Tecnología

Las otras facetas de Facebook que deberías conocer

por Ana Virginia Lona

28/02/2013

Lo que hacemos en Internet se ha convertido en una vidriera de la sociedad: la vida social se mide a través de las reacciones de los usuarios de redes como Facebook y Twitter. Es en este momento de la historia de las comunicaciones masivas que debemos tomar conciencia de la responsabilidad que implica tener una vida social virtual.

Las otras facetas de Facebook que deberías conocer
Imagen: ideando.social

Las redes sociales en general, y Facebook en particular, se han convertido en un espacio donde se puede socializar, buscar pareja, compartir videos y fotos de fiestas, pero también ha comenzado a ser un lugar estratégico para posicionar un producto, un servicio, un trabajo artístico, de activismo social y político, etc. En pocas palabras, en un currículum vitae interactivo.

Cada aspecto de nuestras vidas se va trazando en el gran cuadro socio-político virtual y somos los últimos en poder verlo. En este sentido, debemos cumplir con ciertos deberes para poder hacer respetar nuestros derechos.

Suele pasarnos que no conocemos las implicancias de determinadas acciones hasta que nos encontramos frente a ellas. La cuestión está en que no siempre es fácil visualizarlas, sin embargo, a veces ignoramos que tenemos las herramientas necesarias para poder empezar a divisar en la neblina algún elemento que nos ayude a lograrlo.

¿Qué herramientas tenemos? Primero, sabemos que el mundo se rige por la perspectiva del utilitarismo, es decir, el mundo entero basa sus economías en el sistema capitalista. La vida de cada ser vivo y cada objeto es pasible de ser comercializada. Sabemos que nuestro tiempo tiene un valor monetario así como también nuestras acciones, ya sean destinadas al ocio o al trabajo.

Cada momento de nuestras vidas tiene un valor comercial en la vida real y concreta, pero, ¿en qué se diferenciaría de la vida virtual?, ¿por qué estamos convencidos de que no tenemos ningún valor comercial en una red social? Es hora de que dejemos la ingenuidad de lado y utilicemos el conocimiento del mundo real para hacerlo extensivo a ese supuesto paraíso virtual donde nada puede sucedernos.

Facebook en la mira de las empresas

Cuando Facebook se popularizó, muchas empresas empezaron a ver con mucho interés la oportunidad de posicionar sus productos entre esos clientes que iban perdiendo en otros medios de comunicación. Aunque ellos no quieran admitirlo, somos muy escurridizos, nos aburrimos rápidamente, descreemos también rápidamente y por eso hacen todo lo posible para captar nuestra atención.

La red social pasó a ser el espacio donde casi todos los aspectos de la vida empezaron a tener un sentido más real tanto para los usuarios como para las empresas. La lucha diaria por alcanzar el estrellato del producto pasó a tener diversas formas de expresión, ya no solo es el clásico espacio en el costado derecho de la página donde está ubicado el logo de la empresa, ahora también tiene su perfil en Facebook, contesta mensajes, organiza concursos y mide la aceptación de su producto casi en tiempo real entre los consumidores. Este nuevo universo virtual empezó a tener otro encanto.

Facebook: La vidriera de las ideologías

Sin darnos cuenta, como usuarios y ya como consumidores de productos, ni dudamos en cliquear en la página de nuestra bebida favorita, ni en agregar comentarios, incluso hasta podemos hacer alusión a los productos de la competencia.

Tampoco somos conscientes de que nuestros comentarios sobre lo que ocurrió en el día, una noticia, un evento social o político, empezaron a captar el interés de otros grupos sociales, los partidos políticos que junto con los grupos de poder económicos, buscan una manera de responder aquello que queremos oír, aunque no sea real.

Toda nuestra idiosincrasia está ahí, mostrada sin ningún tipo de tapujos por nosotros mismos. Como ciudadanos que no estamos conscientes de hasta qué punto el modo en que consumimos productos moldea nuestra organización socio-política y cultural, tampoco hemos podido ver que nuestra visión del mundo se ha convertido en un nuevo producto de venta y de manipulación.

Como lo explica Alejandro L. Perdomo Aguilera en su artículo "Las redes sociales en el dilema de la hegemonía y la contra hegemonía entre los EE.UU. y Latinoamérica", las redes sociales han pasado a ser un centro estratégico de dominación ideológica, en la que se utilizan los espacios virtuales para moldear la opinión pública sin que los usuarios lo noten. Cada aspecto de nuestra vida social es un producto de la incorporación de diferentes creencias y visiones del mundo que están moldeadas, a su vez, por diversas ideologías.

Es decir, la cultura. Esta está moldeada según los avatares políticos y económicos. Una cultura puede cambiar mucho según el tipo de modelo económico que se adopte. Por ejemplo, en China comenzaron a adoptar costumbres culinarias de Estados Unidos dejando de lado sus platos tradicionales, de tal manera que se convirtieron en un nuevo nicho económico para el mercado occidental y más precisamente, para Estados Unidos.

Cuando elegimos comprar un producto de una marca conocida, estamos cumpliendo la expectativa de las empresas que pensaron ese producto en función de nuestro perfil como consumidores pero también en función del grado de aceptación de este tipo de organización social, política y cultural. Lo mismo ocurre cuando interactuamos en las redes sociales con grupos virtuales y páginas de asociaciones y partidos políticos, además de las páginas de los productos comerciales.

De esta manera, al mismo tiempo que exponemos nuestras expectativas y nuestras ideologías tanto a favor como en contra de un determinado orden político, también somos fácilmente manipulados por otros grupos que operan a favor de los grupos del poder político y económico.

Los dueños de Facebook

Incluso, hasta la misma la red social en cuestión –Facebook-, tiene sus acciones en la bolsa y esto significa que no solo esta es un producto sino también nosotros lo somos y tenemos un valor en el mercado financiero. El costo de las acciones depende de la cantidad de usuarios que estén inscriptos en la red social, esto significa que no solo estamos en un espacio comercialmente estratégico para cualquier empresario, sino también que somos productos comerciales vendidos en todos nuestros aspectos de la vida, tanto virtuales como reales.

Como usuarios de Facebook debemos ser conscientes de que el uso de redes sociales implica que nuestros discursos y el modo en que estos circulan están en manos de grupos de poder económicos que tienen, en la mayoría de los casos, una relación muy estrecha con el poder político. Como mencioné antes, el mundo se rige por el utilitarismo de la vida y cada aspecto de nuestra vida tiene un valor económico en el mercado.

Los dueños de nuestras vidas

Como ya lo dijeron varios estudiosos de la vida social como Marx, Foucault y Bourdieu, entre otros, el que tiene el poder sobre la producción, reproducción y la circulación de los medios de producción de los discursos, tiene el poder sobre los mismos. Por lo tanto, también dominan la organización social, política y económica.

En este sentido, lo mejor que podemos hacer como usuarios de las redes sociales es asumir ciertas responsabilidades para poder defender nuestros derechos. Lo primero que debemos preguntarnos al unirnos a una red social y dar nuestros datos privados es quiénes son los que se benefician con esto. Lo segundo que debemos hacer es estar conscientes de que en este mundo materialista, todo puede ser pasible de ser un producto para la compra y venta, aún lo que creemos  impensable.

Si vemos que nuestra vida tanto privada como política se centra en Facebook, tratemos de “descentralizarnos” y, sin censurarnos, participar en varias redes sociales y en otros espacios virtuales como los blogs, foros, entre otros, para que les sea más difícil crear un perfil para el monitoreo de comportamiento de los consumidores-ciudadanos como para el mercado de la compra y venta de datos privados.


FUENTES: angelmendez.es, cronista.com, latercera.com, enpositivo.com, lacapital.com.ar