que sí, sin querer o queriéndolo con mucha fuerza esto nos sale de maravilla pero también es verdad que a nosotras el arte del discurso nos es más fácil. Cuando tenemos algún conflicto con alguien lo charlamos, muchas, muchísimas veces pero siempre lo hablamos. En cambio, los hombres se entienden mejor con el cuerpo. En medio de una discusión ellos piensan: “Dale Negra, vení que cuando te enojas te pones más linda”. Tal como su órgano lo demuestra la mujer necesita de la discusión, dejar las cosas tal como estaban antes de la pelea, relajarse, llegar a un acuerdo o negociar para luego permitir darles la bienvenida al caballero y su amigo, o mejor dicho al amigo y su caballero. Es decir, la vagina debe estar relajada para darle lugar al pene, de otra forma la penetración no es posible. Y todas sabemos lo que pasa o lo que no pasa, si el pene se relaja mucho… ¿Que hay mujeres que prefieren evitar la negociación? Seguramente, aunque físicamente si no hay relajación y lubricación, el acto sexual puede dejar de ser algo placentero para volverse algo molesto. ¿Que hay hombres que quieren negociar antes de meterse bajo las sabanas? Es probable, pero  no nos confundamos, ¿No se deberá a que el hombre no quiere acumular nada debajo de la alfombra  porque luego seremos nosotras las que nos encargaremos de sacarlo a la luz y otra vez todo vuelve a empezar?